#SangreDeMetal

Antes de que las diversas escenas del rock se enfermaran de “festivalitis”, algunos conceptos ya se habían arraigado. En 2006, Strike Master inició con la idea de un concierto de fin de año, en domingo, que reuniera bandas de diferentes géneros y que eventualmente se pudiera establecer como tradición. El nombre para ese formato fue “Thrashing The Grind School” y desde entonces, se han realizado media docena de ellos.

Lo importante ha sido siempre que se trata de un festival totalmente autogestivo, nacido en el subterráneo metalero, con la idea siempre de ofrecer al público un puñado de bandas que entre sí conforman parte de la escena pero que a su vez tienen orígenes y sonidos muy diferentes. Es decir, se mezclan géneros porque el mensaje siempre ha sido de lograr la unidad y difundir la calidad, sin que importe que el mainstream se entere.

Sí, el metal en México padece muchas limitaciones: malinchismo, falta de interés por parte de marcas, muy poco apoyo por parte de instituciones que deben difundir la cultura sin importar que les guste o no el rock, falta de interés mediático, una muy pobre estructura de industria y varias cosas más, pero también tiene sus puntos favorables, y ahí es donde conceptos como este han logrado establecerse. Desde hace algunos años, más bandas de metal en nuestro país han entendido que no sólo es importante la calidad musical, sino el compromiso con sus proyectos. Cada vez son más quienes invierten en discos bien grabados, mercancía de calidad, giras dentro y fuera del país, en mejorar la calidad de sus instrumentos, en salas de ensayo… en fin, en ser mejores. Cada vez que una banda entiende esto y lo pone en práctica, nuestra escena se vuelve más grande, más competitiva y más sólida.

Como muestra está el cartel logrado para este año. Strike Master, los anfitriones, cuentan un curriculum que envidiarían varias bandas de países denominados “más metaleros”, sin embargo, lo mejor que tienen es su inagotable necesidad de llevar su thrash vieja escuela a todos los rincones del mundo y del país, sin cambiar por ello su entendimiento de que su origen y su compromiso es con México.

Voltax por su parte es reconocida en varias partes del mundo como la banda estandarte del heavy hecho en México. Su curriculum también es impresionante: desde abrir cuatro fechas para Metallica o tocar en el Vive Latino o el primer Hair Fest hasta fechas en países como Colombia, Chile, Estados Unidos, Canadá, España, Suecia y Alemania, sin dejar de lado ciudades grandes, medianas y pequeñas en cualquier rincón de nuestro país en el cual se les invite.

El caso de Jet Jaguar es muy destacable. Luego de ganar la final internacional de la Metal Battle en Wacken, su carrera ha tomado un rumbo ascendente que los ha llevado desde el Lunario, hasta festivales como Coordenada. Su mezcla de heavy con hard rock ha alcanzado públicos que no suelen estar enterados de lo que pasa en el metal, y ese es un aporte de gran peso, pues gracias a ellos, muchos jóvenes descubren que hay una gran gama de sonidos ocultos para quienes sólo se dejan llevar por lo que dictan las modas.

En cuanto a Lack of Remorse, su explosivo deathcore amplía la baraja sonora y ayuda a que el tipo de público para el festival sea aún más diverso. Se trata de una banda que desde Cuernavaca ha establecido una carrera sólida, con tres discos, diversos videos y una base de seguidores que ha crecido con ellos y mantiene viva la flama de la escena mexicana.

Parte de la tradición ha sido invitar a alguna banda extranjera para que pruebe como es el público mexicano, y en esta ocasión ese honor ha sido otorgado a los estadounidenses Paralysis. También, la tradición indica que se debe abrir la puerta para propuestas más jóvenes pero que tienen calidad, y en esta edición, los invitados son la banda de puras chicas, The Helish, y Metal Tribute to Tolkien.

Así se arraigan los conceptos, con constancia y calidad, y estas siete bandas, todas, tienen ambas cualidades. Domingo 16 de diciembre, HDX Bar, desde las 16:30 horas.