A finales de los años ochenta, cuatro adolescentes de Hershey Pennsylvania (sí, la cuna de los besos de chocolate) compartían su gusto por bandas como Psychedelic Furs, New Order, Echo and the Bunnymen y The Smiths. Pronto, bajo el nombre de The Ocean Blue, sus canciones propias llamarían la atención de Sire Records, quien lanzaría su álbum homónimo en 1989; aquel disco que abre con “Between something and nothing”, canción inspirada en la figura de Vincent Van Gogh. El punto de partida para una carrera que celebra ya 35 años. Con esto en el aire, David Schelzel nos habla sobre el legado de una de las bandas más importantes del universo dream pop.
¿Qué significa The Ocean Blue para ti?
Creo que The Ocean Blue se trata de cuatro individuos haciendo la música que les gusta. Mientras esto siga así, todo continuará. Sí, es inevitable cambiar con el paso de los años, pero creo que el gusto por la música ha sido fundamental para que sigamos unidos. Mientras estemos inspirados, The Ocean Blue existirá.
Son ya 35 años de su debut, ¿qué recuerdos tienes de ese momento y de sus discos posteriores?
Éramos adolescentes cuando grabamos nuestro álbum debut, fuimos muy afortunados al trabajar con productores increíbles. John Porter, que produjo a los Smiths, una de nuestras bandas favoritas de todos los tiempos; y Mark Opitz, productor de INXS. Ambas increíbles personas. Recuerdo que fue un proceso muy rápido, era nuestra primera vez en un estudio y todo se dio de una manera natural. Un disco que refleja mucha juventud.
Cerulean (1991) es un disco más reflexivo, atmosférico. Estoy muy orgulloso de él. Refleja muy bien lo que es el concepto de un álbum, está hecho para escucharse de principio a fin, no está concebido como un disco de sencillos. Beneath the rhythm and sound (1993) está lleno de sencillos, es un disco pop, el de más éxito en Estados Unidos. Me gusta mucho, aunque creo que pudimos haber hecho algunas cosas mejor. See the ocean blue (1997) es quizá mi álbum favorito. A muchos de nuestros fans no les gusta porque lo consideran muy rockero; para mí refleja muy bien lo que queríamos transmitir. “Slide” o “Whenever you are around” me enorgullecen.
Davy Jones’ locker (1999) es un disco un poco extraño, lo grabamos en nuestra sala de ensayo y muchas de las canciones vienen de la época de See the ocean blue. Waterworks (2004) fue el punto intermedio para grabar un disco nuevo, habíamos compuesto un montón de canciones, pero necesitábamos algo que nos mostrara el estado de la banda en ese momento, así que decidimos grabar ese EP y de ahí ya comenzar más frescos.
Ustedes estuvieron antes de esa nueva generación de grupos norteamericanos que vivieron un enorme éxito a nivel mundial en la primera década del Siglo XXI. El caso de The Strokes, The Killers e Interpol.
Es muy interesante ver el éxito que alcanzaron quienes mencionas, una generación posterior a la nuestra. Recuerdo haber visto a gente de Interpol en nuestros conciertos, es parte de la evolución de la música; la gente que está arriba del escenario y la que asiste como público. Algunos en la audiencia tendrán la inquietud de hacer música y tomarán los elementos que consideren importantes de los grupos que les gustan. Lo que vale es que haya un aporte nuevo, algo que nosotros hicimos en nuestra carrera.
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