Hace 20 años, en los confines de San Diego, California, se gestó The Locust, una de las bandas más extrañas e interesantes en el mundo de la música pesada. Una banda que pasaría a ser un referente tanto para ajenos a este círculo como para los mismos itinerantes de la escena.

TXT: Sebastián Franco
PHT: Becky DiGiglio

The Locust, formada en 1994 por Justin Pearson, Gabe Serbian, Joey Karam y Bobby Bray, se convirtió en un proyecto de culto que marcaría época e influenció a un contingente por demás igual de extraño que la banda a la que nos referimos. Por su labor autogestivo y su sonido que pareciera salido de otro planeta, donde se fusionaban reminiscencias de Man Is The Bastard, tintes de Naked City o incluso el bizarro y fascinante aliento de grupos como The Residents. Lanzaron álbumes que estremecieron el subsuelo y que hasta la fecha se consideran piedras angulares en el punk californiano, dando paso a un sonido ácido, agresivo y corrosivo en el que muchas bandas (incluso mexicanas) se basaron como una clara influencia al cuarteto.

Aún así nacieron de sus integrantes otras bandas en paralelo que siguieron con el esquema sónico que planteaba The Locust, unidos a bandas como The Blood Brothers o Mike Patton y Dave Lombardo, proyectos que hasta la fecha no pretenden tener parangón alguno.

Hace algunos meses, el cuarteto californiano que, se disolvió de manera temporal a mediados del 2007, decidió reformar el proyecto con sus cuatro miembros originales, dejando entrever una convicción por seguir tocando y planes materiales a futuro, pero estas especulaciones solo se podrían resolver por medio de cuestionar directamente a sus integrantes.

Es por eso que decidí hablar con Justin Pearson, bajista y vocalista, además de fundador de Three One G Records para que, despeje estas cuestiones, que depara el regreso de The Locust y cómo valora los años que han pasado en el legado y futuro de la banda.

Marvin: The Locust entró en hiatus justo después de lanzar New Erections, el último álbum de la banda; y por otro lado cada uno de sus miembros se ocupó trabajando en sus propios proyectos paralelos, enfocándose en grabar y girar alrededor de estos. ¿Qué fue lo qué pasó para reformar de nuevo a la banda?

Justin Pearson: Es difícil de articular sobre este tema, del por qué nos tuvimos que tomar un descanso pero, creo que tomamos una porción de tiempo adecuada para que nuestras vidas personales nos permitiera de nuevo comenzar a ensayar con tranquilidad y comenzar a escribir música. Por más que me gustara decir que existe un motivo para volver a estar juntos tocando, la realidad es que no, sólo nos reunimos un día y comenzamos a tocar de nuevo.

Marvin: ¿Cómo se han sentido en estos primeros shows de nuevo juntos?

Justin Pearson: Estos últimos shows que hemos tenido han sido muy interesantes, de hecho disfrutables, de manera que han sido muy relevantes para nosotros. Sin embargo tuvimos un show en Dallas al aire libre donde la lluvia y el frío terminaron dañando parte de nuestro equipo. Aún así creo que ha sido un conjunto de shows importantes hasta ahora.

The Locust: el reencuentro doce años después

Marvin: The Locust siempre ha sido una banda difícil de catalogar, existen demasiados elementos sónicos y reminiscencias de tantos lugar diferentes en su música que resulta difícil de catalogar, siendo así una banda que siempre tratar de buscar el extremo de las cosas; a lo largo de la historia de la banda ¿Aún les resulta difícil encontrar su lugar en la escena musical actual?

Justin Pearson: No realmente, creo que parte de eso es un factor en relación a que las cosas son diferentes en el sur de California, en cuestión de géneros musicales y escenas. Elementos de estos aspectos no guardan relevancia en el mundo en el que vivimos. También creo que siempre hemos sido una banda ecléctica en cuanto a nuestras influencias musicales y demás. Es decir, si eres preciso y honesto contigo mismo, puedes hacer lo que desees; quizás no llegue al nivel de éxito que pretendas, en cuanto a industria musical o a la crítica pero, nuestro punto inicial como banda es y siempre será darnos placer a nosotros mismos y no hacía terceros.

Marvin: Actualmente, el mundo se encuentra en una fase muy loca en todos los aspectos, ¿viene bien la agresión y lo extraño de The Locust en momentos como estos?

Justin Pearson: El mundo es y siempre será un lugar loco. Quizá por la dependencia que los humanos han generado por la redes sociales, muchas cosas ahora en nuestro mundo son hiper-sensacionalistas de maneras en que no se habían suscitado antes. Existe una abundancia de información a la cual simplemente no podemos acceder pero que se proyectan a través de nosotros. trato de ver estas cosas de la manera más reflexiva posible. Considerando como hemos vivido en EUA desde que JFK fue asesinado, el fin de la guerra de Vietnam, o cuando Nixon fue procesado. Todo eso parece verse más oscuro y bizarro que por lo que atravesamos actualmente.

Aún así vemos en EUA, cuestiones que han sobrepasado el nacionalismo de manera exponencial, la actual administración está prácticamente aislada de la población. Las personas parecen parecer sigas ante nuestra historia en relación a los sucesos actuales. Por ejemplo el derribo y ataque de drones o las deportaciones de inmigrantes de nuestro país parece no hacer reacción en la mente de las personas.

Pero en relación con The Locust, supongo que tenemos un lugar en el mundo el cual nos hace posible comunicarnos y conectar con las personas a través de nuestro trabajo, de manera que no es necesaria el lenguaje, donde nos enfocamos más en la energía y emoción que proyectamos que se traduce de persona en persona.

Marvin: Hasta dónde tengo entendido, The Locust regresó como una banda de tiempo completo de nuevo. ¿Hay algo nuevo para la banda en el horizonte?

Justin Pearson: Es una buena pregunta… qué tal si nos reunimos en unos meses y vemos que ha pasado entonces.