Texto: Mauricio Guerrero Martínez

The Lemon Twigs constituye un encuentro extraño entre el pasado y el presente, son las viejas glorias del rock, pero también carne fresca, música nueva, álbumes de vinilo digital. Un dueto constituido por los hermanos Brian y Michael D’Addario, originarios de Long Island, Nueva York y otrora actores de teatro, televisión y cine que supieron abrirse paso en los medios para revelarnos sus verdaderos colores a través de su música “vintage”, que más que añoranza, apela a lo atemporal de la música y el rocanrol.

Aunque no todo es tan de antaño y oropel como los medios lo presentan, no son un par de almas viejas perdidas en una generación que no es la suya, al final ambos jovenzuelos son seres de su tiempo y ven siempre hacia el futuro, pese a que su música alude a bandas como The Beatles o The Beach Boys y las baladas setenteras y cursilonas de Todd Rundgen.

El hermano más chico, Michael, de apenas veintiún años, visitó por primera vez la Ciudad de México, previo a su presentación en el pasado Corona Capital. “México es genial, hay mucha gente, siempre he preferido los lugares con mucha gente, me vendría a vivir aquí si pudiera y por lo que sé, el público mexicano es muy divertido y eso espero de ellos, un show divertido” dijo un par de días antes de su presentación, la cual tuvo lugar el domingo 19 de noviembre.

Presentaron, además de sus hits de Do Hollywood – que les valió la aprobación de Sir Elton John –, música de su más reciente material, Go to School, consentido de Brian. “Es la historia de dos padres no pueden concebir un hijo y deben hacer algo, entonces encuentran un mono a mitad del camino y lo adoptan y vuelven su sueño realidad, pero el pequeño es bulleado en la escuela. El disco es acerca de nosotros, de cómo tienes que aprender cómo defenderte y a los tuyos, no puedes ir a quemar la escuela”, dice al respecto.

A ratos, el disco recuerda al soundtrack de un musical de Broadway, una inspiración para ambos hermanos. Con lo monumental y dramático de obras como King and I y Assasins, pero los problemas típicos de cualquier adolescente norteamericano.

“La escuela estuvo bien, no me golpearon, pero definitivamente no lo extraño, me hubiera gustado hacer más cosas malas, pero siempre me decían que me metería en problemas, aunque conozco mucha gente que hizo muchas cosas malas y nunca se metió en problemas, tal vez se quedaban en un salón todo un día por unas horas, pero nada serio, si hubiera sabido eso…”, recuerda sobre sus años de preparatoria mientras bromea sobre la actitud de personajes como Bart Simpson.

“Exactamente como él, aunque mi personaje favorito es de Duffy Duck de los Looney Tunes y si pudiera ser algún otro personaje, sería Blanca nieves porque es hermosa”. Sus looks extravagantes y retro forman una parte vital de su imagen como banda, aunque no le da demasiado crédito, pues considerando a su forma de vestir un gusto y no un discurso o una nostalgia desfasada.

Eso mismo, revela en Michael y Brian una actitud avanzada respecto al tiempo, anticipando un cambio en la forma en la que se entiende la música y su temporalidad.

“No puedo sentir nostalgia por una época que no viví a la que dicen que aludo, solo me gusta esa música, o esa ropa y la música que hago, sería nostálgico si habláramos por Bob Esponja o Los Rugrats. Es como en esa película, Guardianes de la Galaxia, entiendo por qué a la gente le gusta ´pero se recargan mucho sobre la nostalgia o como esa banda Greta Van Fleet, que trata sonar como Led Zeppelin, se recargan en la nostalgia, pero no son realmente nostálgicos porque son muy jóvenes”, afirma.

En un mundo donde la nostalgia arrasa a la cultura pop, una declaración así muestra cosas mucho más profundas y a la luz. La música que estos hermanos genios musicales crean no solo se trata de aludir a una época y con ello construir un discurso y una rebeldía de panfleto, sino una identidad propia que se basa en una cierta apreciación estética, que es rebelde, desenfadada y explosiva, como lo mostraron en su show.

“Por eso me gusta la música como el Trap, es muy raro que yo diga esto porque me meten dentro de esta nostalgia, pero el Trap es nuevo, es fresco y es experimental. Gente como Famous Dex, Lil Pump o Sheck Wes, es el rey de Nueva York o Bhad Babie, qué fuerza y sólo tiene quince años”.

Lo que convierte a The Lemon Twigs en una banda reflexiva, que nos plantea una discusión pertinente sobre si la añoranza o el culto al pasado realmente nos va a llevar al futuro o si la valoración debe venir por la calidad de una obra, sin – tanto – prejuicio de su contexto.

“El mundo necesita cosas así, en ese tipo de música son muy violentos y brutales, son como heavy metal, dicen las cosas más locas, tan lejos de la paz, no les importa y a nadie le está preocupando porque así es el arte y la gente se cuelga mucho con eso. Los artistas no deben ser responsables, en el mundo real la gente debe tratarse bien, pero en una canción es como una película, es una ficción. Pasa en la vida, debe pasar en el arte, es un reflejo y a ellos no les importa”, concluye.