Muchas son las bandas que optan por hacer una compilación de sus canciones, ya sea con motivo de su aniversario, como un regalo para sus fans, o bien para que la nostalgia las traiga de vuelta. The Kills, aún cuando recurren a su hemeroteca musical para maquilar Little bastards, quedan exentos de esa categorización y le dan un singular refresh a 20 temas remasterizados que, luego de varios años (sus gérmenes se encuentran entre 2002 y 2009), no pierden vigencia.

TXT:: Lizbeth Gómora

En este disco se impone el garage rock y el punk que han distinguido al dueto desde sus inicios, aunque ahora los acordes de la guitarra y sonidos del bajo, al igual que la voz de Alison Mosshart, adquieren una mayor fidelidad y limpieza.“Superpowerless” es el tema con el que arranca el álbum; fue publicado en 2008 como lado B de su vinil Last day of magic y hoy revive con un sonido enérgico que logra envolver la interpretación de la batería, instrumento que durante toda la canción adquiere protagonismo.

Con un sonido más pesado, eléctrico y distorsionado llega “Pasion is accurate”, que junto con las cuerdas vocales de Alison se vuelve un track potente que raspa los oídos. Los ruidos estridentes y psicodélicos se hacen presentes en la tercera canción, “Kiss the wrong side”, en la que la guitarra parece desgarrarse en cada nota, tal como sucede con el demo inédito de la canción “Raise me”, que fue creado durante la grabación de su tercer disco, Midnight boom. Para dicha composición, ambos integrantes realizaron un video disponible en Internet desde octubre pasado.

El sonido vigoroso que sale de las cuerdas del bajo y la guitarra se eleva en “Night train” y “Half of us”. En complicidad, las voces de Mosshart y Hince las vuelven rolas salidas de un infierno en donde impera el más áspero garage rock. En “London hates you” y “I call it art”, la rapidez de la melodía baja sutilmente, pero no la intensa interpretación de Alison, quien habla de amor, enemigos y ciudades que odian.

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Como si se tratara de un disco de Johnny Cash, pronto se escucha “Forty four”, con una guitarra que rosa suavemente los oídos y la piel, mientras los toms y el bombo marcan el ritmo durante los poco más de 3 minutos de su duración. “Love is a deserter” sale de las bocinas entonces; luego de 15 años de haberse lanzado en el disco No wow, en Little bastard suena extraída de una sesión de radio, en XFM, y no sólo se percibe fresca, sino también más sucia, penetrante y electrizante.

“The search for cherry red” es la siguiente en la lista. Aquí la caja de ritmos Roland 880 desprende beats de principio a fin, mientras los integrantes de The Kills unen sus voces acompañados por un bajo que las arropa. La velocidad a la que suenan los instrumentos incrementa con “Magazine”, tema en el que las cuerdas de la guitarra acústica fijan un ritmo que se acelera conforme avanza la interpretación de Mosshart, haciendo que el escucha mueva la cabeza de arriba abajo y los pies golpeen ligeramente el suelo.

De nueva cuenta los beats y la guitarra eléctrica se apoderan de las bocinas del reproductor en cuanto suena “Blue moon”. Con un conteo de one, two, one, two marcado por la voz de Alison, inicia esta luna azul que hace que cierres los ojos y muevas de un lado a otro el cuerpo, mientras tarareas “He was young and he was happy at the time, at the time”. Con “Jewel thief” los sonidos acústicos de la guitarra regresan, al igual que la batería y esa voz de Hince que es como un eco que va y viene y se fusiona por momentos con las palabras pronunciadas por Mosshart.

Escucha el cover inédito que hizo The Kills de “I Put A Spell On You”

El siguiente track es “Baby’s eyes”, uno que se antoja escuchar tranquilamente gracias a la delicadeza con que el dueto lo interpreta, mientras se bebe una buena taza de café. “I put a spell on you” es el tema que a continuación se oye y enseguida el hechizo cae sobre los oídos. La potente y sensual voz que emerge desde las entrañas de Alison te atrapa y hace que quieras entregarte a esa persona a quien deseas desesperadamente desde hace tiempo.

“Run home slow”, “Weed killer,” “The void y “Sugar baby” cierran la obra. Canciones que entre beats, acordes y dos voces se acoplan para completar un disco The Kills que en 20 temas narra una historia que inició justamente hace 20 años entre dos personas que, aun cuando van y vienen con proyectos alternos, siempre regresan para reanudar su viaje conjunto.