The Irishman’, la nueva cinta de Martin Scorsese, es una producción la cual ha sorprendido a propios y extraños debido a su notable calidad.

En caso de que la duración de esta cinta te parezca algo “intimidante” y aún no hayas tenido oportunidad de verla, a continuación te dejamos con una lista con 4 motivos por los que no debes de perderte esta magistral película la cual, definitivamente, es una de las grandes joyas de 2019.

-La relevancia histórica.

‘The Irishman’ es una cinta la cual nos ofrece una potente narrativa “no oficial” que rellena de forma convincente algunos de los huecos más controversiales de nuestra historia contemporánea. Valiéndose de una serie de exploraciones históricas sumamente densas y en ocasiones transgresoras -la perspectiva que ofrece de la Familia Kennedy es particularmente dura-, Scorsese deja en claro que el fenómeno fílmico es una prótesis fenomenal la cual nos permite aprehender perspectivas plenamente inmersivas de un submundo el cual, a pesar de permanecer en las sombras, también influye de manera preponderante en nuestro día a día.

-El impacto afectivo.

‘The Irishman’ es una cinta la cual opera directamente sobre nuestras emociones más viscerales. Sus tres horas y media de duración nos permiten acceder a un auténtico influjo sensorial el cual se adhiere paulatinamente a nuestra estructura emotiva hasta sumergirnos de lleno en una serie de identidades que nos obligan a participar de forma activa en lo que ocurre en pantalla; misma situación que se torna de vital relevancia al momento de construir de forma verosímil algo tan particularmente críptico como son los ambientes del hampa italoamericana.

-(No) es más de lo mismo.

A pesar de que no es ningún secreto de que el cine de mafiosos es uno de los arquetipos más recurrentes dentro de la carrera de Scorsese, no cabe duda de que ‘The Irishman’ es un homenaje definitivo al género. Mediante una perspectiva iconográfica que reúne los elementos más representativos de este tipo de cine, Martin expande las propias convenciones que son propias de la filmografía de temas mafiosos para ofrecernos una auténtica carta de amor que, por un lado, transita de forma nostálgica entre alguno de los clásicos más representativos del género pero que, de forma paulatina, también renueva y potencializa las capacidades estilísiticas de este género.

-Simple y sencillamente… es Scorsese.

Quizás está por demás decirlo, pero ver una cinta de Scorsese es una experiencia semejante a contemplar de forma detenida una pintura de Caravaggio. Como es costumbre, Martin se deja dominar por sus impulsos más perfeccionistas para ofrecernos una auténtica obra maestra la cual hace de la cámara el pincel psíquico por excelencia. Misma situación a la que se suman una serie de actuaciones las cuales, como si se tratasen de un grabado en alto relieve, saltan de la planitud de la pantalla para ofrecernos texturas plenamente aprehensibles.