Con la inmediatez que priva hoy en el mundo de la música hay que reconocer que tiene su mérito el que The Hidden Cameras nos tengan prestando atención a BRONTO -su nuevo álbum-, cuando tiene 9 años que no se decantaban por un LP y todo indicaba que esa habilidad para adaptar el drama gay a distintas músicas quedaba para la posteridad.
TXT:: Juan Carlos Hidalgo
Por fortuna, Joel Gibb está de regreso con su sentido melódico y reanima al proyecto que él conduce para volver a dar rienda suelta a sus narraciones musicalizadas y rodearse del asunto del amor y todos sus derivados.
Sólo que está vez no requiere del country, el gospel o el indie delicadísimo a lo The Magnetic Fields, sino que se vuelca sobre una electrónica que le viene de todo lo que ha escuchado en Berlín, la ciudad en que la Joel reside desde el 2006 y que es una de las grandes capitales del género.
En este BRONTO se deja influenciar por el tipo de sonido de Caribou, Hot Chip, The Bronski Beat y, especialmente, de lo primero de Hercules & Love Affair -cuando se apoyaba en las voces de Anhoni... allí está esa “How Do You Love?”, que ya en sí misma justifica la existencia del disco, pero de la que existen también remixes de Pet Shop Boys e Hidrogenesse fuera del álbum y que la complementan y engrandecen.
Joel Gibb echa por delante a la caja de ritmos y deja que comande una incursión que tiene a 9 acompañantes más, de entre las que “Quantify” resulta muy interesante, además del remix que hace la leyenda Vince Clark a “Undertow” y que se haya en su versión original en el álbum.
The Hidden Cameras ya no puede definirse como en sus comienzos, cuando Joel se inventó aquello de Gay Folk Church Music; actualmente se entendió a la perfección con el productor Nicolas Sierig para hacer música emocional que pudiera bailarse mientras se dejan escurrir las lágrimas bajo las luces estroboscópicas.
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