Hace 40 años cinco chicas llegaron al número 1 de Billboard con su álbum debut Beauty and the beat para quedarse ahí por seis semanas. Desde entonces ningún grupo compuesto por mujeres tocando sus propios instrumentos y escribiendo sus canciones ha repetido el logro. Su nombre: The Go-Go´s.

TXT:: Jacobo Vázquez

Surgidas de la escena punk de Los Ángeles a finales de los años 70, The Go-Go´s se convirtieron en una de las bandas más icónicas de los años 80. Hits como “We got the beat”, “Vacation” y “Head over heels” se convirtieron en himnos de la generación new wave de aquellos años. Su legado cobra relevancia hasta nuestros días, en donde el movimiento feminista vive su momento más álgido a escala mundial. Platicamos con Charlotte Caffey, guitarrista y compositora del combo californiano, sobre la odisea del quinteto, su documental estrenado el año pasado, su nuevo sencillo “Club Zero” y la relación con el mítico sello independiente I.R.S.

Qué momento para The Go-Go´s. Estrenaron documental, han sido nominadas al Rock Hall of Fame, su álbum debut cumple 40 años y han lanzado una nueva canción

Es curioso, hemos vivido momentos difíciles en los que pensamos que el final de nuestra carrera estaba cerca, pero siempre pasa algo que nos reactiva. El documental nos llevó a escribir una nueva canción y luego a la nominación al Rock Hall of Fame. Uno nunca sabe, pero estamos felices y emocionadas de todo lo que está pasando.

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Qué confirmaste y qué descubriste sobre The Go-Go´s tras ver el documental?

Me recordó todos los altibajos que hemos tenido en estos 40 años de carrera viviendo una relación que no es de dos personas, sino de cinco. Ya te podrás imaginar. Me hizo darme cuenta de lo mucho que quiero a mis compañeras. Hemos pasado por un montón de cosas, momentos increíbles, buenos y malos. Me hizo recordar la alegría que creamos cuando tocamos en vivo, es increíble que a pesar de todo este tiempo sigamos disfrutando. Cuando se estrenó el documental en Sundance fue algo realmente muy profundo y conmovedor. Y eso tiene que ver con la forma en la que Alison Ellwood, la directora, contó nuestra historia. Realmente curó muchas heridas en el grupo.

¿Se podría considerar su nuevo sencillo, “Club Zero”, como una canción feminista?

Sin hacer la gran proclamación de ser feministas siempre lo hemos sido. Esto tiene que ver con la forma en las que hemos hecho las cosas, cómo hemos continuado a pesar de ser rechazadas; sabíamos que había un gran poder al estar las cinco juntas. De hecho, el discurso de “Club Zero” no solamente es feminista, yo diría que es universal. En la canción hay una parte que dice: Todos tenemos algo que decir. Sobre todo en estos tiempos y en especial en Estados Unidos, donde vivimos cuatro años terribles de gobierno. Era muy importante que la gente se expresara y tomara acciones ante la situación. “Club Zero” representa lo fuertes que somos estando juntos.

Me da la impresión que esa fortaleza tiene su origen en sus inicios, durante la explosión punk en Los Ángeles. Desde tu punto de vista, ¿cuál fue la diferencia de la escena punk de esa ciudad en comparación con la de Nueva York o Inglaterra?

No te puedo decir si una fue mejor que otra porque no me tocó experimentar las escenas de Nueva York o de Londres; pero sí que en 1977-78 en Los Ángeles, cuando comenzamos, un grupo como de 50 chicos y chicas encontramos en el punk un vehículo para expresarnos. Había mucha inclusión, no se rechazaba a nadie. De hecho, éramos un montón de freaks con mucha creatividad alrededor. No había reglas, simplemente jugábamos a formar bandas y organizar conciertos. Era fenomenal estar en esa atmósfera llena de libertad, en un sótano a la mitad de Hollywood, un extraño microcosmos de expresión y creatividad.

¿Cómo ha permanecido ese espíritu punk en la carrera de The Go-Go´s a través de los años?

Te lo digo en una frase: Puedes sacar a la chica del punk, pero no puedes sacar el punk de la chica. Nosotras continuamos evolucionando una vez que la escena original del punk se dispersó en Hollywood, aunque siempre mantuvimos el espíritu punk. Por ejemplo, tú puedes ver a Belinda muy sofisticada, pero en el fondo es una punk rocker de corazón. Es una actitud que todas tenemos y esto aflora siempre que tocamos en vivo, la forma de expresarnos y la energía que proyectamos.

Eras la única que tenía conocimientos formales de música, me parece que eso, aunado a la actitud punk, fue perfecto para su propuesta.

Fue algo muy chistoso porque yo tenía formación de piano clásico, pero lo fantástico de todo esto es que nunca había tocado la guitarra principal en un grupo. Me colgaba el bajo en mi banda anterior, The Eyes, pero en ese pequeño mundo punk de 50 personas hice a un lado toda la teoría y sólo tocaba siguiendo mis instintos e intuición, se trataba de sentir. Y fue genial, porque cuando tocas piano clásico es hermoso e impresionante, pero al final sólo estás interpretando la música de alguien más y tienes que seguir ciertas reglas. En la escena donde nos desenvolvíamos no teníamos reglas, fue muy liberador para mí. Todas las canciones que escribí para Beauty and the beat surgieron de la explosión de creatividad que tuve en ese momento

Y hablando de creatividad, ustedes pertenecieron a unos de los sellos más interesantes de aquella época, ¿cuál fue la importancia de haber estado en I.R.S?

Miles Copeland es un genio total. Firmó un montón de bandas que eran rechazadas de las grandes compañías discográficas de aquellos años y conformó este exótico y ecléctico catálogo de artistas. Lo interesante del asunto es que tanto el sello como nosotras comenzamos al mismo tiempo. I.R.S tenía mucha gente joven, dos de los ejecutivos del sello eran estudiantes universitarios. Miles es una de mis personas favoritas del mundo, fuimos muy afortunadas cuando nos firmó porque si un sello de los grandes lo hubiera hecho seguramente hubiera tratado de cambiarnos.

¿Qué recuerdos te traen las portadas de tus tres primeros discos?

Beauty and the beat me transmite mucho amor. La foto de la portada es increíble. Con Vacation sólo te puedo decir que nunca he esquiado en mi vida; las chicas de la fotografía son esquiadoras profesionales y las conocimos cuando tocamos en Florida. Fue muy simpático porque tuvimos que elegir sobre el cuerpo de quiénes iban a ir nuestras cabezas y nos divertimos muchísimo. Por otro lado, la de Talk show es linda, pero no es mi portada favorita. A diferencia de las previas, que son más atemporales, para ésta quisimos usar la ropa de moda del momento.