Quizá muchos de los fans de The Cure se empiecen a parecer John Button, el viejito de la portada de Standing on a beach (1986), el mismo que aparece en el video de “Killing an arab”. Y es que el tiempo no acaricia, como dicen algunos que se sorprenden de que ya han pasado 40 años del primer disco recopilatorio de la banda inglesa. Aquel grandes éxitos que nos ponía al corriente con el grupo de Robert Smith y compañía desde 1978 a 1985.
En México, el disco caló hondo en la escena under de aquellos años, el sonido y el imaginario que trazaba el álbum fue rápidamente entendido y adaptado al folclor mexa por bandas como Bon y Los Enemigos del Silencio y por supuesto Caifanes. Más adelante Fobia haría lo propio haciéndolo canon entre los grupos de aquella época. Aún para 1986 escuchar a The Cure era sinónimo de vanguardia y de modernidad, la combinación de oscuridad y luminosidad, de ritmos oscuros y melodías pop, junto al impactante look de pelos parados y rimel, lo hacían simplemente irresistible.

Standing on the beach es el resumen del paso por diferentes etapas del grupo de Crawley, de ambientes punk “Killing an arab” al post punk “A forest”, sus aventuras synth pop “Let´s go to bed” hasta el happy sad de temas como “In between days” y “Close to me”. El álbum incluye la icónica “Charlotte sometimes”, que en palabras de Smith sería la canción que los llevaría al top ten de las listas británicas, cosa que no sucedió. Sin embargo, se ha convertido en una obra icónica de la música goth.

Junto al álbum también fue editado Staring at the sea (1986) un VHS con los videos de los sencillos de The Cure, el cual se conseguía en su versión pirata en Beta en el Tianguis del Chopo, guia audiovisual fundamental en los tiempos donde la única alternativa era la televisión abierta.
Los nuevos fans que llegaron con Disintegration (1989) regresarían al primer recopilatorio para de ahí sumergirse en toda la discografía de uno de los grupos clave del rock de los años 80. Prolífico y creativo, Robert Smith es creador de un legado que hoy alcanza los 40 años con una frescura parecida a la brisa de una playa gris británica.
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