En estos momentos, un disco en el que una persona utiliza al arte como vehículo para consolidar su identidad y hacer un pronunciamiento de sus creencias más profundas es algo muy meritorio. No sólo funciona como un manifiesto sino como un ejercicio entero y valiente de libertad; y todo ello se sublima cuando entendemos que a través de canciones se hace frente a los prejuicios que existen en ciertos pueblos y culturas. Thao Nguyen decidió hacer públicas sus preferencias sexuales y con ello confrontar el conservadurismo de la micro-sociedad conformada por migrantes vietnamitas asentados en Estados Unidos, más precisamente en Oakland, California, donde reside su familia.

TXT:: Juan Carlos Hidalgo

Para el quinto álbum de su proyecto se liberó de cualquier tipo de atadura y sabiendo que se trataba de una cuestión tan personal decidió no recurrir a un productor externo, en su obra anterior –A Man Alive, 2016- tuvo a Tune-Yards (Merril Garbus) en los controles. Ahora ya ha superado la muerte de su padre, un fuerte conflicto acerca de su relación con la música (que la llevó a poner en la balanza el sentido de hacer rock) y le da mucha importancia también al hecho de haberse casado con su novia y tener en su casa un espacio casi sagrado para resguardarse, de ahí quizá el título.

En Temple (Ribbon Music, 2020) hay espacio para muchas cosas, que se dieron durante el trabajo creativo junto a Adam Thompson (miembro de la banda) para la composición. En el resultado hay espacio para un halo más pop y luminoso, sin dejar de lado pasajes oscuros de leves tintes psicodélicos y cierta libertad estructural que viene del hip-hop. La música contemporánea es camaleónica y no se ciñe a los arquetipos tradicionales. La idea es que Mikaelin “Blue” Bluespruce (colaborador de Solange y Carly Rae Jepsen) privilegiara en la mezcla final el groove y se consiguió.

En las 10 canciones que conforman Temple hay aspectos interesantes, comenzando por el registro vocal de Thao, que deja ir su voz como si se tratara de un río que se divide, y una sofisticación en las estructuras de los temas que los fortalece; en “Pure cinema” esto se aprecia a plenitud, al igual que en el tema que le da nombre (guiado por una guitarra sinuosa) -de lo mejor de esta entrega-.

Quisiera exaltar Temple como una obra integral y por encima de las partes; incluso yendo más allá de que “Phenom” haya sido considerado por The Washington Post como el: “primer gran video musical hecho en Zoom”. ¡Cosas de esta coyuntura virulenta!

Lo mejor es que Thao está recibiendo la atención merecida en lo que ya es una carrera prolongada (sus primeros movimientos datan del 2003). La mujer encontró la plenitud existencial y eso le dio el empujón definitivo a la artista. Ella misma resume la naturaleza de esta obra: “es un álbum motivado por amor y la necesidad de vivir una vida llena”.