La primera Suaré de Café Marvin el 10 de abril, tendrá a Kamel Ilián como artista visual invitado.

Ilián creció en la convulsa Medellín de los 80 y 90. Fue parte de la escena underground musical de la ciudad formando bandas de punk. Pero su camino artístico fue por otros derroteros. La pintura pronto ocupó el sendero creativo del antioqueño. Como muchos colombianos emigró a Europa donde se formó académicamente en Bélgica, Alemania y España, a la vez que vivía la realidad laboral y social del emigrante.

Se doctoró en la Universidad de Castilla la mancha, España, en el área de Investigación en Humanidades, Arte y Educación. Además es Maestro en Artes Plásticas por la Universidad de Antioquia y completó su formación en la Escuela Nacional de Bellas Artes.

Ya en Europa su obra fue ocupando espacios expositivos. Su dominio del color y la geometría destacó pronto en otros artistas de su generación. Tras su periplo vital por el viejo continente volvió a América. Pasó 10 años en Sao Paulo, una de las capitales latinoamericanas del arte, para finalmente, por ahora, regresar a Colombia y residir en las montañas que rodean Medellín. En estos años su obra ha ido cotizándose en el mercado al tiempo que exponía en ciudades como Barcelona, Sao Paulo, Bogotá, Paris y otras ciudades de los dos continentes.

Desde su estudio serrano contesta a Café Marvin sobre el significado de su obra y el lugar del arte en el inmediato y borroso futuro.

¿Qué temática influye en tu creación en estos momentos?

Realmente la temática de mi proceso desde hace más de una década ha girado en relación al paisaje. Entendiendo el paisaje no solo como territorio geográfico sino como el espacio donde interactúan elementos de carácter político, cultural y de diversas interacciones sociales. Particularmente desde el año 2017 estoy desarrollando un proyecto al que llamo Cordillera. El cual está basado en la serranía montañosa que se ve desde mi estudio en el municipio del Carmen de Viboral al sur oriente de Medellín. Es un lugar donde convergen diferentes situaciones de intercambios económicos desde épocas precolombinas hasta ahora, es un lugar boscoso, de una belleza sin igual rico en fuentes hídricas, pero en el que también persisten diversos conflictos relacionados con el tráfico de drogas y la presencia de bandas criminales.

¿Cómo el arte crees puede incidir en la nueva sociedad mundial marcada por la pandemia y el reajuste ideológico?

Posiblemente el impacto que pueda tener el arte es poco y digo “pueda” porque realmente al día de hoy la influencia que ha tenido el mercado de arte, las ferias y demás eventos de difusión, han desdibujado un poco su percepción dentro de los espacios académicos o investigativos. Los diferentes lenguajes artísticos a nivel de las sociedades tienen como como fin cuestionar las diferentes problemáticas que influyen en los comportamientos de dichos grupos sociales: la violencia, el cambio climático, las migraciones, sólo por mencionar algunos ejemplos. El problema radica en los tipos de lenguajes que son expuestos en los espacios del arte, te hablo de galerías, ferias, bienales etc. Muchas veces este tipo de lenguajes y discursos son cada vez más excluyentes lo que hace que el impacto que puedan causar en el entendimiento o asimilación de las diferentes problemáticas planteadas por los artistas, posiblemente no sea tan efectivo a la hora de enfrentarse cara a cara con el público.
Por otra parte pienso que lo que está sucediendo ahora con la pandemia, aunque es muy pronto para hacer un cualquier tipo de diagnóstico, es que hay una dislocación de los mercados y de los espacios expositivos en los que se han visto abocados al uso cada vez mayor de múltiples plataformas digitales para mantenerse (hablo particularmente del caso de Colombia). Desde un tiempo para acá vemos como las galerías se han tenido que reinventar para captar el poco público que queda en las calles, visitas programadas, individuales etc. Como digo es muy pronto para decir cualquier cosa pero lo que sí es cierto es que todas estas producciones y esas nuevas propuestas artísticas están gestándose y navegando en las redes que esos mismos artistas muchas veces cuestionan, por tanto vamos a tener que esperar a ver cuál será el impacto de estos planteamientos artísticos difundidos a través del social media

¿Países como Colombia o México requieren de un arte con conciencia social o por el contrario un meta arte libre discursivamente?

Bueno quizás me atrevería a decir que es cuestionable que las artes visuales puedan generar algo de conciencia social, sabemos bien que las ideologías de las vanguardias de principios de siglo en donde aparentemente sí se gestaron algunos cambios a nivel cultural permanece muerta desde los años setenta.
Poco a nada puede hacer un artista ante un problema de carácter político, económico o cualquiera que sea. Como digo, y perdón por repetirme, los artistas siempre indagan sobre las problemáticas que tienen a su alrededor y por tanto diría que tu pregunta se puede conjugar en esas dos direcciones; que requiere conciencia social, obviamente; y por tanto echar manos de los diferentes tipos de herramientas que pueda ofrecer el medio, ya sea a nivel de pensamiento o nivel material. Sin embargo, hay quienes de manera individual y colectiva desarrollan propuestas artísticas integrales de procesos de desarrollo y/o inclusión con diferentes tipos de comunidades o entornos culturales que de alguna manera aportan a la construcción social de esos grupos y eso es positivo pero la mayoría de esas propuestas gira por fuera de los circuitos de arte.
Por otra parte el arte produce discursos y reflexiones muchas veces de carácter social,
Que hoy en día debido a las circunstancias son difundidas principalmente a través de las redes sociales; es indispensable desarrollar acciones de carácter “descentralizado” en otras plataformas que no sean las de Zuckerberg, acciones por fuera de las técnicas y circuitos que vayan más allá de cualquier premonición. Hace un tiempo atrás escuchaba la reconocida crítica de arte Rosalind Krauss, hablando de que “solo le interesaban las propuestas artísticas que estaban por fuera de los medios artísticos”. Esto realmente dice mucho.

¿Tu obra se aleja de lo figurativo por una decisión o por una consecuencia?

El trabajo pictórico que he desarrollado desde comienzos de 2000 tiene como punto de partida el paisaje. Muchas veces la gente me pregunta sobre la cuestión si mi obra es figurativa o abstracta. En parte, el desarrollo de este lenguaje pictórico a través del tiempo ha tenido diversos ires y venires dentro de la concreción del paisaje y la anulación del mismo. En este último proyecto (Cordillera) convergen ambas fuerzas.

¿Cómo ves el mercado del arte en latinoamericano actual?

El mercado arte latinoamericano pienso que continúa creciendo a pesar de los últimos acontecimientos donde algunos de los galeristas han tenido que bajar la persiana. Hay artistas latinoamericanos muy potentes hoy en día y desde el momento que acuñaron por allá en el siglo pasado el término “Arte Latinoamericano”.

Desde hace más de una década la fuerza que ha ido tomando el arte producido en este “continente” me refiero desde México hacia al sur, se ha manifestado en el surgimiento de las ferias de arte. Eventos que no han pasado desapercibidos para los coleccionistas de todo el mundo es el caso de ArteBA, Zona Maco, SP-Arte, que llevan unos veinte años de funcionamiento y algunas un poco más jóvenes pero afianzadas como ArtBo en Colombia o Art Lima en Perú. Estas ferias han tenido un visible crecimiento a pesar de ser realizadas en países en vías de desarrollo con innumerables problemas económicos. El impacto que ha tenido en Colombia este tipo de eventos no solo ha cambiado la forma en percibir, asimilar y consumir el arte sino que ha marcado en cierta manera la forma en que muchos de los artistas desarrollan sus proyectos. El arte siempre ha sido un bien de consumo y esos sectores sociales consumidores de arte difícilmente serán afectados por situaciones políticas como el caso de Brasil y Venezuela inclusive México o Colombia, ni por los temas relacionados con la pandemia, son sectores que continúan con sus dinámicas de gasto y consumo.

¿Hay diversidad de discursos artísticos o por el contrario se peca de un exceso de propuestas similares?

Los discursos en el arte siempre son la necesidad vital de cada artista, yo diría que la cuestión no es el discurso de los artistas sino más bien el discurso o los guiones curatoriales de los museos, galerías y demás espacios del arte. Cada vez más las propuestas de los artistas deben ajustarse a un guion o a una necesidad temática planteada o muchas veces dirigida por esos espacios de validación artística.
En cierta manera creo que esto ha influido en que los artistas cada vez más hagan uso de estrategias de creación más que en la configuración de procesos a lo largo del tiempo y esto lógicamente se ve en la separación de los artistas de oficio y los artistas de proyectos. Personalmente creo que esto no es bueno ni malo, es simplemente un síntoma de las problemáticas que presentan las dinámicas de los espacios de circulación artística y que nos tomará tiempo entenderlo.
Probablemente los discursos del arte actual giran en un círculo vicioso donde el discurso antagónico del arte termina siendo apoyado o financiado y consumido por las entidades que gestan ese mismo antagonismo. Por último pienso también que a partir de la década del setenta todos estos procesos contraculturales como lo fue el arte han sido cada vez más impactados por la lógica de la economía de mercados, y su discurso se ha ido adaptando quizás a un mundo de fantasía por la simple razón de que no se puede hacer nada para cambiar el sistema en que vivimos.