Probablemente la ciudad de Los Ángeles ya no sea el epicentro de un terremoto musical como aquél del Hair Metal en los años 80, pero ciertamente es un lugar vibrante donde aún hay mucho que descubrir. Ahí nació Stygian Crown, un quinteto que maneja un Doom con cierta carga Death que ellos mismos han catalogado como “Candlethrower”, referencia a Candlemass y Bolt Thrower. 

Su disco debut lleva la garantía del sello italiano Cruz del Sur Music, especialistas en Heavy, Doom y Power Metal. La música es lenta y pesada, por momentos hasta un poco psicodélica, con un tono que efectivamente recuerda a Bolt Thrower y con una pizca de condimento agregado por la voz de Melissa Pinion. Su canto limpio envuelve e hipnotiza además de darle una gran profundidad a los riffs de Nelson Tomás Miranda y Andy Hicks, quienes entregan una pared de sonido que se complementa maravillosamente con una base sombría y contundente aportada por Jason Thomas en el bajo y Rhett A. Davis (ex Morgion) en la batería.

El disco de Stygian Crown fue escrito mayoritariamente por Miranda y Davis. Mientras el guitarrista aportó los riffs básicos, el baterista, que además es el fundador agregó los arreglos. Por su parte, Melissa creó la mayoría de las melodías vocales en un piano. Esta forma de trabajar dio como resultado un disco de sonido épico y denso que cae muy bien en la idea de buscar algo nuevo mediante el uso de piezas, sonidos y elementos que ya existen. Parte de esto se encuentra presente en el primer sencillo, “Two coins for the Ferryman”.

Algunos momentos musicales serían perfectos para enmarcar el paso de la comunidad del anillo por lugares como el abismo de Helm o el cruce por las montañas de Moria. Son 51 minutos y medio de pesadez sonora que nuevamente demuestran que el Doom Metal es uno de los géneros más vibrantes de la actualidad.

¡Altamente recomendable!