TXT:: Juan Carlos Hidalgo

“Si cometo los mismos errores a la misma hora todos los días,

la gente comenzará a llamarlo un estilo”.

John Prine

 

La vida golpea fuerte y los músicos tienen que convertir los madrazos en canciones, pero también los instantes de placer; así lo ha entendido Tim Showalter, creador de Strand of Oaks, al momento de perfilar a su octavo álbum y convertirlo en un conjunto de canciones sobre pérdidas, amor e iluminación -una triada muy poderosa-.

Como a muchos otros seres humanos, no le quedó sino enfrentar con valentía los acontecimientos relevantes en su vida; le tocó la muerte de su suegra, decidió dejar Filadelfia y mudarse a Austin, Texas, y, tal vez lo más difícil de todo, seguir adelante desde la sobriedad.

Todas esas cosas tenían que redundar en buenas canciones pertenecientes a la Americana que tanto le gusta a Tim; ¡y vaya que con In Heaven se esmeró en la composición! Así que se decantó por 11 canciones en las que lo acompañan Carl Broemel y Bo Koster de My Morning Jacket, además de rematar con la aparición de James Iha de Smashing Pumpkins, poniendo su guitarra en “Easter”.

El disco se grabó en Los Ángeles y tuvo en los controles a Kevin Ratterman, con quien ya había colaborado en el pasado, y con quien consiguió bordar un folk rock con pasajes poperos que seducirá a las amantes de The War on Drugs, mientras llega un nuevo disco.

En Strand of Oaks hay músicos muy colmilludos sacando lustre a canciones que conocen del dolor y la redención. Tal como se muestra en “Carbon”, en la que Scott Moore suma un extraordinario violín que flirtea a la perfección con la guitarra.

Pero hay más temas destacados; y es que en “Jimi and Stan” coloca a su amado gato -que tiene ese segundo nombre de la rola- a jugar nada menos que con Jimi Hendrix y se da a la tarea de contar acerca de los conciertos que se arman en aquel club celestial.

Y luego dedica “Somewhere in Chicago” a una de las grandes figuras del country y del folk que falleciera en abril del año pasado; nada menos que John Prine recibe un muy buen homenaje musicalizado.

In heaven (Galacticana Records/Thiryt Tigers) tiene ese pulso rockero que le aflora, sin renegar por ello del folk campirano -algo muy similar a lo que le ocurre a Wilco– y que al escuchar “Sister Saturn” se despliega con todo su encanto.

Tim Showalter no la ha tenido fácil, pero ha conseguido prolongar su carrera hasta tener ya 8 álbumes de mucho respeto; ahora tiene que lidiar con estar de forma permanente en “el dique seco”, no podrá paliar sus problemas con un trago… sólo le quedan las canciones para hacerle fuerte y él lo sabe; es así que expone sus momentos oscuros desde el tema de apertura… en “Galacticana” habita el dolor, pero también la posibilidad de redimirse.

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