Aquellas personas que muestran una total convicción hacia la profesión que han escogido merecen todo nuestro respeto y todavía más si ha sido la música la elección. Ya luego vendrá el reto enorme de desarrollar el talento y demostrarlo… pienso en ello a propósito del dueto mexicano Sotomayor, que está de regreso con el que es el mejor álbum de su carrera: WABI SABI.
Siempre he apuntado que el arte requiere de tiempo y perseverancia para obtener los resultados esperados; cierto, existen aquellos que aciertan a la primera, pero siempre serán los menos con relación a todos los que incursionan. Es difícil que un cineasta se muestre a plenitud en su Ópera prima, siempre le hará bien más rodaje y así en la mayoría de disciplinas.
Y la música no es la excepción… mientras dejo correr la electrónica latina de WABI SABI, pienso que a los hermanos Sotomayor (Paulina y Raúl) les queda bien aquella frase del inventor Thomas Alba Edison: “No estoy desanimado porque cada intento equivocado descartado es un paso adelante”.
El proyecto que nos ocupa alcanza ya 10 años de existencia, pero mientras tanto también han probado suerte con proyectos individuales (Pahua yTonga Conga); nadie puede decir que no han explorado diversas rutas sonoras y ahora aprovechan lo hallado para romper un lapso de 6 años sin disco de su entidad inicial.
Para ello han repetido productor… tras de encontrarse para crear Salvaje (2025), Eduardo Cabra, el Visitante en Calle 13, se pone detrás de la consola de un proyecto grabado a caballo entre México y Puerto Rico. La triada que han conformado demuestra una gran sinergía a la hora de potenciar una electrónica latina llena de matices en cuanto a sintetizadores y percusiones.
Es así como entregan “Me dejo llevar” -que además abre el disco- la que posiblemente es la mejor canción de su carrera, pues posee una sonido expansivo, sofisticado y que contiene varias capas que lo consolidan… aquí hay mucho trabajo en la estructura, que al final ayuda a exaltar la melodía. Quizá pueda decirse que el referente sonoro sea Bomba Estéreo, lo que termina dejando bien alta la estafeta.
Pero a “Me dejo llevar” hay que sumar también a “Yo sé todo de ti” , que es todo un manifiesto y que incluye a esa voz femenina que se identifica con el metro de Madrid, luego con Manu Chao y años después con diversas aplicaciones; esa voz españolada les sirve para hacer todo un pronunciamiento: “Sotomayor no suena limpio, suena real, tiene tierra bajo las uñas, tiene viento en los pulmones, tiene algo que los algoritmos no pueden copiar y eso es lo que me enamora de su historia”.
Este discurso empata con el concepto general de WABI SABI, que alude a un planteamiento japonés que le da valor y estética a lo imperfecto… algo que se enfatiza en las 11 canciones de esta entrega, mismas que me llevan a recordar al inglés Winston Churchill cuando dijo: “El coraje es ir de fracaso en fracaso sin pérdida de entusiasmo”.
A Sotomayor les interesa la diversidad rítmica latinoamericana, tanto el dancehall como la cumbia, pero también el house y la electrónica aterciopelada a lo Jamie XX y Polo & Pan, y por ello que trazan un amplio sendero para transitar y que brilla en una pieza como “Porvenir”.
Mientras el disco ofrece un sax por aquí, una flauta por allá y diversos recursos percusivos digitales, pienso en algo que expusiera Ivo Watts, el legendario creador del sello 4AD, al respecto del desarrollo del artista: “Si le das tiempo, acabará por florecer”.
Sotomayor han insistido, perseverado de distintas maneras… se han exigido en torno a su oficio y al día de hoy nos hacen disfrutar de lo hallado a través de una obra que transpira mucho gozo y crecimiento. ¡Han dado en el blanco!
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