Tarde pero a tiempo, quizá sea la mejor forma para describir a Nada personal (1985) de Soda Stereo. Segundo álbum de la banda argentina que trataba de ponerse al corriente en cuanto a tendencias musicales de vanguardia en aquel momento. El contacto con Anastasia Chomyszyn, aquella chica de 15 años con un look poderoso que cautivó la mirada de Gustavo Cerati en un concierto en 1984, transformaría no sólo el look del trío, sino su estilo musical. La adolescente tenía un bagaje musical avanzado, su influencia marcó el sonido de lo que sería el exitoso segundo álbum de Soda. Ella venía de haber estado en Inglaterra y les transmitió la información de primera mano. Les vistió, maquilló y compartió discos.
Con Nada personal los argentinos se sacuden la influencia de The Police y se meten de lleno en la new wave inglesa vía The Fixx y The Cure. Su sonido migra de lo caribeño (ka) a lo sintético con esos secuenciadores y percusiones electrónicas (“Imágenes retro”) sin dejar de lado ese toque funk que atraviesa todo el disco (“Danza rota”). Aquella amalgama le daría forma a lo que a lo postre sería un disco fundacional del rock argentino, cuyo alcance fue mucho mayor al trazar el sonido del rock cantado en español en toda Latinoamérica durante los años 80, con Caifanes en México y Sentimiento Muerto en Venezuela, por ejemplo.
Soda Stereo acertó al mezclar folclor sudamericano con vanguardia en “Cuando pase el temblor”, aunque el truco ya lo había hecho Duran Duran en “The chauffeur” (1982) con esa mezcla de sintes y ocarina. Por su parte, la portada de Nada personal es una postal del signo de los tiempos que corrían en la Argentina post-dictadura. Misma que hacía eco en el Chile de Pinochet o en el México del PRI. El contraste del gris con el rosa nos habla de una modernidad que apenas se vislumbraba en la mitad de los ochenta para la mayoría de los latinoamericanos.
Nada personal es la antesala del éxito de Signos (1986), aunque el boom tardaría un poco más en llegar, cuando Soda Stereo se presentó en el Festival de Viña del Mar por primera vez (11 de febrero de 1987): punto de inflexión en su carrera que detonaría la Sodamanía, cuya repercusión llegaría a México a finales de ese año con un concierto en el Hotel de México, ya ondeando la bandera del Rock en tu idioma. Nunca volvieron a ser tan frescos y tan modernos como su etapa de Nada personal, No es gratuito que en la última gira de Soda (Me verás volver, 2007) fuera precisamente un tema incluido en Nada personal, el seleccionado para abrir todos los conciertos, la poderosa “Juegos de seducción”. El origen de un legado que cumple 40 años.
*Foto de portada: Claudio Fayngolz
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