Mike Ness emprendió la grabación del que habría de ser el octavo álbum de Social Distorsion durante la primavera del 2023 y en ese momento le detectaron cáncer de garganta y el asunto se complicó mucho… por fortuna, el guitarrista y cantante es un sobreviviente y a sus 64 años está más aguerrido que nunca y para ello cuenta con este Born to Kill, una colección de canciones filosas y que transpiran rock and roll por doquier.
TXT:: Juan Carlos Hidalgo
Y es que al pensar en Social Distorsion resulta como si el tiempo se suspendiera y nos remontáramos a una banda que siempre ha estado allí, cuando resulta que han ido esparciendo sus ochos discos en una carrera que abarca casi cinco décadas alrededor de una amplio concepto de punk rock.
Mientras transcurren los primeros segundos del tema que le da título, uno no puede dejar de pensar en que Mike Ness libró graves problemas de drogas y alcohol, y a como dé lugar ha mantenido un escuadrón que tiene como grandes santones tanto a The Clash como a Bruce Springsteen (en sus lapsos épicos) y Ramones; no extraña por ello que formé parte del glorioso elenco punketo de la discográfica californiana Epitaph Records.
Born To Kill tiene un delicioso sabor a whisky añejo… a garito rockero de vieja escuela, algo que se debe a canciones como “The Way Things Were”, en la que el líder y único miembro permanente echa de menos a su gran colega Dennis Danell, guitarrista que falleciera en el año 2000 con 38 años de edad debido a un ataque al corazón… a lo largo y ancho de toda la entrega hay algo de nostalgia –de la mera buena-, pero también de resistencia, tal como Ness ha declarado: “Quería volver a los orígenes, recuperar el espíritu de crear arte que desafiara las convenciones, cuando nos encontrábamos con todo ese rechazo”.
Y ya que tocamos el asunto de la nostalgia, hay que recordar que a Social Distorsion le encanta incluir uno por disco y está vez no hurgaron en las rarezas, sino que se decantaron por un clásico noventero; retomaron “Wicked Game”, esa joya de rock pop que interpretara Chris Isaak, pero que el cine de David Lynch consagrara; Esta vez tiene esa pátina áspera que caracteriza a la banda.
Para su incursión de 2026, Mike Ness está acompañado nuevamente por Jonny Wickersham y Brent Harding, al tiempo que suman en la batería David Hidalgo Jr. (Claro, hijo del miembro de Los Lobos). A lo que hay que agregar la excelente decisión de trabajar con el productor Dave Sardy, quien ha hecho sonar mejor que nunca a la banda –no en vano trae consigo experiencia de grabar con Johnny Cash y Oasis, entre otros-.
Habrá quien extrañe la pátina low-fi del pasado, pero también serán muchos otros los que disfruten de un sonido expandido y ponchado y en el que cada parte se muestra en su esplendor, tal como ocurre en piezas como “No Way Out” y “Partners In Crime”.
De verdad que cada día que pasa se requiere de la presencia de artistas –en todas las disciplinas- que, como Mike Ness, estén completamente aferrados y convencidos de lo aportan al mundo y de que, además, el arte es una forma de resistencia y de combate ante todo lo jodido que trae la vida consigo.
Tanto por su legado, como por su posicionamiento actual, Social Distorsion se hacen grandes y entran en contubernio con la eternidad.
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