TXT :: Mixar López  |  FOT :: Mini Van Photograph

Thee Oh Sees es una banda que podría forjar una apegada representación de tu vida misma… ¿podría?

Justo como la música de The Fall, tú podrías sostenerte -solamente- sobre su música, con un cordón en la garganta sin ahogarte.

Tal es la potencia del diverso catálogo superficial de tracks consonantes y emociones diversas de Thee Oh Sees, llenos de discrepancias tangenciales y siempre familiares, como fieles primos lejanos del punk. Aunque, debemos admitirlo: cuando se encuentran en una ranura musical lo suficientemente angosta -cuando tratan de salir de ahí- de su zona de confort: se bloquean, simplemente no pueden más.

Hay mucho rock barroco en Smote reverser, mucha comidilla chatarra para roquerillos iniciales, pedos sonoros de garage y pistolas psicológicas que tratan de atinarle a algo, sin lograrlo del todo. Sin embargo, creo, te satisfará el álbum si tienes una concepción de Thee Oh Sees concedida por el gustillo débil de los álbumes Mutilator Defeated At Last, A Weird Exits o Floating Coffin, que son los menos peores, pero en general, Smote Reverser se precipita a un vertiginoso y descarado saqueo -de otras bandas- del death metal que más le gusta a Gandalf; como por ejemplo, el tema “Overthrown”, llevado avante por el ciclón gemelo y feroz de la batería de Quattrone/Rincon; eso sí, la mejor retaguardia de doble batería desde Karl Burns y Paul Hanley.

Las imágenes del Smote Reverser, lírica y artísticamente hablando son míticas sanguinarias y barbudas, con hombrecillos corriendo por pastizales verdes con mallones obscenos de armaduras de hojalata -todo de utilería, aunque yo nunca haya visto Juego de Tronos o El Señor de los Anillos– sobre todo, cuando la guitarra deja un rasgueo como una herida tenue durante la mitad de “Moon Bog”, así, como una grieta en los páramos de entelequias barbiluengas, y entonces pareciera que Thee Oh Sees no pueden disimular su atracción primordial y gravitacional hacia las hachas -¿o penes?- de los hombres viriles en la mitología nórdica.

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Sólo “Anthemic Aggressor” resulta hipnótico, pero sólo como ellos mismos se limitan a ser: fantasiosos y presuntuosos; aunque podrían ser mejor banda de rock alternativo si se lo propusieran de verdad. No obstante, a veces lo logran, sobre todo cuando muestran un sutil juego de manos con los títeres, que son sus instrumentos. La única buena característica que poseen: su ejecución.

Todo eso desaparece ya en el desabrido “Abysmal Urn” que se trata de un completo impacto de resonancias que quiere sonar a todo y termina por sonar a nada, a nada que no hayamos escuchado antes, claro.

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Thee Oh Sees, Smote Reverser

Me gustaría en verdad salir de su órbita, escuchar algo bueno, pero me resulta imposible teniendo en cuenta el despilfarro de producción a la que están acostumbrados. Están sobre producidos y eso hace que difícilmente me mantenga al día con Thee Oh Sees.

Donde sea que su imaginación vikinga los lleve, y a cualquier viaje en el que el muestrario de tatuajes de John Dwyer esté, no estoy nada contento de subir a bordo. Así que como dice el dicho: “Bienaventurados los vikingos, porque sus cuernos son POSTIZOS”.