Skegss —esos desgarbados australianos con olor a cerveza tibia, bloqueador solar y garage polvoriento— regresan con Top Heavy, un EP que suena como si hubieran grabado todo con la misma urgencia con la que te subes al coche a las 3 a.m. para olvidar a alguien.
Porque si hay algo que Skegss ha perfeccionado, es ese sonido desordenado pero honesto, una especie de punk playero con corazón roto y la camisa sudada. Top Heavy no trata de ser el disco que lo cambia todo. Es más bien el que te recuerda por qué empezaste a amar el ruido en primer lugar.
“So Excited” y “State of Hawaii” ya nos habían dejado entrever una nueva dirección: menos adolescente pateando botes, más joven adulto dándose cuenta de que el sol también quema. Y ahora, con este EP completo, el cambio se siente más claro, más decidido, aunque igual de mal peinado.

Benny Reed lo dice sin pretensiones: “Lo hicimos en el calor del momento”. Y se nota. Las canciones se sienten como ideas atrapadas justo antes de desvanecerse, como si fueran riffs que te llegan mientras estás lavando los platos y decides dejar todo mojado con tal de no olvidar el coro.
¿Hay crudeza? Sí. ¿Hay descuido intencional? Por supuesto. ¿Hay alma? A raudales.
Y esa es la fórmula secreta de Skegss: sonar a que no te importa nada mientras en realidad te está importando todo.
Mientras tanto, en vivo están ardiendo. La gira más grande de su vida está reventando escenarios en Australia, después de haberle volado la cabeza a medio planeta en festivales, Coachella incluido. Ahora traen consigo a dos bandas que prometen incendiar el suelo antes de que ellos salten al escenario: The Buoys, puro poder femenino con nervio punk y actitud DIY, y Fool Nelson, una joya emergente que ya está generando terremotos en la escena australiana.

Y sí, anunciaron que vienen a México. Así que prepárense para verlos como debe ser: sudando, gritando, y con los pies pegados al suelo por culpa de la cerveza derramada. Porque Skegss no es una banda que escuchas. Es una banda que vives.






