Carlos García es una figura fundamental para entender la escena underground mexicana de los años 80. Gracias a los muchos proyectos en los que formó parte se pueden rastrear puntos que unen a distintas generaciones que voltearon sus ojos a la música electrónica. Platicamos con él sobre la reedición en CD del disco lanzado por Silueta Pálida en 1984, la cual incluye un remix de Ramón Amezcua.

TXT:: Jacobo Vázquez

Primero que nada, detalla el contexto previo a la llegada de Silueta Pálida.

Antes de formar Silueta Pálida en 1984, estuve en 3 agrupaciones. Mi primer grupo, en 1977, se llamó Glissando, y estaba formado por Víctor Robledo en el violín, Arturo Meade en la guitarra y percusiones, Enrique Cava en efectos y percusiones y yo en el sintetizador y efectos. El concepto de este grupo era hacer música experimental, muy cercana a lo que se llamó Rock en Oposición. Después, en 1980, Arturo Meade y yo creamos Old Fashioned inspirados en el tecno-pop y el new romantic, utilizando sólo sintetizadores y cajas de ritmo. Más tarde, en 1983, Arturo Meade, Mariano Petit, Rafael Gaytán y yo creamos la primera formación de Volti, con influencias new wave. Posteriormente Mariano viajó a Neva York y ahí siguió como Volti con Pepe Guadalajara y Lyndell, su novia; después sacarían el sencillo “Corazón”, con el sello belga Crammed Discs.

¿Cómo surge la idea de formar Silueta Pálida y cuál era su concepto?

Después de la ruptura de Volti tuve la inquietud de formar un nuevo concepto, algo más personal e introspectivo. Me alejé de mis antiguos compañeros musicales y comencé a componer a solas. Sentí la necesidad de incluir a un baterista para un proyecto que bauticé como Silueta Pálida; así llamé a Jaime Herranz (ex miembro del Escuadrón del Ritmo, del Capitán Pijama). El concepto de Silueta Pálida era mostrar la dualidad de las cosas (lo bueno y lo malo), por ello usé el color blanco y el negro para el diseño de la portada y el vestuario del grupo. También el disco lo reflejaba: el lado blanco con temas rítmicos y optimistas (por así decirlo) y el lado negro, oscuro y depresivo.

¿De qué forma se gestó la idea de reeditar el disco de Silueta Pálida?

Siempre tuve esa inquietud, pero se concretó hasta que el impulsor del rock mexicano Ricardo Bravo me contactó.

¿Cómo se dio la colaboración de Ramón Amezcua para esta reedición?

Para lograr editar esta reedición en CD necesitaba hacer la masterización del vinil de manera digital y contacté a Ramón Amezcua para que me ayudara. Entonces surgió la idea de darle un plus a la reedición con un remix del tema “El paso del tiempo”.

¿Se incluyen extras en el diseño de esta reedición (apuntes, fotografías)?

En sí el único extra es el remix de Ramón Amezcua, aunque cuidé que el CD fuera una réplica exacta en miniatura del vinil de 1984; es decir, con las ventanas de la portada y la funda de papel con las letras de las canciones.

A partir del documental de Size, de Mario Mendoza, nuevas generaciones descubrieron la escena underground mexicana de la primera mitad de los 80, de la cual Silueta Pálida fue parte. ¿Qué factores consideras que influyeron para que esa música no alcanzara la proyección que sí tuvieron los grupos pertenecientes al Rock en tu Idioma?

La diferencia es que las producciones de esa época de los grupos de la escena underground fueron independientes, financiadas con mucho esfuerzo por los propios músicos. No contábamos con una disquera ni con el apoyo de los medios masivos; cosas que sí tuvieron los grupos del Rock en tu idioma. Además, nuestra música no era tan mainstream como para tener éxito a nivel masivo.