En medio del encierro, Setenta decidió confinarse a lo largo de siete días en el barrio francés Strasbourg Saint Denis, un sitio que, se cuenta, al igual que Nueva York mucho de cosmopolita tiene. Ahí, el septeto afincado en París decidió ensombrecer su temario para así dotarlo de cierta profundidad. El resultado: Materia negra.

TXT:: Alejandro González Castillo

Osman Jr cuenta que el acto de oscurecimiento fue intencional. “Llevamos ya quince años tocando y para Materia negra, nuestro quinto álbum, buscamos ser más directos a nivel instrumental; con mucha salsa dura y hard latin funk, pero también  con letras de carácter universal”. Luego, Osman habla de los genes que corren por las venas del combo que lidera vocalmente, de la importancia del Caribe y la música de Fania Records en las composiciones de Setenta; de Rubén Blades y Cheo Feliciano, de jazz y groove. De Materia negra y materia gris. A continuación los detalles.

Osman, a estas alturas, ¿será posible mencionar la palabra “negro” y hacer de lado contextos políticos que alientan la injusticia? Lo digo por el título del disco.

En realidad nosotros hablamos del lugar que como raza humana ocupamos en el universo, a nivel físico y emocional. Hay herencia africana en la música que practicamos, pero mezclada con ritmos de América. Todo es materia negra, finalmente, ejecutada con materia gris. Y sí, sin duda hicimos un álbum oscuro, digamos que es un disco más serio y profundo que los anteriores.

Refiriéndonos a la no materia, como el groove, ¿de qué forma Setenta ha conseguido el grado de cohesión como ejecutantes que presumen en Materia negra?

Ha sido cuestión de tiempo. Llevamos muchos años tocando por toda Europa y hemos alcanzado cierto grado de comunicación musical. Al entrar al estudio a grabar Materia negra, en contexto pandémico, de forma natural concretamos canciones con un enfoque más filosófico. Pasamos cinco días grabando instrumentos y dos haciendo letras y voces.

El grupo tiene como centro de operaciones París, una ciudad fría si se le compara con Latinoamérica, una tierra de cuyas cadencias ustedes abrevan.

Yo soy de la Antillas Francesas, entonces he pasado mucho tiempo en el Caribe. Además, convivimos con gente brasileña o puertorriqueña acá, en París; es decir, hay calor humano. Donde Setenta hace acto de presencia, por ejemplo, siempre está caliente.

Hay un tema en especial incluido en Materia negra, “Bad boys”. Para cerrar, Osman, ¿es esta composición la bandera con la que Setenta cambia de rostro mirando hacia el futuro?

En París, nos ven como una banda integrada por chicos positivos, sociables y buenos. La gente tiene una opinión tan amable de nosotros que a veces es demasiado. Hicimos “Bad boys” pensando en que todos poseemos un lado oscuro. Aunque me imagino que se nota a leguas que para nada somos malas personas, es obvio que sólo conformamos un laboratorio musical que busca echar a andar la materia gris.