San Pascualito Rey es una de esas bandas emblemáticas que nacieron en Satélite. Con el pasar de los años se fueron armando un fan base cada vez más grande. Desde el Sufro, Sufro, Sufro hasta Animanecia que es su más reciente entrega nos han mostrado distintas facetas y por sus filas han pasado músicos de todo tipo que han ido ayudando a consolidar un proyecto que sigue dando de qué hablar después de 20 años.

A continuación leerás una entrevista con la pieza más reciente de San Pascualito Rey, el buen Vicente Jauregui.

TXT:: Juan Carlos Hidalgo

Arribó a la Ciudad de México con el temple suficiente para aguantar todo tipo de embates del destino. No se arredró al tener que trabajar en una librería, meserear en un restaurante, vender comida a domicilio, hasta hallar su lugar en el rock nacional. Vicente es un estudioso de la música, por lo que también incursionó en el periodismo hasta encargarse un tiempo de la edición de la Revista Marvin.

Posee gran sensibilidad para entender y asimilar al arte musical, pero sabe que más que inspiración lo que se requiere es transpiración. Tal dedicación a su instrumento le ha brindado una técnica envidiable que le sirve para un ejercicio constante de la creatividad.

Conversé con el músico michoacano para hurgar en los detalles de su trabajo y la forma en la que contribuyó al sexto álbum de San Pascualito Rey.

No es un dato menor que tu llegada definitiva a San Pascualito Rey se diera tomando la estafeta de Alejandro Otaola, y con su completo apoyo y venia; ¿qué sentiste al relevar a un guitarrista ya legendario para la historia del rock en México? ¿Qué responsabilidad trae consigo?

Hace 8 años, Alex Otaola me buscó para que lo supliera en SPR. Era una fecha en León. Todo salió de maravilla: la banda quedó muy contenta y para mí fue un honor ese logro. Conozco todo el trabajo de Alex, desde Santa Sabina y La Barranca; estoy muy familiarizado con el mundo sonoro que él ha creado, su capacidad de reinvención y el arrojo que muestra hacia territorios densos. En ese sentido, relevarlo fue mantener una ética musical y una estética a la altura.   Desde esa perspectiva, ANIMANECIA es todo un éxito. Toda la banda está muy contenta con el resultado. Es un álbum redondo que surge de la honestidad total.

Una vez que te sumergiste al interior de la banda, a diferencia de quien observa a la distancia, ¿qué tipo de compositor encontraste en Pascual? ¿Cuáles crees que son sus características distintivas? ¿Cómo fue que sentaron las bases para el trabajo creativo?

Es un compositor tremendo. Entrega historias completas, tiene muy desarrollado su olfato en el songwriting. Prácticamente nos enviaba por correo un nuevo tema cada semana, con la libertad de colorearlo a nuestra voluntad como instrumentista. Al llegar al ensayo, las canciones se transformaban. Al menos el 70% cambiaron mucho. Caso concreto “La sombra y el silencio”, que se volcó a la década de los 70 por unas guitarras psicodélicas que se me ocurrieron. Otras, como “Tecolotes”, quedaron muy parecidas.

¿Es sencillo mantener separadas las formas de tocar que utilizas en San Pascualito Rey y Capo o en algún momento se influyen casi de manera inconsciente?

Al contrario, es increíble, porque hay muchas influencias mías que solo podrían tener cabida en Capo y otras en San Pascualito. Así que, por ahora, tengo dos laboratorios que se complementan. Eso me tiene sumamente inspirado todo el tiempo.

En el nuevo disco de San pasucalito Rey hay un par de temas que me llevaron a pensar en Johnny Cash y Roy Orbison, luego Pascual me contaba de Nick Cave y el canto cardenche, ¿es usual en la banda hablar específicamente de otros músicos? ¿escuchan juntos canciones para retroalimentarse? Me consta que hay músicos que componen música, pero que escuchan muy poco –y novedades, menos-.

Yo agregaría a Timber Timbre, un músico del que me influencié mucho en “La espina”, por ejemplo. Se habla de otros músicos con respeto, no con el afán de fusilártelos. Muchas veces, quieres expresar una idea, pero los demás no te entienden. Ahí surge la utilidad de usar una referencia muy precisa de otra canción un artista. Pero siempre bajo el entendimiento de que terminará sonando a nosotros.

Hay unos años de diferencia entre Pascual y tú; ¿de qué manera te pega una canción como “Me da miedo la vida”? ¿Sueles ser alguien preocupado porque el tiempo transcurra irremisiblemente y la juventud dure muy poco?

Ni son tantos años, solo me lleva 3 jajaja, así que, “Sí me da miedo la vida”. Tengo un hijo de 17 años, solo que no creció conmigo, por eso entiendo la transparencia de una canción como “Tecolotes”. Claro, el paso del tiempo me agobia, tengo 41 y ganas de hacer tanto. Me siento en un vértigo constante porque, además, hago mil cosas, así que los días se me van como agua. Hace unos años comencé a hacer meditación y deporte, justo para controlar esos altos grados de ansiedad. Lo recomiendo ampliamente.

Llegaste de Uruapan convencido de que te harías de un lugar en la escena capitalina; si hoy se repitiera esa incursión, ¿encuentras mejoradas las condiciones o por el contrario el panorama luce más negativo?

Mejoradas, aunque para mí ha sido una carrera larga, de alta resistencia. Este oficio no es para el que quiere ser rockstar, es para quien ama la música por sobre todas las cosas.

Por otra parte, más que hablar si las condiciones son mejores o no, hablaré que encuentro demasiados clones. El mainstream del supuesto “rock” está construido por baladistas, por canciones que podrían ser de Timbiriche o de cualquier popero. Cuando yo comencé a escuchar bandas mexicanas, encontraba guerreros, personajes que te abrían mundos, que te sacudían la consciencia. Me aburre un poco la monotonía temática actual, demasiadas canciones de amor. Falta la garra de antes, muchos chavos aspiran a ser el nuevo Zoé. OJO, hablo del mainstream. En el underground, hay cantidad de grupos tremendos y muy inspirados. Pero ya sabemos que unos cuantos mánagers controlan quién sí y quién no toca en los festivales. Eso es muy triste. Vivimos un Priísmo del Rock, controlado por algunos personajes.

Algo me contabas del proceso de transformación que sufrió la versión original de “La espina” y musicalmente la nombraste como un vals oscuro. ¿Podrías contarme más a detalle el proceso? ¿Qué es lo que te transmite está canción?

Esta canción es de Rod Wrigth, ex tecladista. Estaba en 4/4 y de repente se transformó en un 3/4, que es el compás tradicional de un vals. Fue cuando mencioné a Timber Timbre y esa vibra medio siniestra enamorada que hay en sus temas. A todos les gustó darle esa vuelta de tuerca, menos a Rod jajaja. Pero Pascual lo convenció de que una canción deja de ser tuya, en cuanto la propones para formar parte de un nuevo disco. Jerry Rosado, productor del disco, también hizo de réferi para apaciguar el momento. Al final, me parece un tema demoledor.

He visto un gran entusiasmo en redes sociales de los seguidores de la banda ante “Tecolotes”, ¿según tu percepción que es lo que les seduce de esa canción?

Pascual escribió ese tema a sus dos hijos. Sin saber bien a bien, los fans distinguen la pureza y el origen de ese tipo de musas. Los seguidores de la banda son muy clavados, de verdad se meten a las canciones con profundidad. Tenemos fans que valen oro: no van por el sencillo, van por la obra completa.

¿Para grabar ANIMANECIA decidiste recurrir a una variedad importante de guitarras o eres de esos músicos que tienen un par como sus grandes preferidas

Tengo varias guitarras, pero pienso que el verdadero sonido proviene de los dedos y de la mente. Solo usé una Telecaster y una Gibson Les Paul. Al procesarlas con varios pedales y, luego amplificarlas con la gran cantidad de equipos que había en el estudio, se abrió una paleta sonora tremenda. Si algún día tenemos el presupuesto para viajar con miles de guitarras, estoy seguro de que las llevaré todas… mmmm. aunque, quizá termine usando solo un par jajaja.

Se suele ensalzar mucho la vida del rockero –el glamour y esas cosas-, pero poco se habla de su economía. ¿Hay condiciones para que un músico profesional que milita en bandas en desarrollo pueda subsistir concentrado en el oficio?

No creo que haya más de 15 o 20 bandas en México que lo logren. Al menos con con ese glamour que mencionas. Al final, lo importante es que te dé para llevar una vida digna y para poder seguir creando música.