Dilucidar la sensibilidad francesa a partir de una obra de arte, terminar relacionándola con una frase del póster de una película que encontré en un ejemplar noventero de la revista Cahiers du Cinema: “El sentimiento de lo irremediable”. Eso suelo hacer. Hoy mismo el enunciado desfila en mi mente (o debería decir, danza) al escuchar en repetidas ocasiones Rone & friends, el disco que la pandemia provocó al músico y productor francés Rone.

Tras suspender la temporada de Room with a view, el espectáculo que había montado con 15 miembros del Ballet de Marsella y el grupo de danza de vanguardia, La Horde, en un santiamén Rone se vio lejos del Teatro de Chatelet y encerrado a piedra y lodo; fue entonces que se puso a componer temas nuevos, a transformar algunos existentes y, posteriormente, a pedir a amigos y conocidos que agregaran sus voces. El resultado es exquisito.

Nacido en 1980, Rone tiene formación cinematográfica y eso se nota en su pop electrónico, finísimo, el cual se apoya en mullidas capas de sintetizadores. Se trata de un conjunto de 12 canciones que se resumen en belleza y fragilidad… más ensueño. Tras escuchar la emotividad de “A l’errance” junto a Dominique A, no puedo sino remontarme a aquella frase del pianista Eric Satie -también un pensador afilado- que dice: “Que su emoción sea suave”. Y es que la emotividad comienza contenida y va creciendo conforme el cantante se encamina en lo suyo y las programaciones se multiplican.

Rone también convocó a Jehnny Beth (Savages) para que jugara con el idioma y luciera a plenitud en “Et le jour commence”, la cual evoca a Satie para llegar al poeta Paul Valery: “Hay que ser ligero como el ave, y no como la pluma”. He aquí música que hace flotar y volar. “Waves of devotion” es la canción de más eco mediático, pero es menester subrayar la manera en que “Un”, un dueto entre Alain Damasio y Mood, se afirma como un homenaje a “J t´aime, moi non plus” de Serge Gainsbourg y Jane Birkin (con orgasmo incluido). Por su parte, en “Closer” Casper Clausen, del grupo danés Efetklang, lleva el rol principal antes de dejar que Mélissa Laveaux agregue un pasaje narrativo. Casper relató acerca de ello: “Estoy muy feliz con  como fluye, el aire, el barrido, los sueños; y luego Melissa colocando la historia de su vida en medio de todo”.

Casper usó palabras muy atinadas; Rone & friends (InFiné, 2021) es un disco airado en el que fluye la poesía y un acento onírico que se ajusta a la naturaleza pop que la sustenta, pero que abreva de lo electrónico y lo clásico con gran sapiencia. Cada cosa fue trabajada minuciosamente, por eso no extraña que las animaciones y el concepto gráfico se le comisionaran a la ilustradora Coco, miembro del staff de las revistas Charlie Hebdo y Les Inrockuptibles.

No es la vez primera que Rone apela a voces invitadas; en el pasado ya ha alternado con Kazu Makino (Blonde Redhead), Francois Marry (Francois and The Atlas Mountain) y el ícono del pop francés Etienne Daho, entre otros tantos. Rone & friends es una flor hermosa y rara que creció en medio de un solar lleno de desechos y escombros. Su belleza es tan deslumbrante que haría llorar al ser humano que la descubriera tras aventurarse a salir después de la catástrofe.