Ya es otro México, comenta un asistente al concierto de Rod Stewart en el Estadio Corregidora de Querétaro. El escocés está presentando su gira One last time, que a sus 80 años de edad ya suena a despedida. Inevitable que aparezcan los recuerdos de su primera visita a nuestro país, en 1989, bautizo de fuego que sirvió como punto de partida en cuanto a la realización de conciertos internacionales en México. Buen momento para recordar algunos de los testimonios de aquellos años.
Para mí, es como la puerta que por fin ya se está abriendo, ya era hora de que sí pudiéramos, ya pasaron muchos años, nos hemos educado, nos hemos preparado, ya estamos listos para un concierto. Espero que los chavos reaccionen, respondan correctamente y no se vuelva un relajo. Ya no queremos ser tercermundistas en el rock. ¿Por qué no vamos a poder, acaso somos retrasados mentales o animales? Así hablaba Luis de Llano Macedo en su momento (personaje que estuvo en la producción del festival de Avándaro en 1971, el cual tuvo como resultado censura y por consecuencia falta de experiencia en cuanto al comportamiento por parte de los jóvenes dentro de un concierto de rock) respecto al concierto que Rod Stewart ofrecería en 1989 en México.

Por otro lado, el periodista Javier García apuntaba entonces: Rod Stewart estremeció en Querétaro, un éxito el concierto a pesar de los nefastos chavos banda. Se esperaba lo peor, pero hubo orden. Todos admiran al cantante británico. Gases para contener a la turba. El rockero, una estrella fuera de serie.

En aquel momento las diferencias sociales resaltaron a primera vista; mientras algunos habían comprado sus boletos en la Ibero y viajado en autos particulares, otros aplicaron el aventón hasta Querétaro, con la cartera vacía pero el espíritu lleno de ilusión. No sé cómo vamos a entrar, pero vamos a entrar, yo estuve en Avándaro y en el concierto de Queen y nunca pagué nada. Es cuestión de esperar el momento, de tener paciencia, afirmaba un denominado chavo banda que había llegado un día antes del concierto para instalarse en las afueras del estadio con sólo con un galón de pulque para soportar el calorón de abril.

Aunque los boletos tienen precios accesibles ($25,000 de aquellos años, unos $500 de ahora en la zona de gradas) sus salarios no les permiten poder comprarlos, comentaba una persona de seguridad del estadio queretano mientras un grupo de “chavos banda” golpeaba una de las rejas de acceso. ¡Nos dijeron que si nos organizábamos nos iban a dejar entrar, ya llevamos más de una hora y no ha pasado nada!, gritaba de forma desesperada uno de los jóvenes sin boleto y que poco después entraría como parte del portazo.
Dentro del estadio, el caos había contagiado el ambiente, con gente brincando de las gradas a las canchas y policías con perros tratando de contener. Al final, mucha gente con boleto de cancha terminó en las gradas por la falta de espacio. Todas estas aristas resonaban con el contexto sociopolítico de aquellos años, donde Carlos Salinas de Gortari aceleraba la incursión de México al contexto global vía el neoliberalismo, ahí donde los espectáculos masivos eran parte importante. El segundo concierto en México de Rod Stewart fue el lunes 10 de abril, y todo se llevó a cabo sin ningún incidente y teniendo a Caifanes como grupo abridor.

Quizá ahí se establecería el precedente de los conciertos de rock masivos en en el país. Pero no sería hasta 1990 con la visita de Bon Jovi a Guadalajara, y luego de INXS al Palacio de los Deportes, que México se posicionaría de forma definitiva dentro de la ruta de giras de bandas y artistas más importantes a nivel mundial. La capital del país viviría cosas inimaginables, como ofrecer conciertos gratuitos de Paul McCartney y Roger Waters, entre otros, en el Zócalo. Más de 200 mil personas conviviendo en un espacio público sin mayores problemas.
Esta última visita de Rod Stewart cierra un capítulo importante en la vida social, cultural y política del país, aquel sellado por momentos oscuros que se vieron reflejados en muchos jóvenes a los que se les negó el acceso a espectáculos masivos rockeros. Era importante para mí venir a este concierto, comentó un fan de Stewart al finalizar el concierto recién ocurrido en Querétaro y donde el intérprete de “You’re in my heart” estuvo acompañado de Paul Young, Earth, Wind & Fire Experience y UB40, actos que resumen toda una época. Nuevamente nos volvimos a sentir por siempre jóvenes; aunque, sí, éste ya es otro México.

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