#SangredeMetal

Tanto va el cántaro al agua, hasta que se rompe. Eso dice el dicho mexicano y es justamente lo que ha pasado con Richie Faulkner, guitarrista de Judas Priest desde 2011, año en Kenneth “K.K.” Downing, uno de los fundadores de la banda, anunció su retiro indefinido. Faulkner había hecho algo de nombre al acompañar a músicos como Lauren Harris (hija de Steve Harris, fundador de Iron Maiden) y Christopher Lee.

La salida de K.K. había sido amigable, pero al poco tiempo comenzó a hacer comentarios derogatorios sobre sus ex compañeros de banda. Finalmente, en septiembre del año pasado publicó su autobiografía, lo cual significó una intensa campaña de prensa previa y posterior. En esas entrevistas, Downing ha sacado varios trapos al sol relativos a la banda, en reiteradas ocasiones ha acusado a Faulkner de ser un clon suyo y luego, cuando el otro guitarrista de la alineación clásica, Glen Tipton, se retiró debido al mal de Parkinson, acusó a sus ex compañeros de traición al no haberle llamado para recuperar su sitio en la banda: “fácilmente me pudieron llamar para que ocupara nuevamente mi sitio y Richie pudo haberse movido a la posición que dejaba Glen”. Es decir, ha minimizado constantemente la labor del guitarrista.

Ahora, en una entrevista para un medio alemán, Downing dijo que le parecía ofensivo que Faulkner y el baterista Scott Travis siguieran en la banda como músicos asalariados y no como socios. Esa declaración resultó ser la gota que derramó el vaso e hizo que, finalmente, alguien dentro de Judas Priest respondiera, y ese alguien fue Faulkner.

En un comunicado en redes sociales, el rubio guitarrista expuso lo siguiente: “En relación a un reciente artículo con información falsa, quiero expresar que no entiendo por qué alguien cree que tiene derecho a discutir públicamente la situación financiera de otros, ya sea que la información sea cierta o no. Esto parece ser un intento por golpear una vez más a la banda y un intento por devaluar la posición que tenemos en ella tanto Scott como yo.

Para que quede claro, quiero decir que no he sido músico asalariado desde 2012 y que he tenido libertad creativa en el seno de la banda desde el primer día. Esta pandilla de hermanos ha sido una verdadera familia para mí, tanto ellos como el management han dejado claro desde el principio que querían un miembro de la banda, no un músico pagado.

Para mi es un honor servir en la mejor banda de heavy metal del mundo y darle el 1000% a los fans en todo el mundo, pues han apoyado a Judas Priest por 50 años.

Realmente es una pena que alguien a quien le tuve tanta estima y respeto sienta la necesidad de dar estos golpes bajos, y más cuando yo no he hecho más que dar todo lo que tengo para ocupar dignamente la posición que él dejó voluntariamente. Sus comentarios mal informan, son infundados, innecesarios, sumamente desafortunados y decepcionantes.

La banda siempre ha mantenido una posición firme de no involucrarse en dimes y diretes de internet, pero creo que esta situación cruzó una línea personal conmigo, así que quise ser yo quien aclarara estas falsedades”.

En la gran cantidad de entrevistas ofrecidas por Downing, ha quedado claro que su salida de la banda fue porque ya no soportaba ciertas actitudes “poco profesionales”, según sus propias palabras, del ya también retirado Glenn Tipton. Lo acusó de beber de más y concretamente de hacerlo previo a los shows, lo cual habría disminuido la calidad de los conciertos. Tipton, por su parte, igual que la banda, no han comentado prácticamente nada al respecto.

Algunos analistas han acusado a Downing de buscar dinero de maneras poco serias. Hace algún tiempo intentó ingresar al mundo empresarial al construir un club de Golf, sin embargo a los pocos años el negocio fue declarado en banca rota. Después, Downing vendió todos los derechos de autor que le correspondían de más de 40 canciones de Judas Priest. En su momento dijo que no era consecuencia del fracaso de su negocio en el Golf, pero los suspicaces siempre han creído lo contrario. Finalmente, la triste campaña de desprestigio hacia Judas Priest que ha emprendido para promocionar su autobiografía, parece también un intento desesperado por generar morbo y vender así más copias.

Probablemente el resto de los músicos de Judas Priest se mantendrán al margen de dimes y diretes, como han hecho hasta ahora, pues caer en la tentación de comenzar una guerra de declaraciones sólo pondría en riesgo el enorme legado de la banda.