Hay novelas que de tan sólo esbozar su planteamiento resultan brutales; en HordaRicardo Menéndez Salmón se propone un escenario que se antoja terrible: “En un mundo donde las palabras han perdido su significado, los niños se han hecho con el poder y han instaurado el silencio como norma. Junto a esa imposición han creado una religión de la imagen, cifrada en un monumental dispositivo que emite estímulos visuales sin descanso, y persiguen cualquier manifestación verbal o escrita”.

TXT:: Juan Carlos Hidalgo

Tal entorno nos hace acordar de la película de Wim Wenders, Hasta el fin del mundo (1991), en el que aparecía un aparato que convertía en imágenes los recuerdos de cada persona y provocaba una terrible adicción.

Pero el escritor español Ricardo Menéndez Salmón todavía hace más compleja la trama de Horda: “En esa realidad sorda y muda, alguien llamado Él (no hay nombres propios en esta fábula) intenta hallar un sentido a la existencia amparado por tres compañeros singulares: un libro, un mono y la risa”.

El autor de libros siempre arriesgados y propositivos como La luz es más antigua que el amor (2010, Premio Cálamo Otra mirada), Medusa (2012, Premio Quim Masó a su adaptación teatral), Niños en el tiempo (2014, Premio Las Américas) y El Sistema (2016, Premio Biblioteca Breve) ahora ofrece: “Una impactante parábola sobre una sociedad policial marcada por la censura de las palabras y la tiranía de las imágenes”.

Nacido en 1971 en Gijón, Ricardo Menéndez Salmón retoma el problema de la comunicación -que le parece gravísimo-, el ocaso de las palabras y la degradación del mundo tal y como lo conocemos. Horda, editado por Seix Barral, es un libro que nos conduce hacia una distopia que bien podría ocurrir en el futuro… somos una especie que no se da cuenta que se encamina a su propio exterminio.

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