Con el pulso acelerado llegamos a una edición más de Festival Marvin Gateway, y lo hacemos felices, acompañando todas las actividades que hemos preparado para este 2022 con un número de nuestra revista estrictamente dedicado a quienes figuran en el cartel. Recordemos que todo esto nació así, con una revista; una publicación que fue expandiéndose hasta encontrarnos donde ahora estamos, presumiendo cuatro portadas de alto calibre: Dinosaur Jr., Christina Rosenvinge, Viagra Boys y Wet Leg. Nuestro número 194 está disponible en papel y en formato virtual. Sí, leíste bien, en papel, o ¿a poco no se te antoja tener estas cuatro portadas en casa, para olerlas y manosearlas sin medida? Mientras te decides y corres a MVNShop por tu ejemplar , acá desmenuzamos nuestro contenido.
TXT:: Alejandro González Castillo
Comenzamos con The Froys. Cuatro atrabancados listos para los trancazos que en lugar de una banda dicen tener una pandilla, una fraternidad. Vienen de un barrio rudo y dicen que eso ha definido el curso de su música definitivamente. Traen un disco que proyecta malavibra y electricidad sin restricción. The Froys cuenta con la clase de desbalague que nos encanta promover.
Toma la estafeta Vondré, quien probó diversos estilos musicales antes de centrarse en el que nos raya, una suerte de grunge que ha puesto a unos cuantos machos a temblar debido a que esta chica suelta guitarrazos pegada al micrófono sin mesurarse. Ana Cristina Espinosa desconoce de mordazas y tiene un lema que alcanzamos a escuchar entre las respuestas que nos soltó en entrevista: calladita no te ves más bonita.
Américo Jones dice que se encuentra a gusto en el desorden, platica que le encanta vivir en el barrio chino justo por eso, por las líneas caóticas que en ese rumbo se dibujan y que encajan bien con el imaginario que el cantautor lleva rato desarrollando. De niño su propia madre solía llamarlo “animal del demonio”, así que una vez que no tuvo que pensarlo mucho cuando hubo que ponerle nombre al álbum que grabó al frente de de The Americojones Experience.
¿Será que el concepto de las boy bands habrá dado todo de sí? Escuchando a Crymes nace esta pregunta porque su forma de operación, a pesar de encontrarse en varios niveles con lo hecho por muchos combos de esos donde los chicos se la viven bailando y haciendo playback, en realidad es diferente. Hablamos de niveles, ¿cierto? A Crymes le gusta rimar y llorar, cada vez son más los que entienden de qué se trata el asunto cuando llega la hora de acercarse a su música.
“¿Corridos tumbados? Ni que fuéramos malandros”. Vaya limpieza con la que Lluvia Arámbula se confiesa para Marvin. La del Este de Los Ángeles reparte su tiempo entre ir a la escuela, pasearse por la playa y hacer canciones; trap corridos, como ella misma define lo que hace. Diestra para hilar rimas y filosa cuando hay que señalar, Lluvia de alguna manera encarna lo que el futuro está por darnos a conocer en los próximos años: un grado de hibridación sin precedentes, donde el estilo es sinónimo de honestidad.
Esta banda se sacó la lotería un buen día, al levantarse con el pie derecho. De la nada, uno de sus integrantes recibió una herencia en vida, un fajito de billetes que el combo decidió usar a favor de su proyecto de vida, es decir, Magma Soul. Arrancó así un periplo que al final llevaría a los músicos a encontrarse con Randy Ebright (Molotov), quien les está produciendo un álbum que, como la misma voz de “Frijolero” ha rectificado, “tiene pelos en los huevos”.
¿Hay una manera efectiva de entender con cabalidad qué es el rock and roll? La respuesta es sí, haciendo sonar a toda caña una tema de Dinosaur Jr. Uno de esos donde J Mascis eriza el greñero de los escuchas gracias la grado de distorsión que de su ampli emana. La de el propio J, además de Lou Barlow y Murph, es una historia de guitarras, de guitarras roñosas y respondonas. Una historia de rock and roll que Marvin, como ustedes, ama de verdad.
Hay un momento en la vida (que los listos saben se prolonga, precisamente, a lo largo de toda la vida) en que vestirse con estilo es determinante, tanto como la música que escuchas. Así lo entiende Hot Flash Heat Wave; basta ver y escuchar a sus integrantes haciendo lo suyo para saberlo. Ellos mismos lo cuentan. Justo hablan de que, aunque algunos no lo crean, de pronto resulta complicado ponerse pantalones entallados y darle forma al peinado que más molesta a los vecinos. De la música que estos amigos de San Francisco hacen no hablemos, mejor escuchemos:
Suecia. Un tierra tranquila donde pareciera que todo se halla bajo contro, en orden absoluto hasta que irrumpen estos sujetos; mejor dicho, esta punta de rufianes liderados por un tipo de torso tatuado que se la pasa gritando en contra del patriarcado y los farsantes. Mucho aire punk despeina a esta banda con nombre de pastilla vitalizante que sin cortapisas considera que los simios son mucho más civilizados que la raza humana por razones bastante contundentes. Si te haces de nuestra revista, entenderás de qué hablamos. Nos referimos a Viagra Boys.
Hablábamos de amor hace rato, ¿verdad? Claro, cuando decíamos que amamos la historia de Dinosaur Jr. Pero también nos emocionamos mucho cuando el susurro se disfraza de grito, cuando la belleza es una mera acotación si se considera, por ejemplo, el cuerpo artístico que ha cincelado Christina Rosenvinge; una de las figuras más importantes que Iberoamérica ha visto desarrollarse, hay que aceptar. Cuánto nos enorgullece Christina, cuánto valoramos su obra. Cuánto queríamos que estuviera en Festival Marvin Gateway.
¿Y luego qué? O sea, después de tirar ladrillos para romper ventanas, ¿qué queda? Sí, echarse a correr; pero no huyendo, sino buscando un nuevo destino, con urgencia. Y escuchando algo, algo como Triángulo de Amor Bizarro. La clase de sonido que se asemeja a ese instante donde todo está a punto de desintegrase dentro de una explosión deslumbrante, justo frente a nuestros incrédulos ojos. Cómo nos gusta correr, a la caza de metas luminosas que nos permitan creer en el mañana. ¿verdad?
Va a sonar a cliché, pero, en verdad: no podía existir una mejor forma de cerrar nuestro número 194 que con unos grandes queridos: Belafonte Sensacional. Ñerazos destructores, compas eléctricos, filósofos subterráneos, camaradas improbables que retratan en HD la realidad de nuestra amada capital. Los Belafonte son los narradores de nuestro hoy chilango, de nuestro ahora acalorado y desmadrado ex DF. Léelos, escúchalos; léenos, escúchanos. Esto es Marvin 194. Y esto es Festival Marvin Gateway ¡A por este ejemplar, ya, en papel o virtual. Sólo necesitas visitar MarvinShop!







