“Le entregaste tu juventud a un pinches racimos de canciones”

Así se refiere Alejandro González Castillo en su libro Manual de carroña, a su pasión por la música.

TXT:: Arturo J. Flores

Esa frase nos describe a muchos. Mi amigo Iván, por ejemplo. Con la misma disciplina con la que hay quienes hacen 30 burpees al día o cuando amanece, los musulmanes rezan en dirección a La Meca cuando, él escucha un disco diario.

Aclaración: igual que muchos de nosotros, lleva música cuando viaja en el transporte público, la pincha para trabajar en la computadora y si tiene que trapear el piso su casa, también suena de fondo. 

Pero además, eso no todo mundo lo hace, se regala dos horas antes de dormir, cuando sus hijas ya descansan, para escuchar un par de veces –como mínimo– un álbum completo. Desde la primera hasta la última canción. 

Escuchar, en toda la extensión de la palabra.

Lo hace para escribir la reseña en su blog Cosas que no vienen al caso

Por puro amor al arte.

Nadie le paga un quinto por hacerlo. Ni romperá un Récord Guinness.

Desde el 29 de noviembre de 2019 y hasta que la Tierra le haya dado una vuelta completa al sol, lo seguirá haciendo. Al final tendrá 366 discos disfrutados, revisitados y analizados a detalle. ¿Por qué? Porque a sus cuarenta le seguirá entregando su vida a un pinche racimo de canciones

Su pasión por la música comenzó cuando, de adolescente, se compraba un casete por semana en el tianguis y lo escuchaba hasta la cinta se borraba. Sobre todo porque recorría a diario el trayecto entre Ecatepec y el Ajusco. De ida y vuelta.

¿Y nunca quisiste ser músico?

Sí, mi papá me compró una guitarra acústica, pero nadie quiso enseñarme. Tenía amigos que me la pedían prestada durante los descansos, pero lo hacían para quedar bien con las chavas. Me frustré tanto que la acabé vendiendo, pero ahora una de mis hijas está aprendiendo a tocarla. Ya le dije que yo también voy a aprender y entonces, tendremos una banda como Garbage, con puro viejito y ella cantando.

Me parece un derroche suyo de nostalgia voltear hacia los discos, cuando la industria exige a los músicos estrenar un sencillo detrás del otro a lo largo. Iván milita en la resistencia. Prefiere desconectarse del mundo un par de horas del día y enchufarse a los audífonos como el heroinómano que pone los ojos en blanco y se hunde en la alfombra, después de inyectarse.

Hoy, 23 de julio, subió la reseña número 242. Corresponde a Estas canciones me recuerdan a ti, del cantautor independiente Marco Mares. Por su reto incluye discos de pop, rock, rap y, aunque lo intentó en un principio, terminó por desechar el regional mexicano, debido a que los comentarios que recibió no fueron benignos.

Iván es un tipo ordenado, disciplinado y hasta dominado por ciertos hábitos. Lleva 10 reseñas de avance para que no le ganen las prisas. El primero del que escribió fue uno de sus favoritos: Downward Spiral, de Nine Inch Nails. Se ha dado el lujo de hablar de discos de Lady Gaga (número 221) o Gloria Trevi (número 115), aun cuando sus amigos rockeros no lo entienden. Cada 50 discos, escribe acerca de una reedición simbólica en la historia de la música, como pudo ser el In Utero (número 50), de Nirvana; el White Pony (número 100) de Deftones, o El Silencio (número 200) de Caifanes.

El 150 fue el Tributo a José José lanzado en 1998.

Datos curiosos: lo ha intentado, pero dice que no se siente a la altura de reseñar un disco de Santa Sabina. No soporta a Kanye West, en cambio, pero le parece un genio de la música. Por eso el My beautiful dark twisted fantasy fue el número 34.

Los escucha en digital y cuando el disco habita su colección, en físico. Ignora cuántos posee, pero son algunos cientos y muchos de ellos firmados. Muchos se han perdido en una mudanza o perecido en una fiesta.

Sólo cuenta con tres vinilos, que no tiene dónde escuchar y algunos casetes. Uno de esos, por cierto, una edición especial del Decade of Decadence de Mötley Crüe que le prestó a una amiga y ella nunca le devolvió.

¿Para qué quiere tantos discos y casetes alguien en 2020?

Peor aún, ¿para qué reseñarlos en un blog?

Porque son Cosas que no vienen al caso.

Pinche racimos de canciones a las que les entregó uno la juventud.