TXT-FOT:: Carlos Martin Schwab

30/06/2016 – TonHalle, Múnich, Alemania

Megadeth en Múnich, en una sala para 3000 asistentes; fue“sold out” en un par de horas por internet. La “sinfónica del colorado”, tal como la llamamos cariñosamente en mi país natal, Argentina, vino a la capital de Baviera a presentar su último disco, Dystopia, junto a sus 2 nuevos integrantes: Kiko Loureiro (ex Angra) y Dirk Verbeuren (ex Soilwork). Y esto fue lo que se vivió.

Gracias a un embotellamiento digno del primer mundo, bajé del ómnibus que me llevó a la ciudad de Múnich con una hora de atraso, y a correr: tren y una larga caminata hasta la sala. Mientras me voy acercando en mi caminata, nervioso y pendiente del reloj, voy cruzando los usuales vendedores de sándwiches, bebidas y memorabilia de la banda (playeras, gorras, cintas para la cabeza, llaveros, etc.) y, paralelamente, va aumentando la euforia en el aire, esa adrenalina que siempre antecede a un gran concierto mientras se escuchan los gritos de la gente.

 megadeth

Apenas a tiempo, llego a la sección de prensa, me acredito, me dan el ticket, checan mi mochila en el control de ingreso y un pasillo me lleva a la sala. Al entrar, el aire se vuelve sofocante y en las gradas laterales apenas hay lugar. Olvídate de sentarte: los conciertos de Heavy Metal se viven de pie.

No hago más que ubicarme y saludar a un par de colegas, cuando, mientras suena la intro de “Prince of Darkness”, aparece en la pantalla del escenario el rostro sonriente de Mustaine, quien nos dice: “Welcome to Megadeth’s nightmare. We are coming for you. Be ready”, a lo que el público responde con un repetido “Me-ga-deth” que hace temblar a la sala. En minutos, comienza a sonar la intro de batería de “Trust” (del álbum Cryptic Writings – 1997), lo que inicia una ovación a cada miembro de la banda que va saliendo al escenario: Dave Ellefson en bajo, Kiko Loureiro en guitarra y, al encenderse las 3 pantallas LED sobre el riff principal, sale el “colorado” Dave Mustaine.

megadeth

El riff inicial de “Trust” suena como un canto de guerra para miles de suelas que castigan el cemento del piso, tal como si los hubieran llamado “gallinas”. Mustaine oye cómo su público corea el riff, en contraste con la frialdad alemana normal, y canta por completo la canción junto a él, lo que le dibuja en el rostro una de esas sonrisas que desembocan en un llanto de alegría en cualquier momento. Porque, realmente, lo que el público le devuelve a este grande del thrash metal haría llorar hasta al más duro.

Algunas bandas de Heavy Metal te aplastan la cabeza, otras sacan el “Sir Lancelot” que hay en uno y tampoco faltan las que te alientan a que aborrezcas todo lo que respira. Megadeth usa otra estrategia: te da un minuto de ventaja y sale a corretearte. Su música tiene la urgencia de una persecución, rasgo por demás valorable en un grupo con más de 30 años de trayectoria en la espalda. Claro que también tiene sus trucos para distraerte y alcanzarte, como llamar la atención con virtuosismo para escuchar el riff de “Hangar 18” (Rust in Peace – 1990) -donde los dedos de Loureiro no dejaron que extrañáramos a Marty Friedman-, mientras en la pantalla se suceden imágenes alusivas a secretos gubernamentales sobre OVNIS, o hacer que te preguntes el por qué del sonido power metal en el estribillo de “She Wolf” (Cryptic Writings) con el contraste de haber arrancado con un fraseo tan brutal. Después del ritmo machacante de “The Threat is Real” (Dystopia – 2016), Dave hace una pausa para dedicar el próximo tema, “Tornado of Souls” (Rust in Peace – 1990) al recientemente fallecido Nick Menza, ex batería de la banda, a lo que el público responde con un respetuoso silencio.

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El sonido de la introducción a dos guitarras acústicas (o, mejor dicho, el sonido acústico de las pastillas piezo de ambas guitarras eléctricas) de “Poisonous Shadows” (Dystopia), me tomó por sorpresa, y a esta siguieron 2 clásicos: “Wake Up Dead” (Peace Sells… but Who’s Buying? – 1986) e “In My Darkest Hour” (So Far, So Good… So What! – 1988), y la euforia se calmó con un bloque de nuevos temas de Dystopia: “Post American World” y “Death from Within”. Es duro presentar temas nuevos cuando hay tanta nostalgia en el material clásico de la banda…

Después del ácido sentido del humor de “Sweating Bullets” (Countdown to Extinction – 1992), Dave se disculpó por haber faltado 7 años de Múnich y prometió volver pronto; ya en el encore, en “Symphony of Destruction”, el público cantó, como en todo el mundo ocurre, el legado argentino a esa canción: el coro “Mega-deth, Mega-deth, aguante Mega-deth” a tempo con la canción (y pensar que todos aquí cantan la palabra “aguante” sin saber qué significa, descansando en la increíble amalgama rítmica entre ese coro y el riff del tema). Para terminar, siguió el riff de “Peace Sells” (Peace Sells… but Who’s Buying?) que hizo que todo la sala “se viniera abajo” porque, tal como la emoción, los temas suenan sin contraste con los anteriores: como si esos 26 años nunca hubieran pasado. Y con esa, una aplanadora: el casi instrumental “Holy Wars” (Rust in Peace) que nos dejó a todos con ganas de más. Hubo muchos grandes hits y discos ausentes por completo, pero esto es lo que el grupo quiso compartir con nosotros esta vez: temas nuevos, muchos clásicos de 20 años y más aún. Si esto no es sentimiento, díganme qué es.

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Carlos Martin agradece a Alexander Von Spreti, de Global Concerts GmbH, su ayuda en la preparación de este informe.

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