¿Por qué reggaetón? Si me hubieran hecho esa pregunta hace 8 años, hubiera contestado que no era posible y que mi amor por las guitarras iba a ser la prioridad en mi vida musical. Qué bueno que hoy es diferente. Ni el reggaetón ni los ritmos cadenciosos con letras “jocosas” son algo nuevo en mi vida: Recuerdo que cuando estaba en el kinder tenía un walkman con el casete de Kaoma puesto. No se cómo llegó ahí pero “La lambada” era la única canción que escuchaba en la escuela esperando a mi mamá. Por otro lado, también desde muy chiquita me gustaba cantar la de “Mi Cucu” de La Sonora Dinamita (sin saber el significado real de cucu), también recuerdo que una tía tenía una muñeca y me gustaba tomarla y bailar con ella mientras cantaba “La Negra Tomasa”, bueno… Además de que una de mis canciones favoritas de Daniela Romo siempre fue “Que vengan los bomberos”. En su momento, tampoco se le hizo el feo a El General, a Wisin & Yandel o a Sean Paul.

Siempre he sido de la idea de que si te gusta la música no importa el género que sea, puedes llegar a apreciar una buena rola, ya después, si encuentras un género que se convierta en tu favorito es otra historia.También desde chiquita me hacía ruido como los fans de cada género se dividían cual porra de equipo de futbol y si uno se atrevía a escuchar otra cosa era casi una traición para la tribu. Cuando llegué a Ibero 90.9 me devoré toda la historia de la música británica y el rock en general. Antes de eso no había escuchado algo rockero más allá de Bon Jovi o Aerosmith, entonces imagínense mi cabeza cuando conocí a The Clash, a Bowie, a The Slits, a The Libertines y un sin fin de bandas que a la fecha siguen siendo mis favoritas; obviamente me perdí en ese mundo. Además de que lo tropical ya tenía varios años de haberlo dejado por alguna estúpida rebelión adolescente en contra de mi familia, ya saben…

Un día, casi mágicamente llegó a mis oídos la chicha peruana, el dancehall también regresó a mi, y gracias a las fiestas de Day Off (organizadas por Pablo Borchi y Raúl Sotomayor) conocí el Global Bass, y en ese momento mi camino de DJ cambió por completo. Cuando empecé a frecuentar las fiestas me di cuenta de cuantos productores nacionales jóvenes y muy talentosos teníamos en el entonces Distrito Federal. Así decidí empezar a programar su música en mi turno al aire en 90.9 y a mezclarlos en mis sets (en bares de rock) para desagrado de todos los rockeros, hasta mis jefes… y entonces me aferré.

Pero me aferré porque las negativas venían de prejuicios, los mismos de siempre: no les gustaban las cumbias, ni el reggaetón porque eran de nacos. Compañeros con quienes he tenido horas eternas de pláticas musicales y a quienes respeto un montón por sus conocimientos, se reducían a las mismas razones que todas las “chavitas bien” daban. Me quedó claro que no habían hecho un esfuerzo por escuchar, así que me puse terca e hice que escucharan. Lo mismo con los radioescuchas: por cada crítica o comentario hater que me llegaba a twitter, más me dedicaba a desmenuzar las canciones y hablar de la producción como lo hice durante años con otros géneros. Afortunadamente, los escuchas que de verdad estaban abiertos a recibir la música como se las ofrecía, empezaron a cambiar de parecer y cambiaron también sus mensajes por Twitter y las llamadas.

Entonces, ¿por qué reggaetón? Porque ningún género me ha dado lo que éste sí: me reconcilió con mi latinidad y mi cuerpo, me dio seguridad y una feminidad fiera, me hizo sentirme orgullosa de mi país, me mostró una generación de personas cansadas de escuchar lo mismo y con el talento suficiente de proponer otras sonoridades, me dio la oportunidad de hacer algo valioso en la radio que era abrir espacio a artistas que no tenían un cabida en la FM por prejuicios clasistas. El reggaetón me presentó también la posibilidad de considerar hacer música y un equipo donde creen en mi trabajo -en un principio tenía a la mayoría de la estación en contra-.

El reggaetón me dio la oportunidad de sobresalir como DJ y hoy es el camino para mis próximos emprendimientos musicales cuyo único objetivo es demostrar aquí y en el mundo que la música nacional no le pide nada a lo hecho del otro lado de la frontera o del otro lado del charco, que al perreo aún le quedan muchos años de sana evolución en México, que si hay algo de lo que hay que estar orgullosos en este país es de sus traperos, sus raperos, de sus reggaetoneros, sus DJs, sus productores, y los colectivos que hoy por hoy le dan al rock un chingo de clases de como ser una comunidad de verdad.

Escucha el sencillo de EsaMiPau con su proyecto .PAW.