Hubo una vez una banda que estableció los parámetros para lo que sería el metal mexicano de calidad. Luzbel, el ángel caído llegó a nuestro país para poner los puntos sobre las íes en cuanto a calidad, composición, talento. La historia de Luzbel es larga, en años recientes un tanto complicada y por eso, el texto no va por eses derroteros ni con ánimos de juzgar. Es un homenaje al que fuera el cantante de dos de los discos más importantes del rock duro hecho en México y en Latinoamérica, Arturo Enrique Hernández Huizar.

Al fallecer en tiempos de Covid-19, el destino privó al hoy leyenda de tener un velorio en el cual sus fans pudieran acercarse a decir adiós. “Bromas locas el destino da, la vida es un juego que se va” cantaba alegremente en el tercer disco que grabó con la banda antes de que la historia de Luzbel se enredara, en buena medida por el propio Huizar. Seguramente una vez adormecido el peligro del nuevo coronavirus, el “Brothereitor” tendrá algún tipo de misa o servicio o tributo, porque se lo merece. Además, si nosotros no cuidamos a nuestras leyendas, ¿quién lo hará?

Huizar estableció su importancia con los primeros dos discos que editó Luzbel, Metal caído del cielo y Pasaporte al infierno. Ambos han sobrevivido sin ningún problema la prueba del tiempo, en ambos hay canciones que siguen y seguirán vigentes en la construcción de metaleros actuales y venideros, y en parte, fue la voz de Arturo la que ayudó a establecerlos como piedras angulares del rock mexicano: “Soy un loco. Hago de mi futuro una utopía, pues pretendo comprender esta voluble vida, soy un borrego más de esta sociedad, de la hipocresía hago mi caminar”.

Cada leyenda se forja con cantidades e intensidades distintas de fuego, y Huizar construyó la suya desde las plataformas Luzbel y Lvzbel, pero también tuvo su carrera solista con su propio apellido, de lo cual quedan como testimonios el EP El Emisario y los larga duración Pecado capital y Al final del segundo milenio y pasó algún tiempo con diferentes resultados con Raxas (su voz está en la regrabación de “Esclavos eternos”). Ultratumba (grabó con ellos “Museo de los despojados”), Iconoclasta (grabó el tema “7:19” del disco Soliloquio) y Transmetal, aunque con ellos solo participó como cantante en vivo, entre 1997 y 1998.

Descanse en paz entonces el “poeta maldito del rock”, Arturo Huizar, quien puso voz y letra a algunos de los temas más emblemáticos y fundamentales de la escena metalera.

“Con diadema de púas premiaron tu amor, tu lucha de clases fue la salvación. La grandeza de tu reino se vive en un beso, eres hijo del espacio, oh padre, de mi universo”