Desde hace más de una década, Rayos Láser ha navegado entre el pop melancólico, la balada millennial y el synth argentino con una sensibilidad que nunca cae en lo cursi. Son Tomás Ferrero, César Seppey y Gustavo Rodríguez quienes han construido un sonido que destaca en el aleatorio. Este 27 de septiembre están listos para hacer vibrar el Foro Indie Rocks!, con su nuevo disco Ya no estoy aquí, material con el que muestran que la madurez musical también puede ser luminosa.

Una nueva era láser con Ya no estoy aquí
Este álbum estrenado en abril, cuenta con ocho sencillos que anticipan una narrativa más honesta, íntima y ligeramente más nocturna. Para entender de qué va el estilo, y qué se puede esperar en el show, toca desarmarlo canción por canción, acá lo presentamos.
“El día y la noche”, el último sencillo lanzado antes del compilado, es también el encargado de abrir este viaje sonoro. En colaboración con Juan Ingaramo, este tema se mueve entre un riff contagioso y un beat que invita al cuerpo a reaccionar. Es como despertar y ver a quien amas a tu lado… pero con ese sentimiento de inquietud que no sabes bien de dónde viene. Luz y sombra, deseo y duda: todo cabe en esta primera pista.
“Cuando todo pase” es una canción que respira nostalgia, dolor y pocas ganas de seguir. Una historia que ha terminado, de aquellos viajes que tu corazón siente con tanta pasión que al dejarlos ir es como respirar aire frío. Pero la melodía incita una reflexión; todo será mejor cuando pase, cuando hayas sanado y el mundo pueda volver a sentirse cálido.
“Estrella” es luminosa, pero no ingenua. Habla de esos vínculos que brillan aunque se vayan. El bajo que guía con elegancia y la melodía que se cuela suave, como esa persona que acabas de conocer y ahora vive en tu mente, mientras la buscas (sin darte cuenta) incluso en tus sueños.
“Souvenir” acelera el pulso del viaje sonoro: beat fresco, bajo impecable y una historia que quema. Un amor unilateral que parece basar, hasta que caes en cuenta de que el sentimiento nunca fue mutuo. Un amor que parecía eterno, pero que tal vez fue solo eso… un souvenir para quien inspiró esta letra.
“Imán” emana atracción. Guitarras enérgicas, ritmo relajado y una de esas verdades que no necesitan explicarse: hay conexiones que solo se sienten. Este track invita al autoconocimiento y al amor más complejo de todos: el propio. Porque, como ellos mismos cantan, para encontrarte a ti mismo no hay ruta marcada.
“El fin del amor” abre un espacio claro para el pop rock dentro del disco. Una historia que se desliza sola sobre un track que sopla como viento en la cara. Casi como un diálogo interno, la canción plantea una pregunta universal: ¿se puede huir de lo que el corazón ya sabe?
“Tantas cosas dije ayer” mantiene la fiesta emocional en alto. Suena a cargo de conciencia después de un encuentro que dejó marca. Palabras que salieron de más, disculpas a medias, un corazón que se acelera y una ansiedad que no se despega. Una montaña rusa hecha canción.
“La bala de plata” llega con precisión marcando el final. Es la madurez del personaje que, después de todo, sabe que a veces crecer también es dejar ir. Donde aquella versión de sí mismo, ya no está aquí y debe seguir.
Al final, son estas 8 canciones, tus audífonos y aquello que sientes al escuchar las letras y ritmos de Rayos Láser. “Ya no estoy aquí” es un material ideal para introducirte a la banda, y para converncerte de tenerles en el radar. Ahora toca iniciar la cuenta regresiva y comprar ya tus entradas para su show por acá, y darle play a esta joya.
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