#SANGREDEMETAL

 POR LUIS JASSO

Raxas está de regreso, y esa es una gran noticia. Formada en 1987, la banda fue parte de la vibrante primera oleada de metal nacional y dejó una huella tan profunda que 30 años después no se olvida.

Raxas siempre fue una banda que estableció su camino de la mano de la guitarra. En ese sentido, su fundador y actualmente único miembro original, Gerardo “Bola” Garibay se ha erigido como una pieza importante para entender el desarrollo del heavy mexicano. Estuvo ahí en los años en que el metal vendía más que cualquier otro género del rock, también en los años de declive y advenimiento del pop y sigue ahí ahora, cuando muchas bandas caminan senderos mucho más lisos gracias al trabajo de bandas como esta, que pavimentó los otrora caminos de terracería para el metal. Muchas de esas bandas probablemente no sepan que parte de la accesibilidad de la escena de hoy recae en bandas como Raxas, pero aquí está Sangre de Metal para no dejar que eso pase.

La banda ha tenido tantas alineaciones que sería complicado rastrear todos los nombres. Sin embargo, varios músicos que han pasado por Raxas fueron parte de otros proyectos importantes, algunos en el metal, otros en diversos géneros. Ahí quedan nombres como Arturo Huizar (Luzbel), Lino Nava (La Lupita), Abraham “Atto” Attie (Atto & The Majestics), Paco Ayala (Molotov), Carlos S, “Charal” (Resorte), Mario Montaño (Calvaria), Zayi Montagno (Dashboard), Hugo Loyo (Gloria Trevi), Jorge Lafarga (Ramses) o Francisco “Paco Rock” Hernández (Espécimen), entre otros.

Algunos de sus temas, como por ejemplo “Esclavos eternos”, “El vigilante”, “Funeral”, “Corazas de Fuego”, “Después de Esta Noche” o “Luna de Abril” se han convertido en clásicos. Por eso, la noticia de su regreso se debe celebrar, porque se da en un momento en el que la escena goza de cabal salud, lo cual significa que Raxas brillará por su ilustre pasado, pero tendrá que retomar su enorme capacidad creativa para re establecerse y recobrar su lugar como una banda de verdad y no como una de nostalgia.

Bola es un excelente guitarrista, compositor y letrista, personaje ancla que tiene aún muchísimo por aportar y costal de anécdotas que vivió esa primera etapa de los grandes aquelarres en lugares como La Pirámide, LUCC, Rockotitlán y el Tropi Rock. Así, Raxas anuncia ya que editará un nuevo sencillo llamado “Quien quizás conozcas” y empieza este sábado con una nueva etapa de presentaciones en vivo, esta vez de la mano de los también veteranos de Arkham, y los noveles Metal Tribute.

Raxas ha compartido escenario con bandas del calibre de Megadeth, Testament, rata Blanca, Ángeles del Infierno y muchas más y fue además quien debió abrir los fallidos conciertos de Black Sabbath en León y San Luis Potosí, cancelados porque los Sabbath eran satánicos (es en serio, ese fue el argumento). Esa vez no tocaron, pero hay fotos de ellos con los alumnos de Iommi, así que no todo fue pérdida.

Hoy, Raxas, nombre que por cierto no encierra ningún significado, se compone de Bola Garibay en la guitarra y voz, Rubén Montiel en la guitarra, Carlos Bautista en el bajo y Leonel Velázquez en la batería. Tienen dos discos en estudio (Esclavos eternos e Instinto) y dos demos; estos últimos afortunadamente recuperados en un disco doble llamado Allá nos veremos. Raxas en general y Bola Garibay en particular tienen mucho más peso en el metal mexicano del que algunos quieren admitir, y verlos en vivo es una buena manera de atestiguar el por qué. También se han mojado los pies fuera de México, concretamente en Ecuador y en Estados Unidos, en el festival South by Southwest.

Raxas es entonces una de esas gemas a la que probablemente le falta más difusión, pero que le sobra calidad. Pase lo que sea, siempre quedarán sus canciones y frases enigmáticas como aquella de “anunciaré mi funeral en medio de una gran fiesta”, misma que denuncia la tauromaquia, o la poesía de el Vigilante: “El cigarrillo es tu confidente solo el humo una vaga ilusión, tras los labios refulgentes se reprime el dolor”. Es Raxas, y está de vuelta.