RAM es una banda de Heavy Metal, ni más ni menos. Nació por el desprecio que sentían los guitarristas Harry Granroth y Daniel Johansson por el Nu Metal. ¿Para que esconder la realidad? Esa es exactamente la razón, querían recuperar el sonido tradicional de los 70 y 80 y poco después reclutaron a Oscar Carlquist, quien a su vez llevó a la banda a Morgan Petersson. Consiguieron un bajista y nació RAM. Hoy, 27 años más tarde, Harry Oscar y Morgan siguen juntos y vienen por primera vez a México para presentarse en la quinta edición del Candelabrum Metal Fest.
En plática con Oscar, lo primero que quedó claro es que sabe de qué va el festival. “Lo he investigado a fondo desde que recibimos la oferta para tocar allí; me parece un festival genial, con una selección de bandas muy variada pero auténtica. No es un festival comercial en ese sentido; es música de verdad, así que nos sentimos muy honrados de formar parte de él. Además, tiene muy buena pinta: lo organizan auténticos fans del metal para otros fans del metal, así que encajamos a la perfección”. Si no fuera porque el término más bien tiene un significado negativo, esa respuesta es la definición de lo que es un True Metal Warrior. No importa que él sea sueco y nosotros mexicanos, el Metal tiene esa característica de unir a la gente gracias a la música y lo que esta transmite, sin importar fronteras físicas o idiomáticas. Sí, este no es un festival destinado a vender lo vendible sino a ofrecerle calidad al público metalero.
Pero volvamos a la historia, porque el párrafo introductorio queda un poco superficial. ¿Cuál es la historia de RAM de acuerdo con Oscar? “Venimos de la escuela del cuero y la mezclilla. Cuando empezamos en 1999, ya nadie tocaba con ese sonido tradicional; prácticamente no había bandas, salvo aquellas de los años 80 que habían sobrevivido y nunca dejaron de tocar. Fuimos una de las primeras bandas en retomar ese sonido clásico. Conocí a Harry -el guitarrista con quien fundé el grupo- cuando yo estaba en Gotemburgo; creo que había un concierto de UDO o algo así. Iba en el autobús y Harry subió; vio a alguien con chaqueta de cuero y pelo largo sentado allí y se sorprendió, porque ya nadie en Suecia tenía esa estética; todo el mundo estaba metido en el Nu Metal, el Death Metal Melódico o cosas por el estilo. Se sentó a mi lado, empezamos a hablar y me contó que tenía una banda de Heavy Metal puro. Estuve tentado a no creerle, era una locura formar una banda así. Yo venía del Death Metal: había empezado en una banda de ese género en 1991, pero lo dejé porque quería usar mi voz para la música que realmente sentía en el alma, que era el Heavy.
Me pasaba el tiempo en mi habitación cantando rolas de mis discos favoritos. Como ya tenía experiencia en bandas y había aprendido a cantar al estilo clásico y tradicional, le dije que era vocalista. No lo podía creer, realmente había encontrado un cantante para su proyecto, que parecía destinado al fracaso. Ni siquiera pensaba que lograría reunir suficientes miembros para formar la banda, pero yo tenía un guitarrista -un joven muy influenciado por Gary Moore y Europe, un músico muy melódico y talentoso llamado Daniel Johansson, nuestro primer guitarrista- y yo ya contaba con experiencia, pues había participado en varias giras vendiendo camisetas y otros artículos para grupos. Así que conseguí a los demás miembros; uno de ellos fue el primer bajista, Lennart Larsson. Él tocaba en mi banda favorita de la pequeña comunidad de donde veníamos: un grupo llamado Frozen Ice, junto a un guitarrista llamado Ia Eklund -quien tiene una banda llamada Free Kitchen, por si los conoces; hoy en día es un virtuoso de la guitarra. Ellos eran mi grupo favorito en la zona de Gotemburgo, que donde yo vivía; así que, cuando tuve la oportunidad, le pregunté a mi ídolo si quería formar parte de mi banda y aceptó. También había trabajado con Morgan -el baterista- y salido de gira con él; sabía que tenía un estilo de batería muy minimalista y de la vieja escuela, así que pensé que encajaría a la perfección en el grupo y se lo propuse. Cuando Harry vino a casa y escuchamos algunas maquetas, lo primero que me puso fue la canción ‘Infuriator’ que apareció tanto en el primer EP como en el primer álbum de larga duración de la banda (Forced Entry, 2005), en cuanto escuché aquel primer riff supe que ahí quería estar. Era exactamente el sonido que yo quería tocar. A partir de ahí seguimos adelante: yo propuse el nombre, diseñé el logotipo y empecé a componer música y letras.
Lanzamos nuestro primer EP (Sudden Impact) en 2003 y salimos de gira, pero no había mucha gente que entendiera realmente lo que hacíamos, ya que el sonido tradicional estaba prácticamente muerto; por eso nos resultó muy difícil al principio. Sin embargo, entre finales de 2004 y 2005, la escena alemana empezó a cobrar fuerza con festivales como Keep It True y Headbangers Open Air; hubo toda una especie de reinvención de la escena tradicional del Heavy Metal, así que rápidamente empezamos a tocar en Alemania y prácticamente dejamos de dar conciertos en Suecia, y así ha sido desde entonces”.
Es una larga historia pero la dejé prácticamente sin editar porque pinta un cuadro muy detallado de cómo puede ser la vida de una banda en Suecia, donde muchas personas suelen pensar que todo lo relativo al metal funciona casi en automático.
Probablemente cuando alguien piensa en Heavy Metal sueco imagina bandas más modernas, al estilo de Sabaton. Y encima ellos vienen de Gotemburgo, la ciudad sinónimo del Death Melódico. ¿Les ha afectado? “Al principio fue raro porque todo el mundo pensaba que éramos una banda de ‘Power metal’, como Rhapsody. Hammerfall estaba en activo, así que nos comparaban con ellos, pero eso nos molestaba mucho porque nos considerábamos mucho más crudos y pesados; ellos nos parecían demasiado blandos y formaban parte de ese movimiento de Power Metal que estaba en auge, y nosotros queríamos dejar claro que lo nuestro era distnto, era Heavy Metal. Nosotros apostábamos por volver a las raíces, pero fue complicado. Sin embargo fuimos una de las primeras bandas de la llamada Nueva Ola de Heavy Metal Tradicional (NWOTDM); creo que grupos como nosotros y Wolf estábamos muy vinculados a esa escena, así que después dejó de ser un problema. Los primeros años si fueron bastante complicados, diría que fue hasta que habíamos sacado unos tres discos que la gente ya sabía qué esperar de nosotros y reconocía que éramos pioneros de esa nueva ola. Digamos que por ese tiempo ya nos valíamos por nosotros mismos”.
RAM es una de esas bandas que venían con muy buena racha de sacar discos y ofrecer conciertos. Lanzaron seis discos larga duración entre 2005 y 2019, un promedio cercano a uno cada dos año y medio, y luego de eso, silencio. ¿Qué pasó? “La pandemia. Para nosotros fue realmente difícil retomar la actividad después del COVID, porque habíamos estado trabajando muy duro antes del parón obligatorio. Recuerdo que, al regresar de una gira en noviembre de 2019 —justo cuando el COVID empezaba a desatarse—, dije que necesitábamos un descanso. Sentía que estábamos entrando en una etapa sin creatividad; habíamos hecho tres álbumes en seis años y habíamos estado de gira constantemente, por lo que la dinámica empezaba a parecerse a un trabajo convencional: grabar, salir de gira, grabar, salir de gira… y pensé que eso no era para nosotros.
La idea nunca fue funcionar como máquinas. Además, creo que los fans están malacostumbrados hoy en día; reciben demasiada música así que decidimos tomarnos un año de descanso que, eventualmente, coincidió con la pandemia. En noviembre de 2020 volvimos a tocar en Alemania, en el festival de invierno de Metal Hammer; fue nuestro primer concierto tras la reapertura post-COVID. Pero, claro, la vida de músico de gira es dura; no somos tan exitosos como para haber tenido ahorros suficientes para vivir un año entero sin tocar. Tuvimos que buscar otras ocupaciones: yo me titulé como Técnico de Sonido y los demás hicieron cosas distintas. Luego nos costó retomar el ritmo, aunque creo que necesitábamos ese descanso. De todos modos creo que cuando la gente escuche el nuevo álbum verá que valió la pena. Es uno de los discos con más vitalidad que hemos hecho, elevamos el nivel de la composición a otro escalón. Regresamos con muchas ganas de volver a tocar; así que creo que ha sido algo muy positivo. Para cuando vayamos a México, ya habremos lanzado un par de sencillos. No tengo una fecha concreta para la salida del disco pero ya esta grabado y ya lo tiene en sus manos Metal Blade. Solo sé que saldrá este año”.
Cuando uno le pregunta a un músico, o en general a cualquier persona europea qué es lo primero que les viene a la mente al escuchar el nombre México, las respuestas comunes son tequila, las playas, la gente apasionada. Con Oscar la respuesta resultó bastante sorprendente. “Para mi es un lugar muy especial porque soy devoto de la Santa Muerte. La conozco desde 2008 gracias a una amiga mexicana a la que llegué a conocer muy bien y con quien tuve muchísimas conversaciones largas sobre el tema. Luego regresó a México, volvió a venir a Suecia y me regaló una estatua de la Santa Muerte y desde entonces, he seguido ese camino. Con esto quiero decir que para mí, lo más especial es que por fin iré a la tierra de la Santa Muerte”.
RAM debutará en México este 2026 en el marco del Candelabrum Metal Fest. Pondrán el toque Heavy el sábado 12 cuando la mayoría de las bandas, como Destruction, Lifelover, Bloodbath, Revenge y Solitude Aeternus entre otras van más bien hacia lo extremo o denso. El respiro Heavy siempre tiene el efecto calmante de una chela bien fría en un día caluroso, y en esta ocasión, RAM es la respuesta.
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