Alemania no sólo es potencia mundial en el futbol, es difícil quien le compita al respecto del techno; especialmente Berlín tiene una escena potentísima en la que cada día se hace más complicado sobresalir. Es allí cuando la originalidad se convierte en un bien muy preciado, y Purple Disco Machine ha sabido destacarse absorbiendo diversos afluentes musicales que no son tan recurrentes en otros germanos y entre la gran cantidad de extranjeros residentes.

TXT:: Juan Carlos Hidalgo

Es evidente que a Toni Piontek le interesa la diversidad como principio básico de su propuesta y para ello se inventó un alter ego en el que parte de un tributo a Prince para luego citar a la ochentera agrupación de Gloria y Emilio Estefan. Así Purple Disco Machine se regodea en la evocación a los himnos para las discotecas confeccionados por Giorgio Moroder, transforma partículas mutantes de funk y repasa al pop sintético con total gozo y lucidez.

Más cercano al house más fiestero que a la frialdad del techno, su música es sinónimo de celebración y hedonismo -¡la fiesta en estado puro!-, por lo que  ha acumulado más de 1 billón de reproducciones en todas las plataformas, y cuenta con más de 10 millones de oyentes mensuales en Spotify; en este caso tal volumen de escuchas no va en demerito de la calidad de sus tracks.

Ha sido tal la demanda de Purple Disco Machine en el circuito global de festivales que su actividad en directo apenas y le permite componer; y a ello hay que sumar la constante demanda de remixes para gente como Dua Lipa, Mark Ronson, Foals, Fatboy Slim, Elton John, Royal Blood, Lady Gaga & Ariana Grande, entre otros tantos.

En cuanto a material original se ha mantenido con un solo álbum, Soulmatic, que apareció en 2017, y apenas encontró el momento propicio para terminar Exotica -¡Hasta en Pandemia le llovían streamings!-.  Por fin ha editado 14 piezas que de una forma u otra se vinculan a los años ochenta, pero desde perspectivas sonoras muy diferentes.

De entrada, “Dopamine” se conecta con “Self control” de Laura Branigan (que recordarán los veteranos o los fans clavados en lo ochentero), mientras que “Playbox” coquetea abiertamente con el high-energy y también presume de graves gordísimos que son el sello inconfundible de Purple Disco Machine.

Exotica (editado por Sweat it loud) también incluye la colaboración de Sophie and the Giants en “Hypnotized”, que sin problema nos hacer acordar de Kylie Minogue; en “Fireworks” están presentes Moss Kena & The Knocks”, aunado a la presencia de la talentosa y bella Francesca Lombardo en “Loneliness”.

En todo el álbum se siente una influencia del sonido que Nile Rodgers lograba tanto con Chic como fungiendo de productor de otros colegas (como Daft Punk). Purple Disco Machine tiene ahora material suficiente para remezclar y alimentar sus trepidantes sets en directo, ya que debemos recordar que se mantiene como el artista #2 de Beatport de todos los tiempos.

Lo suyo es alimentar fiestas y festivales en los que los asistentes se mantengan en lo más alto del frenesí y la liberación dionisiaca.