La 24ª edición del Primavera Sound convertirá el Parc del Fòrum de Barcelona en un auténtico mapa de la música contemporánea: un relieve donde se dibujan las cimas del pop y el R&B, las hondonadas del post-punk, los cantiles del shoegaze, las llanuras del rap, la cuenca del folk y los meandros de la electrónica. Los cartógrafos del festival han querido detallar ese mapa sonoro con tal precisión, a lo largo de los casi dos kilómetros que separan los escenarios más distantes del recinto, que el propio mapa corre el riesgo de confundirse con el territorio.
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Para esta edición ascenderemos a las cimas donde brota la energía desenvuelta de Doja Cat, Ashnikko, MARINA y Amaarae. Por un lado, Doja Cat se ha convertido en una de las figuras más camaleónicas del pop actual, con una mezcla de rap, pop, R&B y humor que impúdicamente puede pasar de un trend de TikTok a un tema casi experimental. Su directo teatral y con coreografías provocadoras e irreverentes deja boquiabierto al público. No menos performativa y provocativa, Ashnikko subirá a escena para izar las banderas del feminismo y del hyperpop más punk, con un directo festivo y combativo. Ese mismo día, el timbre brillante de MARINA sonará para deleite de sus fans (o “diamantes”, como los llama ella) en un concierto de synth-pop teatral lleno de ironía y empoderamiento. En un registro distinto, pero con la misma estética con un pie aquí y otro en el futuro, aparece Amaarae, una de las voces más innovadoras del afro-pop contemporáneo. Su música combina R&B alternativo, electrónica, ritmos africanos y orgullo queer.

Siguiendo el curso de los sinuosos ríos del festival, Massive Attack nos subirá a la barca de la historia del trip-hop británico que la banda de Bristol definió a lo largo de los noventa. Sus conciertos son densos y atmosféricos, más cercanos a una instalación audiovisual que a un simple recital. El universo sonoro y visual de Massive Attack estará seguramente marcado por su activa defensa de Palestina que le han llevado a liderar, junto a Brian Eno y Kneecap, el sindicato de artistas perseguidos por denunciar el genocidio en Gaza. Justamente la presentación de la banda de Belfast Kneecap en esta edición del Primavera Sound causa gran expectación y será la ocasión de ajustarse firmemente el kefiyeh alrededor del cuello para no perderlo en el pogo gigante que se formará cuando suenen “H.O.O.D” y “Get Your Brits Out”.
El itinerario musical propuesto por el Primavera Sound este año nos llevará por los páramos oscuros del rock gótico, el industrial y el shoegaze. El gran headliner para este año es sin duda The Cure. La banda de Robert Smith vuelve al Parc del Fòrum, catorce años después de aquel concierto generoso que quedó grabado en los anales del festival, tras décadas reuniendo a varias generaciones de fans con su mezcla de post-punk, pop sombrío y romanticismo gótico. Otra leyenda, asidua al festival, será Einstürzende Neubauten, pioneros del industrial alemán. Desde los años ochenta construyen instrumentos con metal, taladros o chatarra, edificando un parque industrial sonoro que mezcla ruido, arte, poesía y teatralidad.

Estos pesos pesados darán paso a dos bandas clave del shoegaze: Slowdive y My Bloody Valentine. La nube de guitarras reverberantes y voces susurradas de Slowdive será la antesala perfecta para My Bloody Valentine, hito de la historia del rock alternativo. Liderados por Kevin Shields, los irlandeses redefinieron el shoegaze con discos como Loveless y con directos donde el oyente se estampa contra un muro sonoro hecho de capas infinitas de distorsión y ruido aglomerado, tan sólido y coherente como la trayectoria de la banda, siempre con la mirada en los zapatos pero la frente en alto.
La oscuridad seguirá gobernando con The xx y Big Thief, maestros ambos del minimalismo emocional. La música de The xx, compuesta de bajos profundos, guitarras limpias y voces íntimas, crea un ambiente nocturno y delicado que, en directo, mantiene una conexión intensa con el público, ritmada por silencios y luces tenues. Ese mismo día sonará también la voz frágil y poderosa de Adrianne Lenker, cantante de Big Thief: una voz que a veces parece esconderse detrás de las guitarras para buscar una sensibilidad casi literaria y confesional.

La última jornada del festival en el Parc del Fòrum estará marcada por el universo visual de Gorillaz, el proyecto multimedia de Damon Albarn. Bajo su apariencia de banda virtual, Gorillaz adquiere todo su sentido en vivo, combinando animación, invitados sorpresa y una mezcla de hip-hop, electrónica, rock y pop global.
En el mapa también aparecen Mac DeMarco, con sus canciones de tarde interminable de verano; la teatralidad y elegancia orquestal del crooner Father John Misty; el afrofuturismo de Sudan Archives; la aventura musical de Cara Delevingne; los beats de Peggy Gou y ¥ØU$UK€ ¥UK1MAT$U, y la precisión lírica de Little Simz.
Así, del 3 al 7 de junio, el festival trazará una cartografía musical donde convivirán leyendas del post-punk, íconos del pop digital, experimentadores industriales y nuevas voces globales. Más que un simple cartel, el programa funciona como una conversación entre generaciones y estilos: una prueba de que la música contemporánea sigue siendo un paisaje lleno de contrastes, de refugios aislados y de territorios por defender.

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