No es sencillo sostener una carrera desde la más estricta independencia y más cuando la ruta es buscar una canción de autor que sea esquiva a lugares comunes; es por ello que Paulo Piña se ha convertido en un artista nómada que alterna entre Xalapa -donde comenzó-, montajes de teatro y música en La Paz, Baja California, y estancias en la ciudad de México.
TXT:: Juan Carlos Hidalgo
No sólo sus composiciones tienen letras y estructuras interesantes, la postura misma de Paulo Piña es de perseverar e insistir hasta las últimas consecuencias. Y es así que en su más reciente sencillo se escuche una letra que dice: “Déjame verte corriendo ensangrentada en este bosque/ al estilo David Bowie sobre interestatales/ vamos a escaparnos hoy”.
Se trata de “Tiempo de libélulas”, el primer sencillo de su disco Los pintores asesinados -que debe aparecer a finales de este mismo mes. Se trata de una pieza que transcurre a media velocidad y de la que el propio Paulo Piña ha contado cuál fue la mezcla de ingredientes sonoros que contiene: “1- tres gramos de Radiohead. 2.- dos pesitos de órganos y coros de Michael Kiwanuka. 3 – una pizca de “Robando luz al sol”, canción de Enrique Quezadas, haciéndole un homenaje en la frase: “Si Tijuana está en el alma.
Y ya para terminar: “un par de medicamentos para poder viajar sin tener que abordar un avión, que aunque al final de la pieza se anuncia la partida de vuelo, es una alegoría a la muerte de una persona”.
Al final, “Tiempo de libélulas” es una canción dedicada a todas las personas que están luchando en contra del cáncer. He aquí una evidencia de que el talento emergente nacional tiene muchos más registros y estilos de los que imaginamos y atascan las playlists. Claro, que ser diferente hace más difíciles las cosas, pero, por fortuna, hay quienes no contemplan claudicar.
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