Esta teoría asegura que la disquera habría remplazado a McCartney con el ganador de un concurso de dobles de los Beatles llamado William Campbellpaul-mccartney-paul-is-dead-teoria

Es muy probable que alguna vez hayas escuchado sobre aquella macabra teoría que asegura que el Paul McCartney que conocemos es un impostor y que el verdadero Paul está muerto (Paul is dead o PID).

Supuestamente, este falso Paul fue el resultado de un plan macabro por parte de la disquera o el gobierno, para perpetuar el éxito del cuarteto de Liverpool, tras la muerte accidental del verdadero líder y compositor en un percance automovilístico el 9 de noviembre de 1966.

Algunos teóricos de la conspiración argumentan que tanto la muerte de John Lennon en 1980, como la de George Harrison en 2001, están directamente vinculadas a sus supuestos intentos por hacer pública la “verdad” acerca de este caso.

Algunas de estas ideas pueden verse en el documental ‘The Last Testament’:

La teoría de PID asegura que el verdadero Paul murió al estrellarse en su auto, luego de salir enfurecido de los estudios Abbey Road (llamados EMI en aquella época) luego de discutir acaloradamente con Lennon durante las grabaciones previas al álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’.

Tras esta tragedia, la disquera habría remplazado al cantante con el ganador de un concurso de dobles de los Beatles llamado William Campbell, un músico canadiense que habría resultado ganador del certamen por su gran parecido con McCartney.

Los defensores de esta funesta leyenda urbana basan sus argumentos en supuestas pistas dejadas por los tres beatles sobrevivientes, quienes habrían sido obligados a guardar silencio, y por tanto buscarían la forma de confesar la tragedia con sutiles mensajes escondidos tanto en las portadas de sus discos como en las letras de sus canciones.

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En 2010, esta leyenda retomó fuerza luego de la publicación de estudios antropométricos realizados por los forenses italianos Gabriella Carlesi y Francesco Gavazzeni, publicados por la revista Wired, en los cuales se decía que las imágenes de los rostros de McCartney en los años 1966 y 1967 corresponderían a dos personas distintas.

Hoy día esta leyenda tiene defensores y detractores por igual. En todo caso, si el McCartney que conocemos es un impostor que remplazó al original desde 1967, ciertamente ha sido un artista mucho más capacitado que el original para crear una meteórica carrera inigualable y desbordante de talento.

Lo que es verdad, sean falsos o verdaderos estos argumentos, es que amamos a Paul McCartney y para nosotros está más vivo que nunca.

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