La historia del llamado cómic moderno inició con la tira también llamada comic strip, una secuencia de viñetas en unos cuantos cuadros. En la era de las redes sociales es el formato que mas utilizan los autores de cómic. Una explicación posible es la seducción y alcance de las redes aunado a la llamada crisis de los impresos sin olvidar la escasez de editoriales para narrativa gráfica.
“Everything having to do with ‘Calvin and Hobbes’ expressed my own ideas, my own values, my own way.” Bill Waterson.
Este año regresé a la FIL Minería para saber qué pasaba en su nueva sección de Narrativa Gráfica la cual después de muchos años, finalmente se decidieron por incluir. Afuera de la feria como siempre estaban los llamados “libreros de viejo” por supuesto decidí echar ojo y me encontré con un viejo ejemplar de Calvin y Hobbes, de la era de los viejos pesos. Me lo lleve por solo cien pesitos.
Bill Watterson creador de Calvin y Hobbes es uno de los símbolos de resistencia en la historia del arte. Este autor fue capaz de rechazar y luchar contra la embestida del poder del gran capital. Hasta la fecha se ha mantenido firme para no licenciar su creación. Nunca quiso ver convertido su arte en lo que él dió por llamar algo así como baratijas.
Revisitar las tiras de Watterson nos hacen pensar en la vigencia que tiene este autor a pesar de la distancia en el tiempo; hace ya más de 30 años que abandonó sus viñetas. Faltaba aún mucho para que el hipercapitalismo mostrará toda su fuerza y para que el mundo viviera en su totalidad a través de las pantallas. Este narrador gráfico como ningún artista de las llamadas “artes mayores”, supo enfrentar la voracidad del mercado. Hoy día es más que necesario pensar en autores a la manera de Watterson.
Cuando leí el intro de Pastel de Atún de Iván Mayorquín, sobre de cómo cambian las cosas cuando son observadas por otros; (Lo que se conoce también de alguna manera como el efecto interpretación). No pude evitar pensar en Watterson en el sentido de la batalla por las audiencias, el marketing y esa frase muy mexicana de cuando te encuentras en medio de una charla y un señor de la nada dice: —Te la compro. O también el típico: —Es que no te sabes vender. Estas expresiones demuestran procesos de culturalización, donde los humanos usan el lenguaje de los negocios y la ganancia; Muy a la manera del presidente de los Estados Unidos y de su equipo que sólo son capaces de hablar en negocio y mercancía con toda la violencia que esto acompaña.
Mayorquín hace una pausa, se aleja e invita al respiro del creador, al descanso, a simplemente hacer lo que te gusta, sin pretender ser visto por los grandes poblados que pululan en las redes sociales. El autor conocedor del gran mercado, de las grandes audiencias y que además conoce muy bien lo que implica alimentar las redes, decide salirse de la vorágine.
En su libro compuesto por cómics que funcionan a la manera de comic strips, y que por momentos son muy autobiográficas, encontramos historias dibujadas que son un espacio para el canto, la risa, la emoción y sobre todo para la reflexión que huye de la ola de likes y los comentarios y otra serie de toxicidades que se encuentra en la cultura de las redes.
Pastel de Atún es un pequeño libro que tiene la única pretensión de no tener pretensiones; esta construido con con imágenes de fácil y rápida lectura que son la esencia de las clásicas tiras. El autor por medio de viñetas cortas y directas nos invitan a ver pasar los problemas como nubes y de recordar la importancia del disfrute por un buen pastel.
Actualmente el movimiento para no participar de las redes sociales crece en distintas artes y comunidades, las razones son muy diversas, en gran parte tienen que ver con no alimentar las sociedades del capitalismo salvaje y sus practicas. De alguna manera voluntaria o involuntariamente Mayorquín se suma a los autores que dicen no a la red social, quizás en un eco muy lejano de aquel Watterson que jamás acepto ver su obra convertida en vulgar mercancía de consumo.
Jaques Tardi es otro de los autores de novela gráfica que también enfrento al gran poder, pero esa es otra historia que también se le encuentra con los viejos libreros de viejo.
“I didn’t think greeting cards, T-shirts, or plush dolls fit with the spirit or message of my comic strip, and I didn’t like the idea of using this hard-won, precious job to peddle a bunch of trinkets.” Bill Watterson.
Iván Mayorquín es un dibujante/ilustrador, creativo y creador de narrativa gráfica de Mazatlán, Sinaloa, lleva más de 15 años dibujando cosas y subiendolas a internet, a veces con resultados positivos, a veces no.
Mayorquín se la pasa armando proyectos que tengan que ver con ilustración como: Buque, Sketch Or Die, Pizza Sandwich, y en el 2015 fue parte del equipo fundador de Pictoline, uno de los medios de comunicación gráfica más grandes de Latinoamérica.
Actualmente co-dirige el Grupo de Autoayuda de Dibujo: una plataforma enfocada a la divulgación artística y creativa, en particular a la ilustración, y también desde el 2025 imprime cómics de autores independientes en español en “Una Editorial Grande“, un proyecto editorial de narrativa gráfica que busca simplemente que existan más cómics impresos. En su tiempo libre dibuja más cosas para desestresarse de trabajar dibujando.















