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Papión Sagrado en Fundación Sebastián

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Papión Sagrado en Fundación Sebastián

El próximo jueves 2 de octubre Papión Sagrado inaugurará la subasta del Banco de Arte de México. El evento se llevará a cabo en la Fundación Sebastián, en avenida Patriotismo 314, colonia San Pedro de los Pinos. Puertas abiertas a partir de las 8 pm.

German Quintero a.k.a Papión Sagrado es un músico y compositor radicado en la CDMX, con más de 20 años en su haber como baterista profesional. Además toca con la icónica banda El Clan, con quienes se ha presentado en todos los estados de la República Mexicana y en Estados Unidos. Conversamos vía telefónica para charlar entre otras cosas, de sus tocadas en Europa, la grabación de su primer álbum y sus experiencias en la industria musical.

TXT: Carlos Jäger

Papión Sagrado vio la luz en la pandemia del 2020, de la misma manera que arriba un hijo no planeado al mundo. Llegó a encontrarse con una vieja amiga, la rabia enjaulada, que gira sobre sí misma en este laberinto incomprensible que a veces parece la vida. El vértigo, por momentos distorsiona las preguntas de siempre, ¿cómo vencer al tedio?, ¿hacia dónde dirigir tu atención?, ¿cómo expresar el ritmo que va de tu corazón a tu cabeza, de tu cabeza a tus pies?

“Dame unas baquetas y moveré al mundo; esta vez, incluso te lo mostraré”. En su eterno retorno a la música, cada compás ha sido emparentado con una imagen, con paisajes delirantes, que oscilan entre la decadencia y la psicodelia que habitan en la sombra de la psique humana.  Sus presentaciones se sienten como un ritual audiovisual, en el cual el músico y el cuenta cuentos se funden para mostrarnos  su faceta oculta, la de sembrador de sueños, que emergen con la mezcla adecuada de drum n bass, acid jazz, world music y electrónica.  

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Pues ya se cumplen cinco años de que en la pandemia decidiste darle vida a este proyecto audiovisual de Papión Sagrado. ¿Cómo sientes que te ha transformado como artista este proyecto? 

-Eh, creo que no, no ha habido una transformación, pero sí creo que ha habido una evolución. Por fin estoy haciendo la música como yo la pensaba antes, y sin tener que ceder a los intereses de bandmates, ¿no? Eso me da mucha libertad, me deja hacer lo que me da la gana. No tengo que consultarle a nadie, más que a mí mismo, y pues esa libertad, puede ser un arma de dos filos, al mismo tiempo, es bienvenida. 

¿Dirías que ahora eres misbándico, como un misántropo? 

Sí, misántropo seguro. Y sí, cada vez tengo menos paciencia, pero también creo que pues con los años me volví un poco un tirano, lo reconozco. Cuando uno tiene la idea muy clara de lo que quiere hacer, ya no le da espacio a los demás a que te digan por dónde tiene que ir o a ceder en cosas que siento que no le vienen bien a la música.  Aparte de que difícilmente hoy en día me puedo encontrar con alguien que tenga los mismos gustos y las mismas intenciones que yo tengo para hacer música. 

En este proyecto de Papión Sagrado, te has enfocado en cada detalle. ¿Ya tenías la idea de que iba a ser audiovisual desde que decidiste hacerlo? 

No, no, no. Cuando empecé pensé que iba a ser solamente musical. Me invitaron a una fiesta de drum n bass. Trajeron a un baterista que toca solo, de Londres, y querían poner a un baterista mexicano que también toque solo. Y yo recién como que había empezado a componer música ya exclusivamente para un proyecto nuevo que iba a ser yo solo, pero no lo había pensado con visuales. Cuando empecé a tocar ese día, me di cuenta que al proyecto le hacía falta algo. Como que estamos muy acostumbrados a ver a alguien con su guitarra tocar y cantar, o alguien con un piano, pero ver a una baterista que está con secuencias, no es tan común. A lo mejor yo me sentí inseguro. Y fue a partir de ahí que integro mi oficio de editor de video. Me di cuenta que eso generaba mucho más atención, y a la gente le resultaba ya curioso ver cómo se puede ir sincronizando la imagen con los cambios de la música. Y cada pieza instrumental empieza a cobrar sentido y a lo mejor empieza como a orientarse en un mensaje que está en lo visual. Entonces ese primer show lo hice sin visuales, me di cuenta que algo faltaba, y a partir de ahí dije, bueno, ya lo voy a empezar a desarrollar.

German Quintero

El hecho que hayas escogido esta forma de sincronizar música e imagen te limita en la cuestión de la improvisación? ¿Te permites improvisar entre tus rolas, en tus presentaciones en vivo? 

Sí, sí tengo esas libertades. Lo único que no puedo hacer por el momento es salirme de la estructura. O sea sé que hay pasajes dentro de lo que ya está estructurado donde yo puedo flotar. Incluso justo la mañana estaba estudiando allí unas piezas nuevas que estoy poniendo y me di cuenta de eso, o sea de que no siempre las toco igual. Siempre hay detallitos y cosas que le voy cambiando, no necesariamente improvisación. Conforme voy madurando las rolas y también conforme es mi estado de ánimo le puedo variar. Y últimamente dentro de la composición me estoy como buscando momentos en donde yo pueda justo flotar e improvisar a lo mejor 16 compases, estoy buscando tener esos espacios porque en mi música hay muchas sonoridades de jazz. 

Muchos de los géneros que mezclas como drum n bass, broken beat, jungle, son géneros que nacieron de la música electrónica, que en un inicio pues no los tocaba un humano. ¿En qué momento decides complicarte la vida así?

Sí, como bien dices creo que sí fue complicarme la vida. La primera vez que yo escuché drum n bass y jungle yo pensaba que era una batería electrónica combinada con una acústica. Conforme fui escuchando, fui encontrando gente especializada en eso y me dijeron no, sí son baterías a lo mejor acústicas, pero ya están sampleadas y están muy procesadas y me dijeron algo claro, eso no lo toca una persona y como que a mí me picaron la cresta ¿sabes? Fue para decir ah no lo tocaron, ah pues yo voy a tocarlo ¿no? Aparte justo cuando le entro a esa música yo traía como una decepción musical de que los músicos con los que tocaba, ya no podía hacer música con ellos porque muchos se habían quedado, y los músicos que eran muy buenos, yo todavía no podía entrar como a ese gremio. Me la pasé así, pues sí unos tres años yo estudiando y estudiando y me volví muy competitivo, hasta de una forma pues poco sana…

¿Obsesiva? 

Obsesiva pero de enfermo ¿sabes? Me ayudó mucho esa etapa porque pues me clavé mucho en la técnica, en tomar clases, me aventaba pues sí dos periodos diarios de cuatro horas cada uno, cosas así. Intentaba estar muy disciplinado porque decía ah pues me dicen que no, pues yo me voy a poner la pila para alcanzar ese nivel. Siento que fue, pues sí, un ego podría decir bien encausado. Tenía que buscar cómo. El jungle y el drum n bass y el broken beat me volaron la cabeza y  yo tenía que buscar al mismo tiempo como mi propia voz. Ya sabía que había músicos que llevaban mucho tiempo tocando jazz, que me iba a ser muy difícil alcanzarlos en cuanto a su nivel, su sonido, su concepto.  Tenía esta vía libre que se me iba a dar muy naturalmente por esa pasión que yo sentía por esos estilos y de repente pues me entero que había un güey,  justo un suizo cagado que vivía en Nueva York, que se llama Jojo Meyer que tocaba en los Screamin’ Headless Torsos y ese güey después ya se separa de esa banda para hacer su onda drum n bassera. Y dije a huevo, no podía ser el único ¿no? Ahí le encontré sentido.

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¿Qué destacarías de la grabación de tu primer disco, Papión Sagrado Greatest Hits Vol. 1

Sí, sí, sí ya fue aprobado justamente hoy el volumen 2. Yo creo que sale como en 15 días máximo… Pues son discos que ahora sí que compongo de principio a fin, le agrego unos sampleos una cosa así. He tenido pues sí, la dicha de grabarlo en unos estudios muy buenos del Tec de Monterrey Campus Santa Fe. Ahí tengo como una especie de mecenas que ha sido el que me ha dado chance de grabarlos. En el primer disco tuve como músicos invitados a dos cubanos, Félix Betancourt y Alexander Batista, saxofón y trombón respectivamente. Están en un tema que se llama En el mar la vida es más sabrosa. En otro que se llama Dark Caleta graba Adrián Terrazas, saxofonista muy reconocido porque grabó dos discos de Mars Volta y ganaron Grammy esos dos discos. Tuve la suerte de que llegó a un show mío en la galería Vórtice, en la Roma. Lo llevó una amiga mía, me lo presentó, a él le gustó lo que yo hacía y pues bueno, lo invité a grabar y él fue a grabar tiene ahí unos saxofones muy bizarros porque aparte de tener esta onda de la escena jazzera, el güey también está metido en la escena metalera experimental. Ha grabado con un grupo que se llama Parazit que son de Guadalajara. Música experimental así muy muy ruda, como medio deathcore, pero matemático una cosa bizarrísima que está bastante chida y bastante interesante. Pues ellos fueron mis invitados para ese primer disco y en este último no tuve invitados, como que tenía también ya muy claro lo que quería hacer, los sonidos que quería utilizar y lo hice todo yo. 

¿En qué fecha piensas publicar el segundo disco? 

Pues yo creo que son en 15 días o sea lo que pasa es que están me acaban de dar la notificación de que está aprobado, entonces te dicen que puede aparecer en Spotify de 7 a 14 días. Ya buscaré el espacio y la fecha para poderlo presentar. 

Llevas más de 20 años tocando como baterista profesional, ¿sientes que anteriormente, por ser baterista de alguna manera había sesgos o prejuicios de cómo recibir tus aportaciones musicales, o eso nunca fue un tema? 

Bueno, sí, en realidad, así profesionalmente, pues creo que arranqué demasiado joven, arranqué como a los 15, porque pues ya tocaba cobrando. Y pues sí, no tenía voz ni voto para sugerir arreglos que fueran más allá de la cuestión rítmica. A los 23 años comencé a estudiar música, pero me pasó como estos traumas de niño que te quedas como trabado un rato, y fue, yo calculo, por ahí de los 27 que ya empecé a aportar ideas y composiciones propias y todo. Porque me había quedado con con esa limitación de que no me dejaban participar los compañeros de las bandas que tenía en ese momento. Me fui dando cuenta, ¿no?, de que también yo tenía esa capacidad de poder componer, de poder sugerir, de ir más allá de la cuestión rítmica a cuestiones ya que tuvieran que ver con armonía, melodía, concepto. Ahí poco a poco me empecé a soltar y empecé a aportar más ideas en los proyectos que estaba. Digo, obviamente no en todos, porque pues había unos que, donde yo era el músico que tocaba para tal o cual solista o grupo ya más reconocido.

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¿Estás hablando, por ejemplo, de tus giras con artistas como Pepe Aguilar? 

Bueno, yo con Pepe Aguilar entré ya más tarde. Más bien mi primer trabajo formal, digamos, con un grupo que ya salía de viaje y tocaba el interior de la República, eran los ¡Qué Payasos! 

¿Qué Payasos es proyecto de rock?

Sí,  comenzó queriendo ser un grupo de la camada de Botellita de Jerez, de Caifanes, Fobia, todas esas bandas. Pero pues precisamente como tenían este carácter de ser payasos, se dieron cuenta de que aparte de entrar en ese mundo del rock mexicano que estaba en ciernes, podían también estar dirigidos a un target exclusivamente para chicos.

¿En una gira de ¡Qué Payasos cuántas fechas llegaste a tocar?

Bueno, en mi etapa, en un año, pues sí podía hacer, no sé, 60 shows en un año. Más o menos. Estamos hablando como de un promedio de un poquito más de uno a la semana. Obviamente había meses muy cargados. No sé si aún existe este programa que se llamaba Alas y Raíces, que llevaba justamente cultura, música, talleres a diferentes estados de la república y ellos iban como en ese combo. Yo recuerdo, por ejemplo, pues haber hecho, no sé, 30 fechas en 40 días, una cosa así. Y era, pues sí, como medio una familia, hasta parecía como una especie de caravana de gitanos. Entonces tocabas, no sé, empezabas en Matamoros y te ibas a Reynosa y de ahí te ibas a Saltillo y te ibas así recorriendo el norte, Chihuahua, Ciudad Juárez, de cosas así.  Yo tenía una muy buena relación con el bajista, y de ahí salió que teníamos un grupo de jazz y cosas así. La pasábamos muy bien, todo el mundo era muy alivianado, muy divertido y pues hacíamos lo que más nos gustaba, ¿no? Querer estar tocando.

¿Consideras que este proyecto haya sido importante para acercar a la infancia la experiencia de escuchar rock en vivo? 

Sí, siempre creo que estuvimos acostumbrados los niños, digamos que crecimos a partir de los 80, a que toda la música infantil era playback. Era como muy común en esa década, que todos se presentaban haciendo playback, incluso hasta los grupos que sí tocaban. O al menos así nos lo mostraban. Aparte también tenían algo muy interesante de ellos, que era que sus letras y su música no era tratar al niño como que el niño es idiota y que no va a entender nada. Sí tenían cierto mensaje y sí había en la música algo más allá de lo comúnmente digerible. Y también creo que lo que les ayudó mucho, pues fue, sacaron un disco que no me acuerdo cómo se llama, pero lo sacaron, eran ellos dos y su compositor era Nacho Acosta, el tecladista de la banda Neon de los años 80. En ese disco aparece un track que se hizo, yo creo que el más famoso de  ellos, que se llamaba Alicia y que lo cantaba Saúl Hernández. Entonces, eso como que le dio, digamos, cierta penetración hacia los papás de los niños. Entonces, como que los papás de los niños iban con gusto a llevar a sus hijos para ver este grupo. Entonces, recuerdo que pues donde había mucha gente grande era cuando tocábamos esa canción porque era como la que los papás iban a ver. Y obviamente, pues ya dentro de esa inercia de la felicidad de los chavitos, pues se generaba como toda una comunión ya con la gente grande. 

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¿Y qué aprendiste de la industria musical de ir de gira con una figura tan grande del regional mexicano, como Pepe Aguilar? 

Ah, pues estuvo divertido porque yo jamás había estado como en una producción tan grande. O sea, me acuerdo que seguramente viajábamos más de 50 personas en ese show, porque era un mariachi de como 10 elementos, el grupo éramos 8, a veces iba banda sinaloense también. O sea, era un crew muy grande. Ver cómo funciona un crew así es interesante, pero después te das cuenta de que eso es como ir un poco a la oficina. Entonces ya no funciona la… ¿cómo explicarlo? Al menos yo soy como un romántico de la música y me gusta esta interacción con la gente con la que toco. Y ahí no ocurría eso, ahí era tú vas, tocas y se acaba la tocada y tú te vas a tu hotel. Y algunas veces me juntaba con los del grupo para ir a comer juntos, cosas así, pero pues cada quien jalaba para su lado. Incluso había, parecía una oficina realmente, había grillas entre los del mariachi contra los del grupo.

¿Y cómo fue tu audición para llegar ahí? 

Ah, bueno, es que yo tenía una banda que se llamaba Slalom y el bajista de esa banda tocó con Pepe Aguilar durante 10, 15 años. Un día me dice que el baterista se iba, que estaban haciendo audiciones, fui a la audición, por fortuna me quedé. Lo más chistoso fue de, ah, qué bueno, ya estás dentro de la banda. De este sábado al otro hay show ahí en Palenque, en Guadalajara, este, allá nos vemos. Y yo les dije, ¿cuándo ensayamos? No, no hay ensayos, vamos a pasar la lista de temas y tú llegas y los tocas. Me dieron una lista como de 40 temas. Yo llegué sabiéndome tres temas. Me tuve que aprender 37 para, para el show que era en10 días. Después me di cuenta que de esos 37 temas solamente se tocaban 10, 12 canciones que eran casi siempre las mismas.

Pasaste básicamente de la caravana de gitanos a la compañía super profesional a hacer un one man show. 

Exacto, sí, sí, sí, sí, pues es que creo que justo todas esas experiencias de estar en grupos me llevaron a justo decir lo último: que no quiero volver a tocar en un grupo,  porque sí es muy difícil. 

¿Algo más que quieras que sepa la gente de Papión Sagrado?

Hay unos huevos que quiero cacarear,  que fui a tocar en verano a Europa. Estuve tocando en Bratislava, en Eslovaquia. Toqué en República Checa y en Viena, Austria, con muy buena recepción; una experiencia nueva para mí. Me dijeron justo en Eslovaquia y en Austria, que soy el primer baterista que toca solo allá. Tanto en Austria como en Eslovaquia no se había presentado antes alguien con un formato de baterista en solitario. 

Ahora que es un poco más común ver proyectos liderados por bateristas, ¿cuáles se te hacen los más interesantes? 

Louis Cole me gusta mucho me gusta mucho, tanto él solo como en Knower como en los Clown CoreAntonio Sánchez pues es el papá de los bateristas mexicanos, Solamente que él está más orientado al jazz. Muy chido fue la oportunidad que le da González Iñárritu para que hagan el soundtrack de Birdman con pura batería, está poca madre, me gusta mucho. Hay un tipo que se llama Nate Wood, ese güey es un monstruo, monstruo, monstruo. Casualmente Nate Wood ha tocado en varias rolas de Louis Cole. Pero ese güey está tocando la batería con una mano, está tocando el bajo con la otra mano y en las pausas que tiene la batería toca un sinte y canta, es una locura verlo tocar. Está muy cabrón ese güey, creo que sí tiene la partícula del cerebro muy bien puesta. Jojo Mayer tenía una banda que se llamaba Nerve, no sé si todavía la conserva. Últimamente sacó una sesión que se llama Me/Machine es un tipo también muy, muy interesante que está siempre en la búsqueda de la música de vanguardia. ay un baterista que me encanta que se llama Zach Danziger que tenía los Wednesday Night Titans o algo así que era, está muy loco ese güey porque hace su música también la acompaña con visuales pero son visuales de lucha libre gringa está súper divertido porque lo que hablan los luchadores él lo edita de tal forma que parece que los luchadores están cantando es una cosa rarísima.

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