Ahora, en este mundo pandémico, he decido recorrer algunos lugares digitales y confieso que uno de mis sitios favoritos es Instagram (IG). La estética que posee o, debería decir, las estéticas que se encuentran ahí, se vuelven en lugares tan particulares e invitantes que uno no puede dejar de scrollear. No obstante, estos espacios digitales nos han llevado a discusiones un poco filosóficas y sociológicas.

TXT:: Teresa Núñez Fortoul

Al abrir la plataforma en mi teléfono me encuentro con influencers, amigos, amigas, artistas, noticias, ilustradores, etc. La cantidad de información que me llega suele ser abrumadora, pero me encanta. En algún punto dentro de la historia o desarrollo de Instagram, como plataforma, empezaron a ocurrir diversos eventos. Primero, el inicio de una relación entre cuerpo e identidad, el cuerpo que veo en el IG representa una identidad o por lo menos eso parece; segundo, múltiples cuerpos empezaron a representar múltiples identidades que al final del día parecen una misma. Esto me suele pasar con los influencers; llegó un momento que para mí eran todos iguales, aunque sabía que no lo eran; mi cerebro veía el mismo tipo de ropa, poses y comida… y pues fue muy fácil unificarlos cognitivamente.

En mi mente, los influencers eran todos lo mismo hasta que llegó Lil Miquela una robot/influencer que tiene aproximadamente 3 millones de seguidores en IG a nivel mundial. Lo más sorprendente es que ha creado controversias como cualquier chisme de farándula; por ejemplo, se besó con Bella Hadid para un comercial de ropa. ¡Oh sorpresa! Muchas personas reclamaron por la representación de la comunidad LGBTI+. Al parecer, activistas y parte de la comunidad no se encontraban de acuerdo con el acto publicitario y su uso comercial. Cuando comencé a seguir las discusiones sobre dicho acto publicitario salieron muchas preguntas, las cuales necesito compartir.

nuevos-personajes-y-narrativas-digitales-teresa-nunez-fortoul

¿Qué representación le estamos dando a los robots? ¿Son parte de nuestra comunidad? ¿Lil Miquela es “real”? ¿Quién es el cuerpo que está detrás de ella? ¿Ahora viviremos y compartiremos un espacio entre robots digitales y nosotros? Espero tengan la misma cara de “¡qué!, ¡cómo!” que yo tengo en este momento; pero, ¿saben qué es lo más sorprendente que recientemente llegó a mi vida?, soymar.ia, una robot “del internet para el mundo” “hecha en México”… entonces… ahora los robots también tiene nacionalidad. Otra vez, “¡qué!, ¡cómo!”. Gracias internet, otra vez me volaste la cabeza.

Sin embargo, la aparición de nuevos personajes conlleva nuevas narrativas. Decidí stalkear a soymar.ia y al parecer es vegana como yo, o por lo menos ambas pensamos que el cambio puede empezar desde tu plato de comida. Situación que me asustó pero me gustó. ¿Qué tenemos en común un robot y yo? Pues al parecer bastante. Somos mexicanas, mujeres, o nos identificamos como tal, la selección de nuestra comida importa porque creemos en el cambio y también nos gustan las plantas. Nunca pensé que llegara el día en que un robot fuera mi mejor amiga. ¿Sería malo esto? ¿Podría crear una narrativa de vida que conviviera con la mía? Ahora creo que la respuesta es: sí, absolutamente, pero, qué sucede cuándo más narrativas se juntan o se intersectan.

Desde mi punto de vista entre más narrativas se intersectan más diálogos pueden existir y ampliar nuestra capacidad de empatizar, pero sobre todo de lograr un entendimiento del otro. Ahora hay que decir que los movimientos como #bodypositivity, #blacklivesmatter, #rompaelpacto, me han hecho reflexionar sobre situaciones que están pasando los demás y frente a las cuales uno no puede ser indiferente. Puedo decir que existen cuentas en IG que me han re-educado en bastantes temas. Por ejemplo: @lafatshionista o @soyciguapa, por nombrar algunas. ¿Ven? les digo, Instagram es de mis lugares favoritos o por lo menos me ha llevado a cuestionarme muchas cosas que antes no hubiera imaginado.

Hoy en día una plataforma digital que contiene toooodo, hasta robots, me ha hecho preguntarme: ¿qué somos nosotros sin nuestras narrativas?, o ¿qué hacemos con ellas?, ¿qué responsabilidad existe en la creación de una nueva narrativa o de nuevos personajes?

Ley Olimpia… ¿Y sus responsabilidades?