Conciertos

Nina Galindo: “El rock sigue siendo machista, misógino, homofóbico, etcétera”

/
329,244
Nina Galindo: “El rock sigue siendo machista, misógino, homofóbico, etcétera”

Cuando se publicó la famosa foto de Los Rupestres, Nina Galindo estaba ahí. Cuando los Teen Tops necesitaron quien les hiciera coros, Nina estaba allí. Cuando ha llegado el momento de insuflar nueva vida, un rostro diferente a algunas canciones de los cantautores rupestres, Nina ha estado allí. 

Ya sea con ventiscas, días soleados o bajo tormentas, desde hace cincuenta años, Nina Galindo ha estado allí para reconfortar con su voz, dar aliento. Podrá gustarte o no, pero no puedes mantenerte incólume al escucharla. ¿No la conoces? Tal vez sea el momento de acabar con ciertos pendientes de tu vida y ese bien puede ser uno de ellos.

nina galindo entrevista multiforo alicia rupestre 1

El próximo 29 de mayo, en el Multiforo Alicia, se llevará a cabo Queremos tanto a Nina, un festejo para celebrar su cumpleaños y trayectoria en donde la cantante estará acompañada de compañeros de viaje que ha sumado a lo largo de los años: Nayeli Nesme, Tere Estrada, Carlos Arellano, Jorge García Montemayor, Fausto Arrellín, Julia González, Zeiba Kuicani y Nidia Barajas, entre otros. Con ese pretexto, charlamos con ella de su paso por el rock, la música mexicana y cincuenta años de trabajo.

Nina Galindo es hija de madre mexicana y padre portorriqueño y, “por un error geográfico”, nació en Los Angeles, California, pero llegó a México cuando tenía cuatro años, luego de que su madre se divorciara.

“Desde niña”, recuerda, “me gustó cantar y en 1972 Clara Turner, Roberto Ponce y otros compañeros del grupo Mezclilla estaban en Prepa 6. Yo cursaba secundaria, pero me iba de pinta y una vez el Instituto Juan Bosco convocó a un concurso de rock y lo ganamos. Estuve en varios grupitos, pero ya en forma más profesional, los Teen Tops, que ni eran los Teen Tops, me invitaron a hacerles coros”.

“Pertenezco a una generación que creció con diferentes propuestas musicales, desde lo que oían tus abuelos, tus papás y me gustaba imitar a cantantes y así me empezó a llamar más la atención. Estuve un tiempo en la Libre de Música, en realidad yo quería tocar trombón, pero el maestro que daba esa clase nunca me hizo caso. Incluso estudié comunicación, pero fue complicado seguir, no soy académica y nunca lo seré”.

Nina perdió de vista a Roberto Ponce, pero en 1983 lo reencontró y le habló del Movimiento Rupestre. Ella se sintió rápidamente identificada con los cantautores y ambos formaron el dueto Callo y Colmillo. La dupla funcionó cerca de dos años y medio, después ella decidió comenzar su propio proyecto y la primera encarnación de este llevó el nombre de Escape, aunque, dice, “un tiempo me acompañó Follaje antes de Escape, pero no funcionó mucho”. 

Luego de esta intentona, la cantante formó Y Sigue la Mata Dando y después La Mala Hierba, pero la vida en grupo resultó complicada y ella prefirió encarar su arte apenas acompañada por la guitarra del maestro Jorge García Montemayor, con quien ha cumplido 37 años de trabajo continuo. 

Nina es muy enfática al señalar que todas esas agrupaciones, son su PROYECTO: “Me volví como un machín más, porque fue una época muy difícil. El rock sigue siendo machista, misógino, homofóbico, etcétera, y como cada vez es más difícil presentarse con grupo, porque no se paga lo que se tiene que pagar y si estás en esto es por la pasión, la convicción, por terquedad, necedad y le tienes mucho cariño a lo que haces, pero es muy difícil estar de este lado de la música, pero también te da muchas satisfacciones y eso te hace muy feliz, aunque no logres hacer muchas cosas que quisieras”.

Cuando Roberto Ponce le presentó a algunos de los llamados rupestres y comenzó a escuchar sus canciones, quedó “impactada, me enamoré”. A Rockdrigo, de quien había escuchado, pero no conocía personalmente, lo topó en un cumpleaños de Roberto González (qepd). “Nadie me lo presentaba -dice-, entonces me le acerqué y pensó que me lo estaba ligando. Le dije: ‘Alex Lora dice que la del Metro Balderas es de él, ¿qué onda?’ Así nos conocimos. Lo traté como dos años y me pareció un gran compañero, gran compositor, linda persona, loca, loca, loca, porque no podía tener una plática con él de diez minutos porque te hablaba de 20 temas diferentes y eso me agobiaba un poco. Yo quería cantar ‘Tiempo de híbridos’ y no sé cómo me veía porque decía que esa rola no era para mí, me dijo que quería que cantara ‘Ama de casa un poco triste’. y la canté por darle gusto, pero no era una canción que yo sentía, podía entender la situación de todas esas mujeres, pero no”. 

El día que se tomó la foto de Los Rupestres, Nina aparece “enojadísima”. Roberto Ponce fue a buscarla a su casa y prácticamente la sacó de la cama. Recuerda: “Me fui en pants y si me ves en la foto, estoy como enojada, seria, y los demás se están riendo de mí”.

Tal vez no haya ciencia cuando Nina Galindo decide qué canciones desea interpretar, porque, dice, “no escribo ni para el extranjero, siempre preferí interpretar, es por eso que les tengo tanto respeto a mis autoras y autores, es un oficio que necesita conocimiento del lenguaje, no es nada más la inspiración, las maneras como se dicen las cosas. Me siento contenta de que tantas mujeres hagan sus proyectos y que muchas de ellas compongan o toquen un instrumento, hay mucho movimiento y se agradece”.

Continúa: “Canto canciones que cualquiera entiende y siente, aunque no necesariamente tengan que ver con mi vida personal. Esa es la empatía con los demás, todos pasamos por situaciones similares o parecidas en esta Ciudad de México. Las escojo porque me gustan, las siento, las siento propias… eso, las hago mías y las destrozo igual. No grabo cada año como hacen otros porque también he tenido otras prioridades en mi vida y porque uno no debe grabar por grabar. Para mí, grabar en un estudio es de lo más frío e impersonal y he tenido que hacerlo porque es parte de mi trabajo, pero para mí fue maravilloso hacer el disco Canciones atoradas, una grabación en vivo que se hizo luego de la pandemia, porque uno canta para el público, uno necesita la gente. Ese disco fue muy gozoso, doloroso por muchos motivos, pero gozoso a la vez”.

También comenta cómo es que algunas de sus interpretaciones, se han vuelto más indispensables que las originales: “Yo las canto con las vísceras tal vez, las siento, realmente las canto con convicción, aunque no tengan que ver conmigo, con cariño, compromiso, gozo y mucha pasión”. 

Jorge García Montemayor, quien la ha acompañado en más de tres décadas de trayectoria, al hablar de las cualidades de Nina como cantante, señala: “Es estudiosa, muy entregada a crear su propia interpretación del repertorio que escoge, entregada tanto en ensayo como en vivo y grabaciones. Tiene ya un oficio que la sitúa en un nivel artístico de lo mejor que podamos escuchar; además posee una fuerza escénica que, a mí, como acompañante, siempre me impulsa a ser mejor porque no obstante tantos años trabajando juntos, siempre es un compromiso muy grande estar a su lado. Como compañera de trabajo es muy respetuosa y siempre cuida mucho a todo el equipo que esté con ella, muy divertida a veces un poco estresada antes de los conciertos. Me siento privilegiado de ser parte de su proyecto”.

Nina Galindo señala que el rock es un “entorno machín” y ella lo sabe bien, pues cuando comenzó su trayectoria, la escasez de mujeres en él era notoria. En ese sentido, ha puesto el ejemplo a quienes le siguieron, pero ha sido una lucha continua. Cuenta. “Muchos años para mí fue muy difícil, te daba enojo, dolor, pero era estar en la necedad y convencer a la gente que trabajaba conmigo de que era mi PROYECTO. He cantado en los lugares que menos te imaginas… Algo que se extraña es la calle, la calle nos pertenece, a mí me tocó una ciudad libre. Yo era una vaga, desde chica fui rebelde, irreverente, pedía aventón y no pasaba nada… no que no pasara, pero no lo que está pasando ahora. Ya no hay tocadas como se hacían antes, los parques, todo se ha ido perdiendo. Había muchos espacios para trabajar. Amo a la ciudad, pero ya tengo 26 años viviendo en Hidalgo y soy feliz. A la ciudad de pronto la veo como una olla express, es terrible”.

La ciudad, el gobierno, la apropiación de la calle, el feminismo, los prejuicios para quienes dedeaban dedicarse a la música Hay muchas cosas que han cambiado desde que ella comenzara su trayectoria con Escape, su primer proyecto.  “Me considero feminista -dice- simplemente porque con mi trabajo lo he demostrado, pero con las feministas extremistas no estoy de acuerdo, simplemente porque la violencia genera más violencia.  He conocido hombres maravillosos, buenos amigos, compañeros. Tengo muchas amigas mujeres, pero también muchos amigos varones y no puedes generalizar, porque con esto del feminismo extremo se ha prestado para cometer injusticias a varios hombres y tampoco se vale”.

Otro cambio importante, fue su decisión de constreñir su vida profesional al formato de dueto. Luego de 37 años de compartir escenario con Jorge García Montemayor, ella recuerda cómo se dio ese encuentro: “Cuando estaba Y Sigue la Mata Dando, también existía el Comité Mexicano de la Nueva Canción y él tocaba, entre otros, con Nayeli Nesme. Yo lo ubicaba en el canto nuevo y lo mío era el rock. Somos amigos, compañeros en las vacas flacas y una que otra gorda. Él también estuvo muchos años con Betsy Pecanins y allí aprendió mucho blues. Además, los dos hemos entendido que no siempre podemos ir con grupo. Yo sé que a la gente les encantan estos, pero no se dan cuenta que es más difícil cantar a voz y guitarra porque llevas todo el peso encima, es mucho compromiso y muy cansado. Con grupo te puedes hacer güey y con guitarra no”.

Jorge García Montemayor cuenta de ese encuentro hace más de tres décadas: “Recuerdo que Nina buscaba guitarrista y Nayeli Nesme, con quien yo trabajaba, le sugirió probar conmigo, Nina tenía la idea de que yo tocaba canto nuevo y eso no era lo que buscaba de un músico, finalmente decidió probar y me llamó para probar en su banda que era Y Sigue la Mata Dando, y desde entonces trabajamos juntos porque hubo desde el principio muy buen entendimiento musical y laboral además del desarrollo de una excelente amistad”.

Hace 40 años, Los Rupestres provocaron un “cisma” en el rock nacional. La desnudez de su instrumentación, frente al despliegue tecnológico del rock, fue contestario. Con el paso de los años, el mote, para quien esto escribe, se ha convertido en un lastre, porque la mayoría de ellos han dejado de lado la guitarra acústica para trabajar con banda. ¿Cuál es el sentir de Nina Galindo al respecto? “Muchos de ellos -afirma- ya no se sienten rupestres y está bien. Cada quien tiene su proyecto, pero yo sí me siento la más rupestre de los rupestres y no tengo bronca con eso. Para uno es reconfortante ver en tu tocada a jóvenes, eso se agradece mucho porque muchos de ellos ahora no saben que hay otras opciones y otras propuestas, y se identifican con estas canciones. Escuchas a Rodrigo y está vigente y lo mismo otros compositores, pero es una apuesta, vas cumpliendo un ciclo, nunca quisimos ser de las multitudes”. 

Al mirar hacia atrás, ¿cómo ve Jorge García Montemayor la carrera que él y Nina han trazado? “Tanto Nina como yo nunca hemos dudado de lo que hacemos en nuestra profesión, ella como intérprete con su voz de cantante de excelencia, yo con mi oficio de guitarrista acompañante, arreglista, director y a veces productor. Hemos construido una dupla artística porque creemos y admiramos el trabajo del otro, hay una comunicación total, complicidad y entendimiento del lenguaje artístico, además de una gran relación de amistad y familiar. Somos como carnalitos, creo que a eso se debe mantenernos tanto tiempo trabajando juntos, todavía hay mucho qué ofrecer, el tiempo sigue su marcha y siempre tengo la sensación de que Nina está en su mejor momento como artista”.

Luego de 50 años, ¿cómo describe Nina Galindo la gran trayectoria que ha hecho? Luego de unos segundos, responde: “Siento mucho agradecimiento por estos años, con el público, con la banda que ha apoyado. Me siento contenta con mis cinco discos y con toda la gente que ha trabajado conmigo. Mientras pueda seguir cantando lo seguiré haciendo y cuando ya no, lo dejaré dignamente, aunque sea doloroso, porque a veces tengo dos meses que no tengo una tocada y me siento a punto de explotar. Estoy muy agradecida con mis compositores y compositoras, me considero una cancionera y agradezco haberlos conocido porque gracias a ellos he hecho lo que he hecho, soy quien soy y les tengo una gran admiración, respeto y cariño. Nunca quise ser muy conocida ni comercial, no me gustó relacionarme con funcionarios ni politiquillos, no se me da la socialité”.  

Para rematar, con su irreverencia acostumbrada, concluye: “Soy yo y hago lo que me da la gana”.

*Queremos tanto a Nina, Multiforo Alicia, viernes 29 de mayo, 18:59 hrs. Eligio Ancona 145, Santa María la Ribera.

*También te puede interesar: Ely Guerra: “Fui pionera cuando no había a quién copiarle”

David Cortés

David Cortés

Escritor, periodista, melómano, escucha insaciable de rock mexicano y del mundo. Tiene la sospecha de que detrás de una buena canción, libro o película, siempre hay una historia de amor.

Auditorio BB