“Encontrar el momento, el dolor lo mantengo/ Lo inevitable se acerca, quédate en los recuerdos”, así comienza “Amaneciendo y Anocheciendo”, el tercer sencillo de anticipo del trío español Nevver, antes de la llegada de 999, su segundo álbum; se trata de un estallido de synth-pop con la sobredosis de autotune que tanto les gusta.

TXT:: Juan Carlos Hidalgo

Javier Aparicio (voz), Borja Aranda (teclados y guitarras) y Raúl Serrano (bajo) son de Getafe, en las cercanías de Madrid, y pertenecen a ese sello tan conspicuo y querido, como lo es Elefant Records, que resalta de ellos ese halo de tristeza y melancolía que se cuela en canciones que expresan lo mal que la pasan.

No en vano su primer álbum se tituló Disforia (2019) y contiene una mezcla de shoegaze y dreampop con trap -¡algo que resulta muy peculiar!-. Nevver dicen que son muy fans, nada menos, que de Joy Division, y como pruebas señalan que uno de sus temas se llama “Varsovia” (como la primera versión del grupo de Ian Curtis -Warsaw-) y otro más se titula “Control”, igual que el legendario álbum de los de Manchester.

A Nevver les encanta componer temas que te puedan colocar en una pista mientras derramas lágrimas y es por ello que en “Amaneciendo y Anocheciendo” la frase que más se repite es: “Quizás no te dé importancia/ Por las veces que me han hecho daño”.

La producción de esta contundente canción la hizo Leftee, miembro del colectivo valenciano Toxic Pop y perfila muy bien lo que será 999, en el que también vendrán “Tu boca mordiéndome el labio” y “Tiernos maullidos eléctricos” -los sencillos anteriores-.

Nevver es una agrupación tan joven que su visión de la música es panorámica y es por ello que encajaron perfectamente en la colección New Adventures In Pop, en la que Elefant busca plasmar tanto el desparpajo como el arrojo del talento emergente español.

Tan es así que es muy atractiva la manera en que presentan a Nevver: “Como Joy Division, como Décima Víctima, como Low, como Beach House, utilizan paisajes sonoros que tensan los lagrimales, pero ahí está el flow apesadumbrado, ahí está el autotune, cierto groove arrastrado, los sintes ochenteros… Sí, esto es uno de esos momentos en los que uno piensa que está bailando arquitectura, así que mejor formen ustedes su propia idea con el sonido real del grupo”.

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