“Salvar la Navidad” es el eslogan de las instituciones occidentales, el objetivo de todas las decisiones políticas públicas de emergencia causadas por el aumento de casos globales. Un virus que solo es previsible en un aspecto, mientras nos juntemos, los humanos, se propagará. Por eso mismo la Navidad, esperada como una primavera tras un largo invierno, asoma como una herramienta idónea de exterminio.

 

La Navidad hay que salvarla porque la economía necesita de su frenesí consumista, pero no solo. Si el virus es previsible en su propagación, el humano lo es en sus rituales. Hemos de ver a la mamá al novio o al amigo, pese a lo que pase. La evolución tecnológica nos deshumaniza pero solo en nuestra generosidad. No renunciamos a nada de lo que estamos habituados a recibir.

 

Hay un profundo descontento por tanta renuncia de espacio y hechos. El tono de disgusto va en aumento, ni por un momento valoramos qué sería de nosotros desprovistos de tanta charanga virtual. Esta sigue siendo una pandemia premium.

 

Obviamente no vamos a quedarnos sin la Navidad .A última hora del 23 diciembre los riesgos parecerán pequeños y las excusas para estar juntos muchas.

Países como Alemania o España van a limitar el aforo familiar cómo si se tratase de un antro. En México la política sanitaria sigue siendo do it yourself.

Nos ponemos en peligro  por combinar elementos del universo maradoniano: familia, amigos, futbol y diversión. Que viene siendo todo lo mismo, un goce del yo. Murió Maradona, el icono de lo simple, devorado por la repercusión de su pasión en la esfera de lo monótono.  Maradona como la Navidad se imponía sobre la rutina.

“Se puede fácilmente adivinar qué nos espera: igual que ayer será, lo mismo de aburrido. Y así el mañana es como si mañana ya no fuera”, escribió el poeta griego Cavafis en su poema Monotonía. La monotonía más que virus es bacteria que nos pudre por dentro y fuera. Por eso los anti bacteriales nos son tan preciados. Ráfagas de aire fresco y repentino, pero buscado, para aliviarnos de la atmósfera viciada por el mismo aroma ya hecho hedor día tras día.

Ocurrencias rupturistas, entre el chiste y la denuncia, son los tweets de Trump a las 6 de la mañana. Poco importa si sus contenidos son ciertos o mentiras, el objetivo es disipar por un instante el amanecer sin esperanza de novedades de millones de personas.

El pasado viernes  20 de noviembre Twitter anunció que entregará el control de la cuenta presidencial de Estados Unidos @POTUS a Joe Biden el día de su investidura, incluso si  Donald Trump no admite su derrota. El lunes 23 Trump daba la orden de iniciar la transición.  Desoladora noticia para el presidente tanta ingratitud a quien mejor entendió el uso de la app, su esencia standupera. Perdida su herramienta divina contra el aburrimiento de los mortales ,ya no le quedaba nada por lo que luchar. Una Casa Blanca vale menos que la ubicuidad.

Solo hay otra capacidad que reta a la omnipresencia en su incidencia sobre la vida común de los mortales y que aún sigue en manos de el Dios con cachucha Trump: la de desatar una guerra.  El portal Axios avisa que el gobierno de Israel ha advertido a su ejército  se prepare para un eventual ataque de EEUU a Irán. Axios informa que “no se debe a ninguna señal de inteligencia o evaluación de que Trump se disponga a ordenar tal ataque, sino a que altos cargos israelíes anticipan “un período muy delicado” antes de la investidura de Joe Biden el próximo 20 de enero”. Seguro el 24 de diciembre no será el inicio de las hostilidades pues el presidente USA ya ha mostrado su espíritu navideño con la decisión las semanas pasadas de traer de vuelta tropas de Afganistán para que puedan comer el pavo en familia.

 

Salvaremos la Natividad y con ella quizás pequeñas empresas,  las multinacionales se mantendrán gracias a que se perpetúan los pésimos salarios y las facilidades fiscales.

Un informe de la Alianza Global por la Justicia Fiscal , que vio la luz esta semana, señalo a Brasil como el país de América Latina donde se pierde más dinero por evasión fiscal de los grandes contribuyentes, sus pérdidas anuales por este motivo son de 14,630 millones de dólares. Le siguen Colombia, con 1,.639 millones de dólares; y México con otros 8,250 millones.  Argentina 2,341 millones de dólares. Otros  virus no orgánicos hacen que en estos países tener Covid y confiar en la sanidad pública sea como lanzar una moneda al aire.

En caso de enfermar en México si tu tratamiento tiene un coste que no supere oxígeno y paracetamol pues quizás la libres, Hay de ti si la cosa requiere medicación sofisticada. Los centros privados valoran en medio millón de pesos el costo de un tratamiento eficaz contra Covid 19. Con lo evadido al fisco por estas grandes corporaciones, ¿Cuántos tratamientos se financian?

Hoy lo sustancial es llegar vivos a la Navidad para disfrutarla, para una vez sumergidos en la parranda darnos secretamente cuenta, probablemente sin admitirlo, que esta celebración tan imperiosa por sus lazos familiares, es otra oportunidad para sacar de la cajita de la monotonía al yo. Iremos a cenas y comidas, contradiciendo nuestro sentido común, por amor de madre o de padre, pero nos sublimará sentirnos importantes, especiales.

La estrella en la punta del árbol será el “agalma”, el brillo fálico del objeto a, donde lo deseable se define no como fin del deseo sino como causa del deseo, según significa este concepto lacaniano.  Queremos celebrar la navidad  porque nos “queremos celebrar”, que diría la directora de Marvin. Agalma, el nuevo trabajo de Drew Macdowall, ex miembro de Coil, entre otras muchas cosas, nos sirve de sintonía de salida, para los que lleguen a ella y no se queden en las luces de las salas de la ultima espera.