Texto: Saúl Ramos

Jonathan Shaw es un escritor americano de culto con fans como Johnny Depp, Iggy Pop y Jim Jarmush. Hay fotos de él con todos ellos y con Kate Moss o David Letterman. Conoció a la mayoría de estos personajes siendo uno de los primeros tatuadores celebridad en Nueva York, en los noventa. En 2008 publicó Narcisa, la novela que le dio el título de autor de culto, con la editorial independiente Hartworm Press. Recientemente Sexto Piso publicó Narcisa en México y trajo a Jonathan para promocionarla. En entrevista, indagamos un poco en el proceso que atravesó para la creación de dicha novela.

Como el Cigano, protagonista del libro, Shaw tuvo siempre una vida difícil. Desde que era un adolescente desarrolló una entrañable afición por las drogas duras y decidió viajar para sacudírsela. Así empezó a escribir sus memorias, que años más tarde publicaría en formato ficcionado bajo el título: Scab Vendor Confessions of a Tattoo Artist; redactando para ese libro la historia de una ex novia que murió por sobredosis, es que nació el personaje de Narcisa. Conforme avanzaba y lo desarrollaba descubrió que ahí había algo que podía tener vida propia y lo siguió.

La mayor parte de Narcisa se escribió en un Blackberry sobre una moto estacionada en diferentes puntos de Río de Janeiro, explica Shaw mientras me enseña el Blackberry en cuestión y demuestra que todavía funciona. La rutina era obsesiva, continua; escribía a toda hora y donde quiera que estuviera. En la noche pasaba todo a la laptop y lo editaba, para comenzar de nuevo al día siguiente. No tenía más que hacer: comer, dormir, coger y escribir, asegura.

La primera edición para Hartworm Press fue de 1000 copias. Se vendió rápido y elevó el estatus de Jonathan. Si la buscas hoy en internet encuentras ejemplares en reventa por cientos de dólares. Nada de las ganancias de esa reventa le llega a Jonathan.

Un par de años más tarde Johnny Depp le pidió re editar Narcisa para una editorial mainstream, con más alcance. Jonathan tardó un año más en tenerla lista: Se encerró a re editarla porque la primera vez había salido muy cruda, confiesa. De esta segunda tanda de sesiones de trabajo nacieron nuevos personajes, situaciones y diálogos. Ahora la novela es de 700 páginas; esa es la versión que editó Sexto Piso para México.

El escritor tiene 2 lados, aclara Jonathan: el salvaje, de un niño que escribe sin censura, que vomita palabras, sin mucho pensamiento. Y el de un editor que trabaja con el lado izquierdo del cerebro. “Esta segunda vez llegué al punto donde esos dos seres podían trabajar juntos, como amigos, sin conflictos”. 

Cuando le preguntas sobre la crítica, el hombre se exaspera: “Ahora no me importa un carajo lo que piensa la gente. Escribo conforme a mi capacidad y mi necesidad de contar… Si el escritor no ofende a nadie, no está haciendo bien su trabajo. Es imposible que no me importe, pero ese es mi defecto. Me tiene que chupar un huevo lo que piensen otros. No me doy el lujo de apegarme a la crítica o a los elogios. Trabajo para hacer lo que tengo que hacer. Como artista solo dependo de Dios y de las fuentes de mi inspiración. Para escribir con autenticidad uno tiene que ser vulnerable. Yo soy responsable por mis palabras y las consecuencias”.

Narcisa es la historia de un brasileño gitano ex drogadicto, que se enamora perdidamente de una prostituta adicta al crack, y sus aventuras juntos. Jonathan reconoce abiertamente que Cigano y Narcisa son él mismo. Son la misma persona en diferentes etapas de desarrollo físico, emocional y espiritual, agrega. 

Se vuelve a sacudir cuando le pedimos un consejo para escritores novatos: “No doy consejos, papi. Puedo compartir mi experiencia pero esa es mía. Puede que sea relevante para unos y para otros no. Los consejos son para pendejos. Nunca recibí bien consejos y no soy bueno para darlos”.

narcisa

Jonathan Shaw vive en Los Ángeles, California. Todavía tatúa ocasionalmente en una locación privada y por cita. Quiere volver a vivir en México y compartir su tiempo entre la CDMX y el Puerto de Veracruz.