Nacho Vegas visitó la Ciudad de México para ofrecer, cara a cara, pormenores de su nuevo disco, Mundos inmóviles derrumbándose; un título que opera como un cruce de caminos entre un poema de Karl Marx y la música de Einsturzende Neubauten, pues describe de manera puntual el pulso de los tiempos que corren. En una tarde despejada y al calor de unos tequilas y cervezas, charlamos con el hombre que casi conoció a Michi Panero.

TXT:: Jacobo Vázquez / FOT:: @holaernie

¿Cómo han sido estos dos últimos años en lo personal y en lo musical?

Para mí es muy difícil diferenciar los dos aspectos. Justo cuando empezó el confinamiento, yo acababa de terminar la gira de mi álbum Violética, me tomé unos meses de descanso pensando en escribir canciones para un nuevo disco. Fui afortunado de cierto modo: los de El Columpio Asesino, compañeros de casa discográfica, estaban a punto de salir de gira y todo se les vino abajo. En un momento pensé en aprovechar la situación y enfocarme de lleno en la composición, pero pronto me di cuenta de que a pesar de contar con un espacio muy personal para componer, no es lo mismo la soledad por decisión propia que por imposición; afuera había una ciudad fantasma y la situación traería consecuencias muy dramáticas.Eso me provocó un bloqueo creativo muy importante, porque me faltaba un estímulo. Es interesante cómo en inglés existen dos palabras para describir la soledad, por un lado tienes loneliness y por otro solitude (en español también existe la palabra solitud, pero está en desuso); una se refiere a la soledad escogida y la otra a la soledad dolorosa, la soledad triste, de la cual tomé consciencia con esta situación, cuando no podía salir ni abrazar a seres queridos. Otro aspecto terrible es que todo se volvió monotemático, por más que lo quisieras evitar sabías que en algún momento terminarías hablando del virus. Eso me bloqueó creativamente todo el 2020.

Después, por medio de una amiga, decidí irme a un pueblito en el occidente de Asturias, donde conseguí una casita. Mi amiga y su mejor amigo hacíamos caminatas a las playas que hay alrededor. Me llevé justo lo necesario para componer y grabar y con ese ambiente logré poco a poco salir del bloqueo. Llegó un momento en que pensé que si después de haberme ido a esa casita de Asturias regresaba igual de como me fui, tendría que ir al médico y pedirle antidepresivos, porque necesitaba escribir canciones. Afortunadamente logré salir de ese trance y pude empezar a trabajar ya con mi banda el ir puliendo las canciones. Tampoco me quería quejar mucho, porque hubo gente que lo pasó realmente mal. Estuve muy cerca de situaciones muy duras y dramáticas. 2020 fue un año muy jodido; 2021 fue el momento en que tomamos consciencia de las consecuencias de todo esto a nivel social y emocional.  Interesante: antes de arrancar con el proceso de Mundos inmóviles derrumbándose lanzaste un álbum recopilatorio, Oro, salitre y carbón, con el que cierras un ciclo de diez años.

Creo que la música siempre tiene un punto de resistencia. Lo que hice con el disco que mencionas fue incluir canciones de mi repertorio que de alguna forma estaban escondidas, o que por cuestiones de la industria no eran incluidas en los álbumes. Me gusta mucho el formato del EP, aunque a la industria no le interese tanto. A la industria a veces no le interesa escuchar, por eso reuní estas canciones en un álbum para visibilizarlas y que pudieran tener un mejor recorrido. Cuando existían los sencillos de 7” a veces la cara B se volvía más famosa que la A, y eso demuestra que el público es el soberano al momento de decidir. Eso pasó con “Fool´s gold” de los Stone Roses, que un principio era la cara B de uno de sus sencillos, pero después se convirtió en una de sus canciones más importantes. nacho-vegas-mundos-inmoviles-derrumbandose-enrique-bunburyY hablando de cierre de ciclos, justo se acaban de cumplir veinte años de Actos inexplicables tu disco debut.

Nunca he dejado de tener presente el proceso de ese disco. Cuando dejé Manta Ray, que era el grupo donde estaba antes, vivía solo en un pequeño departamento de renta muy barata y trabajaba sirviendo copas. Escribía canciones sólo por la urgencia que sentía de hacerlo, no sabía si le iban a gustar o interesar a alguien, era un proceso muy personal. Siempre que comienzo un nuevo proyecto tengo muy presentes esos días. Para mí es muy importante abstraerme del mundo, no pensar que tengo la fórmula para escribir una canción que pueda tener éxito. Trato de recuperar esa inocencia, por eso le tengo mucho cariño a ese disco. A pesar de que cuando lo vuelvo a escuchar digo: ¡qué mal cantaba!

¿Consideras que eres parte de una generación de compositores entre los que se encuentran Antonio Luque  y Fernando Alfaro?

Puede ser. Los dos son grandes amigos y los admiro mucho. Fernando para mí es uno de los grandes compositores de canciones en España. Sin embargo tuvo mala suerte, porque justo le tocó ser parte de un momento de transición de la música española, cuando se terminaban los años 80 y comenzaban la movida indie de los 90, años un poco confusos. Sin embargo sí me siento un poco discípulo de él, a pesar de que no es mucho más grande que yo reconozco que aprendí mucho de sus canciones. En el caso de Antonio, quizá sí es más parte de mi generación. Justo cuando él empezaba a publicar discos yo estaba en Manta Ray, una época donde muchas bandas españolas cantaban en inglés; yo ponía como ejemplo al Sr. Chinarro, porque realmente hacía letras muy buenas y tenía un universo propio. Esa fue una de las razones por las cuales abandoné al grupo y decidí hacer una carrera en solitario.

A través de tus visitas a México, ¿cuál es tu perspectiva en lo cultural, social y lo político?

Culturalmente me sorprendió desde la primera vez que vine. Es verdad que fui muy afortunado en venir de la mano de Enrique Bunbury. Hicimos un viaje promocional y después regresamos para hacer los cinco Metropólitan. Me recomendó que volviera pronto, que la gente iba a apreciar mi música, y así fue. De México me gusta que exista un colorido cultural que se resiste de cierta manera a la globalización. En Europa llegó de una manera súbita y aquí me parece que hay todavía hay una identidad muy propia. Sin embargo, a veces la situación social puede ser bastante dura, tengo muy presente las elecciones de 2006 y como después vino la militarización de Calderón, las cosas se pusieron aún más duras. Me costaba comprender cómo existía tanta violencia en un país de gente tan amorosa. Al final, un país lleno de contrastes, pero también de resistencia ante el abuso del poder. 

Cuándo volverás a México.

En marzo de 2022, al Metropólitan, con mi banda completa, para presentar Mundos inmóviles derrumbándose. Con este disco inicio una nueva etapa en mi carrera. Sin duda son tiempos de nuevos comienzos.   

*No te pierdas, muy pronto, la sesión acústica que Nacho Vegas registró en exclusiva desde las oficinas de Marvin. Sigue nuestras redes sociales para enterarte del estreno.