La sinergia y la emoción que produce uno de los festivales más completos y propositivos de la Ciudad de México, MUTEK.MX, en su edición número XV presentó un cúmulo de actividades y presentaciones fascinantes, logrando ser un vehículo de colaboración y diálogo con lo que sucede en otras latitudes del mundo.

TXT :: Ricardo Pineda

Caso concreto es Suecia, que este año tiene una participación por demás interesante con MUTEK.MX, a través de la participación de artistas como Varg, AnnaMelina y Sissel Wincentdel en su cartel, pero en especial por la presencia y el intercambio de ideas con el Norbergfestival.

“La invitación que se le hizo a Sara y Johan del Festival Norberg a la CDMX para la edición de este año fue un paso importante para fomentar un diálogo en cómo generar un cambio sostenible. Norbergfestival está especializado en música electrónica y experimental y arte, con un enfoque en la equidad de género, desde el 2015. Buscamos crear una plataforma para intercambiar experiencias y fomentar colaboraciones entre las escenas musicales de nuestros respectivos países.” – Åsa Hamneståhl, Agregada Cultural de la Embajada de Suecia.

Desde 1999, el festival se ha constituido como uno de los más destacados del país en cuanto a música experimental y electrónica de vanguardia se refiere. En el marco de la jornada Digi Lab -el programa educacional y profesional de MUTEK.MX-, charlamos con Sara Fors y Johan Östman -responsable de comunicación y director de programación de Norbergfestival, respectivamente-, para conocer más acerca de su experiencia en México, las dinámicas de su festival y el intercambio cultural con MUTEK.MX.

¿Cómo surge Norbergfestival, quiénes lo conforman y cuáles son las particularidades que lo hacen distinto frente a otros eventos de su tipo?

Sara Fors (SF): El Norbergfestival lo inició Mikael Östers, cuya madre era de la aldea de Norberg; él había oído que planeaban demoler la antigua instalación minera que se encontraba allí, Mimerlaven y quería aprovechar la oportunidad de utilizar la locación para celebrar un festival de música antes de que fuera demasiado tarde, por lo que él y un grupo de amigos daneses hicieron el primer festival Norberg en 1999.

Desde entonces, el festival ha sufrido muchos cambios y ahora es administrado por la asociación Anrikningsverket. El edificio minero sigue en pie, constituye el escenario principal del festival, con una estética muy particular tanto visual como sonora y una reverberación natural de unos diecisiete segundos. Creo que lo que hace que el festival sea tan especial es este tipo de entorno y la atmósfera que se crea allí. Durante la semana del festival, recibimos cientos de voluntarios provenientes de todo el mundo y hay una sensación de que todo lo hacen juntos. Eso se transmite también a nuestros visitantes y artistas participantes. La mayoría de los artistas optan por quedarse durante todo el festival y experimentar la música y el arte de otras personas en este entorno tan especial.

Algo que destaca en esta edición es el equilibrio de género de su cartel, en donde más de la mitad del talento es femenino. ¿Cómo integrar esta decisión de forma razonada al discurso del festival?

Johan Östman (JÖ): La respuesta es simple: no lo anunciamos. Nadie que actúe en el Norbergfestival debería tener que cuestionarse la intención de su participación. Además, declarar la igualdad como bandera simplemente no funciona. La inclusión y la diversidad en un espacio compartido, necesita manifestarse orgánicamente. Un espacio seguro puede, y por supuesto se encuentra construido y promovido de forma consciente, pero, sin una participación voluntaria, es solo un espacio vacío.

También creo que no deberíamos pensar en términos binarios, promoviendo enérgicamente lo que falta; la igualdad interseccional significa reconocer privilegios y estar dispuesto a dejar ir eso personalmente, por cualquier otra alteridad. Sólo funciona si eso no sólo se refleja en la organización, sino también entre los participantes. En ese sentido, la audiencia también debe estar dispuesta y ser curiosa para saber qué hay de nuevo, para incluir no sólo lo que se puede dar por sentado.

Eso también es música experimental, nueva, está a la vanguardia en ambos lados, en busca de la estética y transformación social, en marcado contraste con cualquier escena cultural de un estilo más establecido.

SISSEL WINCENT

¿Cómo surge la alianza con MUTEK.MX, en qué consiste y qué aporta al diálogo cultural entre ambos países (México y Suecia)?

JÖ: La Embajada de Suecia en la Ciudad de México nos reunió con relación a un trabajo de ayuda colaborativa, para que músicos independientes encuentren escenarios y colaboradores en México. Este tipo de diálogo y trabajo hacen una diferencia absoluta para el campo de artistas emergentes que han sido invitados a México con el apoyo de la Embajada, lo que de otro modo no se podría lograr.

¿Cuál es la relevancia del festival a nivel local?, ¿por qué es importante el Norbergfestival para su comunidad?

SF: Norbergfestival es una de las principales plataformas para la expresión artística experimental en la intersección entre música y performance en Suecia. Es un lugar donde artistas de todas partes de Suecia se encuentran y conocen a colegas de otras partes del mundo, que desarrollan y amplían la escena musical y sus expresiones. También se ha convertido en un foro importante para que crezcan artistas nuevos y emergentes, y para reproducir piezas que podrían no tener un escenario natural en otro lugar.

¿Cuáles han sido los principales retos y desafíos que ha tenido que sortear el Norbergfestival?

SF: El aspecto financiero es definitivamente nuestro mayor desafío. Recibimos fondos culturales del consejo de arte sueco y otros lugares, pero aún es difícil producir un festival de alta calidad con la cantidad de dinero que tenemos. Como consecuencia de esto, la mayoría de los que trabajamos con el festival lo hacemos de forma gratuita, lo que por supuesto es difícil para la organización.

También es un reto producir un festival de este calibre en un antiguo edificio industrial en el bosque, ya que básicamente tenemos que construir e instalar equipos técnicos dignos de una sala de conciertos profesional en pocos días y luego arrancarlos de ahí.

¿Qué cosas ven en el arte de su país que lo hace único, valioso y distinto a la del resto del mundo?

JÖ: Las artes independientes de Suecia están comparativamente bien financiadas. Aunque algo en declive, todavía existe dinamismo para desarrollar un sistema de educación, subvenciones, instituciones y espacios de trabajo, teniendo fuerza suficiente para apoyar un campo de talento bastante diverso y joven en las artes escénicas.

Dentro del campo de la música contemporánea y la escena en torno al Norbergfestival, esto se manifiesta, por ejemplo, en un campo creciente de compositores jóvenes y de formación clásica, que interactúan entre sí, entre la academia, la improvisación y la música electrónica de una manera bastante abierta y sin demasiado esfuerzo.

Varg y AnnaMelina (FLORA)

Para la maratónica y polifacética noche del Nocturne 1 (viernes 23 de noviembre), el turno de Suecia llegó de la mano de Flora, impecable dueto pop romántico experimental, conformado por dos titanes de la escena post-internet del quinto país más extenso de Europa: AnnaMelina y Varg, nombres de batalla de la ambientalista experimental Melina Åkerman y el oscuro industrialista Jonas Rönnberg, respectivamente.

Para la siguiente noche, (Nocturne 2), se preparó una simbiosis femenina que integró a Suecia y México en una presentación inolvidable, a cargo de Sissel Wincent y Camille Mandoki (MX).

Además de sus performances dentro del festival, Camille & Sissel impartieron talleres en CCEMX el 21 de noviembre y en Tijuana (Museo de la Historia de Tijuana) el 27 de noviembre.

Fors y Östman, del Norbergfestival participaron en diversas pláticas compartiendo su visión entre la audiencia mexicana.