El próximo viernes 15 de agosto se realizará la fiesta de Radio Nopal en el Pasagüero, un evento de clausura de su campaña de recolección de fondos al que pueden asistir todas las personas que apoyan a esta radio independiente a través de Patreon. En la música, el cartel de esta jornada es liderado por las Mujeres Cardencheras, quienes vienen de Durango para traer el canto cardenche a esta presentación especial en Ciudad de México.
TXT:: Juan San Cristóbal
El canto cardenche es una música a capella que surge en la sierra de Durango. Sus canciones hablan del desamor, del trabajo, de la vida y de la muerte. Su nombre viene del cardo, una planta cuyas espinas causan su mayor dolor cuando son retiradas, lo cual simboliza el sufrimiento de la vida y lavar las heridas cantando esta música triste.

Alma Leticia Montenegro, parte de las Mujeres Cardencheras, es quien reafirma esta descripción explicando que “el canto cardenche es exponer el corazón abierto ante las personas”. Las Mujeres Cardencheras fueron un cuarteto, pero hace menos de un año perdieron a una compañera y hoy sólo son un trío, junto a Catalina Bañuelos y María Guadalupe Ríos. La compañera fallecida no fue reemplazada, y estas mujeres son las últimas representantes del canto cardenche, una música que está en extinción.
“Nosotras desafortunadamente ya somos de las últimas intérpretes que quedamos, el canto ya cayó en desuso, los jóvenes ya tienen otro tipo de propuestas, hay muchas tradiciones que se nos están terminando, las tradiciones gastronómicas también están en decaimiento. Estamos en un crepúsculo del canto cardenche”, dice Alma Montenegro, quien hace la primera voz, mientras sus compañeras realizan voces de acompañamiento y voz grave.

En esta presentación, serán acompañadas del maestro Guadalupe Salazar, uno de los últimos exponentes del canto cardenche, el único integrante vivo del grupo “Los Cardencheros de Sapioriz”, y por ello considerado también como “el último cardenchero”. La cantora cuenta que “a Don Lupito lo conozco hace más de veinte años, yo digo que es el último dios del canto cardenche. Nos gusta invitarlo, porque nos gusta mostrarle a la gente lo que él vale. Aunque ya nunca va ser lo mismo, pero que puedan a conocer a Guadalupe, a nosotras, es algo muy bueno para quien quiera conocer el canto cardenche”.
Sobre el valor de ser las últimas exponentes de canto cardenche, y la posibilidad de que esta música desaparezca, Alma Montenegro nos advierte que “no podemos olvidarnos de quiénes somos porque no vamos a saber hacia dónde vamos”.

¿Cuál es su propia descripción para el Canto Cardenche?
El canto se divide en dos vertientes, un estilo era conocido como el “tasajo”, decirle tasajo a algo es designar algo muy humilde, muy de sierra. Las dos vertientes son el canto de la calle y el canto religioso, y el tasajo cardenche es el canto de la calle, de cuando pasabas por alguna calle donde estaban haciendo alguna tarea y veías que las personas estaban cantando. Nuestra gente lo cantaba cuando sembraba, cuando recogía la cosecha, cuando partía la leña, cuando ordeñaba las vacas, era algo que acompañó a esas generaciones, de mi tatarabuela, de mi bisabuela. Las mujeres hacían su ropa, tejían y cantaban y se juntaban a cantar en la tarde. Por ejemplo, cuando cosían su ropa, sus servilletas, se tejía mucho, y ahí el canto era parte de esa actividad.
¿Por qué el canto cardenche es a capela, sin instrumentos?
Nosotros somos de la sierra de Durango, y antes el acceso era muy difícil, entonces un instrumento era algo muy poco visto, era como un lujo. Este canto a capela es así según la tradición, no es para cantar con instrumentos sino que iba surgiendo de una necesidad que tenía la gente de manifestarse por el canto. Hay también un tiempo en que la tierra se cierra, entonces había que guardar fruta en almíbar, secar la carne, guardar el chile seco, esas eran tareas muy duras, muy pesadas, que se realizaban cantando. La elaboración de quesos, de galletas, de pan, de moler maíz, todo eso se hacía cantando.
¿Se ha perdido la tradición del canto cardenche?
Los jóvenes tienen otras propuestas, nuestro canto no es por cantar, es parte de la vida y de la experiencia de la vida, lo aprendimos como un valor personal. Para cantar cardenche, aprendes a hacer las voces, pero hay voces que cuesta mucho alcanzar. Es una polifonía muy rara y muy bonita. Hoy no hay propuestas que estén relacionadas con nuestra identidad, entonces muchos jóvenes piensan que así cantaba su abuela o sus antepasados, pero no hay un interés actual, ahora es sólo cantar por cantar y algunos grupos lo hacen sólo por beneficio, pero sin amor.
¿Cómo ve el contraste del canto cardenche con la música actual?
Ahora vemos manifestaciones muy modernas, nuestro canto cardenche fue utilizado por músicos norteños que le pusieron instrumentos y les fue muy bien, pero hubo artistas que vinieron, escuchaban el canto cardenche y lo tomaban para sí mismos, le hacían cambios de velocidad y le quitaban la esencia del canto triste. De alguna manera, así evolucionó el canto, pero eso fue por un interés monetario. La música norteña de ahora es lo que hacen los jóvenes, no tiene nada que ver con los cantos serranos, entre las quebradas y entre el maíz. Ya no tiene que ver con lo de antaño, ya perdió su esencia, su sabor y su olor.
¿Y cuál es su opinión sobre lo moderno?
La modernidad está bien, las generaciones van avanzando, pero no necesariamente todo lo moderno es bueno, y quizá no es conveniente, como hemos visto. Pienso que las raíces siempre serán las raíces. Si México es un país fuerte es por sus tradiciones, hay cosas que son nuevas que valen mucho la pena, pero en cuanto al canto cardenche, como se dice que “lo que el árbol tiene de florido es por lo que tiene sepultado”, entonces hay que saber a dónde vas y de dónde vienes, quienes fueron nuestros antepasados, nuestras raíces, que es lo que sostiene al árbol. Si no conservamos nuestras tradiciones, que es nuestro valor como personas que vamos a perder, una comunidad son sus tradiciones, no sólo en la música, también en la cocina, y cosas que van cambiando por cosas muy rápidas, en la cultura del poco esfuerzo, de lo rápido, y se ha perdido mucho la paciencia para construir.
*Las Mujeres Cardencheras se presentarán este viernes 15 en la fiesta de clausura de Radio Nopal (boletos aquí), la cual se realizará en el Pasagüero, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Una segunda presentación está agendada para el sábado a las 18 horas en el club Jazzatlán (boletos acá), ubicado en Guanajuato #239, colonia Roma.
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