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Pulp: Un inesperado y contundente regreso

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Pulp: Un inesperado y contundente regreso

Malas noticias para los fervientes y más cáusticos detractores de Pulp: la mitad del 2025 nos encuentra con un nuevo trabajo de una de las bandas fundamentales del britpop.  Llegó la hora de echar mano de toda la artillería de lugares comunes: que las letras de Jarvis Cocker pueden caer en lo pretencioso o en la autoindulgencia; que la personalidad y el estilo vocal del vocalista pueden resultar irritantes, extraños o incluso repelentes; que Pulp se “vendió” o se “suavizó” para alcanzar el éxito mainstream con álbumes como Different class; que canciones como “Common people” y “Disco 2000” fueron tan masivas y omnipresentes que para algunos se volvieron cansinas por su repetición, que, que, que…

TXT:: Carlos Priego

El quinteto nacido en Sheffield, Inglaterra, no se esconde y vuelve a incluir en su nueva producción la particular forma de cantar de su vocalista, Jarvis Cocker; un sonido más reflexivo, orquestal y, en general, menos rocanrolero en el sentido clásico, con profundidad introspectiva y reflexiones sobre el paso del tiempo. Así que algunos comenzarán a sacar a relucir la creatividad… o lo que quede de ella para descalificar. Otros, mientras, disfrutarán de este convincente álbum de considerable densidad lírica y temática que invita al compromiso corporal, negándose a ser relegado únicamente al plano contemplativo.

More es el octavo álbum de estudio en la historia de Pulp, fue anunciado en abril junto con el lanzamiento del sencillo “Spike island“. Conviene destacar que ésta fue una circunstancia totalmente inesperada, algo poco común entre los héroes del alto volumen con estrategias de marketing planificadas para anunciar discos. Pulp apostó por el factor sorpresa para un disco que llega veinticuatro años después de su producción previa. Más que para sacar el cobre y presumir de dónde viene la banda, este disco es como un curita pal’ alma de ella misma. Encumbrados como unos de los artistas más escuchados del britpop (ojo: solo por detrás de Oasis, The Verve y Blur) en los últimos años, Pulp no está intentando encajar en las tendencias actuales del pop o el rock; sino haciendo la música que siente que debe hacer en esta etapa. Correspondía, entonces, hacer un examen doméstico de conciencia.

En la canción titulada “Grown ups” expone las intenciones del álbum: So you move from Camden, out to Hackney / And you stress about wrinkles, instead of acne. Jarvis Cocker, como letrista principal, es conocido por su habilidad para narrar y explorar la condición humana con una mezcla de ingenio, ironía y profunda observación. En More las composiciones de Pulp son un verdadero festín donde el oyente atento descubrirá hallazgos sonoros originales a cada paso, junto a inesperadas sorpresas. Justo cuando uno espera que la banda se aferre a un estribillo innegablemente pegadizo, surge un giro inesperado que transforma una introspección melancólica en un estallido de elegancia orquestal o un groove sutilmente bailable.

Aunque en este disco hay destellos del clásico britpop que los encumbró, More ofrece mucho más: elegancia orquestal, grooves sutiles y melancólicos, baladas introspectivas, toques de glam rock crepuscular y una profunda exploración de la vida adulta a través de su inconfundible narrativa. Todo cosido con una instrumentación suntuosa y meticulosa, donde las cuerdas orquestales se funden con sintetizadores evocadores; electrónica atmosférica que se entrelaza con el nervio de las guitarras y los ritmos delicados, dando vida a un universo sonoro inconfundible. La fuerza del álbum reside en la ejecución magistral de músicos experimentados que, con años de trayectoria, exudan una pasión renovada y conocimiento hondo. Ese sentimiento se percibe en un trabajo que, a pesar de su madurez, está notablemente inspirado y cargado de una energía fruto de la sabiduría y el deseo de seguirle echando ganas, aunque sus autores ya no sean unos chamacos.

Sí, “Grown ups” confronta a los escuchas con las realidades del paso del tiempo, pero hay mensajes más explícitos, como en “Farmers market”, otro de los temas destacados del disco pues encuentra lo extraordinario en lo ordinario al narrar la búsqueda de sentido en la mediana edad, donde un encuentro casual en un mercado de agricultores se convierte en la epifanía de que el amor y la vida plena aún son posibles, incluso con cicatrices del pasado. La afirmación y celebración de la vida adulta. En esta canción surgen versos introspectivos producto de una aguda observación de lo cotidiano y una mezcla de nostalgia: Nothing but a feeling way down at the base of my spine / That’s got nothing at all to do with my mind. Cocker canta como si estuviera contando una historia personal o una reflexión en voz alta y su mensaje es universal: la reafirmación de la vitalidad en cualquier edad. Muchas sociedades imponen narrativas limitantes sobre lo que significa envejecer, “Farmers market” les sonará a quienes se resisten a ser encasillados o a perder su chispa solo por cumplir años. Un himno liberador.

“Farmers Market” se incluye en la sólida primera parte del disco. Abre con “Spike Island”, una pieza de indie pop con una buena sofisticación en los arreglos y la aproximación más artística a la composición, que va más allá del pop convencional y cuyo tema es la nostalgia, la memoria colectiva y la reflexión sobre la juventud y los grandes momentos culturales que la definieron. “Tina” es una canción que explora las complejidades de la vida adulta, las relaciones y la búsqueda de significado a través del personaje homónimo y “Slow Jam” con un ritmo lento y sensual, característico de las baladas íntimas, se sumerge en las complejidades de la intimidad, el deseo y la conexión física (I know that you feel it, babe / God knows I feel it too / Slow death / That’s what our love has turned into / Instead of having us this slow death / We should be having us a slow jam), además de contener unos versos que muchos deberían memorizar: “When you’re going through hell / Well, how about you just keep going?“. Jarvis Cocker transmite con su voz una compleja amalgama de emociones y estados que son sello distintivo de su estilo maduro, además iniciar una detonación interna de ideas, observaciones y emociones que liberan una verdad incómoda y a la vez universal. Otros llamarían a eso agudeza lírica.

El nuevo disco de Pulp demuestra que la banda entiende el valor de la concisión. Lejos de la extensión innecesaria, han optado por la precisión, creando un trabajo que, por ser pulido y directo, se eleva y resplandece. Este consta de once tracks y se marcha a los 50 minutos y 16 segundos. Si tuviera que dividir More en dos partes y elegir la más fascinante, me inclinaría por la segunda mitad del disco. Es ahí donde el álbum realmente profundiza, se vuelve más íntimo, experimental y emocionalmente resonante, revelando las intenciones más complejas de la banda. Aquí es donde encontramos algunas de las piezas más conmovedoras y líricamente ricas, aparece “The Hymn of the North” que generó bastante interés, especialmente por la colaboración de Chilly Gonzales; y “A Sunset”, una pieza melancólica y reflexiva que sirve como una despedida contemplativa, invitando a la reflexión sobre el ciclo de la vida y el arte y que cuenta con música coescrita y con la guitarra de Richard Hawley, y coros de la familia Eno.

No colaboran, pero está presente una nutrida orquesta de talentos. Emma Smith y su contribución que incluye violín, guitarra y coros; Adam Betts coescribió algunas canciones del álbum (“Spike Island”, “Tina”, “My Sex”, “Got to Have Love” y “The Hymn of the North”) y contribuye con percusión, guitarra o teclados; los arreglistas y músicos de cuerda principales de la “Elysian Collective” (como Laura Moody, Jennymay Logan) y Richard Hawley son los principales responsables de los arreglos de cuerda del álbum.

More de Pulp se puede describir como un viaje que comienza con una explosión de energía y nostalgia (“Spike Island”), y cierra con una reflexión más serena y contemplativa (“A Sunset”) una metáfora poderosa de un final o un cierre. Los últimos versos del tema final tienen una fuerte conexión con la idea de despedida, aunque no sea un “adiós” directo a una persona, sino más bien una despedida a un ideal o a una forma de ver el mundo. “And I’d like to buy the world some time / Some time and a choice”, recita Jarvis Cocker.

Staff

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