“En la frialdad que antecede el amanecer, salimos de la noche. El promotor del concierto tenía gran expectativa. ¿Lloverá? ¿Nevará? ¿saldrá el sol? Nadie sabía nada, ¿será que estará el cielo nublado? Nos sentamos bajo el sol, woah oh oh, y las bandas tocaron. Vimos a la gente y sentimos su poder, había 60 mil ahí. Como un trueno, la audiencia comenzó a rugir. ¿Estuviste ahí, sabías que así sería, viste a todas las bandas? Había magia en el ambiente. Nos sentamos bajo el sol, woah oh oh, y las bandas tocaron”. Esos son los primeros dos versos y el coro de And The Bands Played On, de Saxon, un tributo al primer gran festival al aire libre creado para celebrar el heavy metal y el hard rock: el Monsters of Rock. Hoy, 23 años después de que terminara su vida y leyenda bajo ese nombre (hoy existe como Download Festival), el aclamado concepto tiene monumental libro que celebra su historia.

Originalmente, Monsters of Rock fue pensado como un concierto al aire libre para darle fin a la exitosa gira de Rainbow en apoyo al disco Down To Earth. Se completó la alineación de bandas con Judas Priest, Scorpions, April Wine, Saxon, Riot y Touch; se juntaron 35 mil personas y se sentaron las bases para que el concepto se repitiera el siguiente año y un total de catorce veces a lo largo de los siguientes 16 años, a partir de 1980. Así, antes de Wacken, Hellfest, Leyendas del Rock, Domination o Hell and Heaven, un autódromo ubicado en la localidad de Castle Donington, en Leicestershire, Inglaterra, fue el primer festival masivo destinado a celebrar el rock duro.

El libro, llamado Monsters of Rock. The Official Illustrated History es un compendio de 600 páginas escrito por el periodista rockero John Tucker que ofrece entrevistas, información, set lists y decenas de fotos nunca antes vistas de varios de los fotógrafos más importantes de aquella época. Cuenta con una introducción de Joe Elliot, de Def Leppard y en su edición especial limitada a 350 copias, que viene en caja de metal e incluye póster, flyers, una réplica de los programas oficiales que se hicieron para la edición de 1980 y una playera; cuenta con la firma de Rob Halfrod, de Judas Priest y al menos una personalidad de alguna banda por cada año, entre las que se incluyen por ejemplo Kirk Hammett, de Metallica; Biff Byfrod, de Saxon; Joe Elliot, de Def Leppard; Dee Snider, de Twisted Sister; Ian Gillan, de Deep Purple; Mick Box, de Uriah Heep y Steve Vai, de Whitesnake, entre muchos otros. Por su parte, la edición estándar está firmada por Noddy Holder, de Slade.

El festival Monsters of Rock tendrá un libro que celebre su legado

En la historia de Monsters of Rock hubo lluvia, tormentas, lodo, sol ardiente y tragedia, cuando dos jóvenes murieron durante la presentación de Guns N’ Roses, en 1988. Muchos dijeron que la estampida de 107 mil personas que quisieron acercarse al escenario fue la causa de la tragedia, aunque la causa oficial fue que las condiciones del tiempo (lodo extremo) provocaron que los muchachos cayeran y fueran aplastados. Por esa razón fue que no se hizo el festival en 1989, Regresó en 1990 pero ya con una capacidad establecida de sólo 75 mil personas. La segunda vez que no hubo festival fue en 1993, pero entonces fue porque los organizadores no encontraron una banda estelar lo suficientemente atractiva. También el festival había sido víctima del acenso del grunge.

Entre 1980 y 1996, que fue la corrida original de años en que se llevó a cabo el festival en Donington, más de 80 bandas se presentaron en su escenario (y en un par de ediciones, escenarios). Desfilaron por ahí nombres como Kiss, Metallica (única banda que tocó ahí en cuatro ocasiones distintas, aunque sólo en una como banda cabeza de cartel), Iron Maiden, AC/DC (la que tiene el récord de haber sido cabeza de cartel en tres ocasiones distintas), Saxon, April Wine, ZZ Top, W.A.S.P., Mötley Crüe y Anthrax entre muchas otras.

El libro es entonces una celebración, una pieza de historia que bien vale la pena conseguir porque, además, retrata una época en que la tecnología era más austera, no existían internet, las plataformas digitales y la inmediatez, no se hacían DVD conmemorativos (vaya, ¡no existían los DVD!) y las bandas, en muchos casos, establecían puntos clave en sus carreras justo en el escenario de aquella pista de autos.