Un escritor y brutal y excéntrico como Chuck Palahniuk eligió el ambiente que rodea al festival Burning Man, que se realiza en la comunidad de Black Rock, en el desierto de Nevada, durante 7 días, y que se caracteriza por ser una especie de efímera sociedad utópica, para incluirlo en un relato de la antología Invéntate algo (relatos que no te podrás sacar de la cabeza). En el cuento del también autor de El club de la pelea se intenta resolver y ocultar un fallecimiento mientras no se detienen los performances, raves y otros rituales alucinados que caracterizan un encuentro artístico a lo Mad Max.

TXT:: Juan Carlos Hidalgo

En ese ambiente encajó a la perfección Monolink, quien aglutina las secuencias y programaciones con tocar la guitarra en directo, además de cantar de un modo un tanto susurrante. De alguna manera, pareciera un avezado discípulo del sonido que ha conseguido Nicolás Jarr, cuando se presenta como Darkside, y en el que, por momentos, la guitarra nos puede remontar hasta el mismísimo Pink Floyd. En YouTube uno puede clavarse en el trip tanto del Burning Man como en la estética del músico, reproduciendo su “candente” actuación en el festival de 2018.

Pero con todo y que el alemán Steffen Linck se ha ganado un lugar en la escena electrónica de grandes eventos y clubes que cierran hasta la mañana siguiente, parece que su afán principal es expandir la experiencia y agregar contenido a través de las letras. Con la llegada de su segundo álbum se evidencia que todo este proceso se encuentra en marcha; Under darkening skies es una aventura sonora que pretende propiciar cierto desfile de pensamientos sin importar el lugar en el que se realice la escucha.

Monolink forma parte de la escena berlinesa -la capital del techno- y, según algunos expertos, lo suyo se inserta en el melodic techno, pero sin duda con influencia del house progresivo y cierta esencia rock, que en los directos se enfatiza (además, Under darkening skies parece haber sido ejecutado con instrumentos reales más que echando mano de programaciones). Como parte de la campaña de lanzamiento, Steffen apuntó: “Quería volver a escribir canciones reales en lugar de agregar voces a un ritmo, lo que me dio la libertad de expresar más facetas musicales de mí mismo. Es el disco más diverso que he hecho, influenciado por una época de incertidumbre social y económica mundial; como nube oscura acercándose”.

El disco sucesor de Amniotic (2019), un debut discográfico que le abrió brecha tanto por sus posibilidades ravers como de introspección musicalizada, será editado conjuntamente entre Embassy One y Ultra Records, y se conforma por 12 tracks en donde la solidez del sonido electrónico y sus diferentes referencias rítmicas -del progressive al minimal techno- le sirven de basamento al autor para ejercer de crooner posmoderno con guitarra en mano, muy en el rol de Apparat.

En “The prey” nos deja muy en claro la importancia del texto y el canto, mientras que en “Harlem river” luce su capacidad para crecer tensión e intensidad. Esta pieza enlaza a la perfección con “Into the glow”, en la que la voz es tan suave y delicada que casi llega hasta el falsete. Por vez primera, Monolink reduce la velocidad rítmica y en “Falling” prueba con el downtempo; vocalmente nos hace recordar al sueco Jay Jay Johanson, pero la calma se interrumpe con unos acordes de sintetizador llenos de dramatismo y cierta teatralidad.

La vida es el viaje y el que no busca jamás encontrará; Steffen Linck decidió explorar, incorporar elementos para no repetirse. La música es su viaje… nos ofrece la posibilidad de acompañarlo y decidir si elegimos el espacio exterior o nos adentramos en los misterios que llevamos por dentro.